Las cosas que acabarán con la raza humana son: la política sin principios, el progreso sin compasión, la riqueza sin esfuerzo, la erudición sin silencio, la religión sin riesgo y el culto sin conciencia. - Anónimo
domingo, 6 de enero de 2013
El despertar de la calle. José Manuel Hesle
domingo, 26 de junio de 2011
Más y mejor política, por María Victoria Moreno
martes, 7 de diciembre de 2010
Por qué Wikileaks es bueno para la democracia
Thomas Jefferson
Desde el 11-S, el gobierno estadounidense, ya fuese con el presidente Bush o con Obama, ha dicho una y otra vez al público estadounidense que sus "secretos de estado" no deben ser compartidos con los ciudadanos. El candidato Obama prometió reducir los secretos de estado, pero el presidente Obama continuó con la tradición de Bush. Los tribunales, el congreso y los aliados internacionales de EE.UU. se han plegado a la escalada secretista del ejecutivo estadounidense.
Etiquetando decenas de millones como documentos secretos, el gobierno estadounidense ha creado un enorme vacío informativo. Pero la información es el alma de la democracia. La información sobre los gobiernos contribuye a una democracia salubre. La transparencia y la rendición de cuentas de los cargos públicos son dos elementos esenciales de un buen gobierno. Igualmente, "una falta de transparencia gubernamental y de rendición de cuentas socava la democracia y da alas al cinismo y a la desconfianza", según declara el informe Harris de 2008 encargado por la Association of Government Accountants.
En ese vacío informativo se adentró el soldado raso Bradley Manning, quien, según Associated Press, fue capaz de derrotar "los sistemas de seguridad del Pentágono no usando más que un CD de Lady Gaga y un lápiz de memoria". Manning presuntamente envió la información a Wikileaks, una organización sin ánimo de lucro especializada en la publicación de información filtrada. Wikileaks, a su vez, compartió estos documentos con otros medios de comunicación de todo el mundo, incluyendo el New York Times, y publicó la mayor parte en su página web.
A pesar de las investigaciones criminales puestas en marcha por los Estados Unidos y otros gobiernos, no es claro que organizaciones como Wikileaks puedan ser perseguidas en los Estados Unidos si nos atenemos a la Primera Enmienda. Recuérdese que según ésta, el "Congreso no hará ley alguna con respecto a la adopción de una religión o prohibiendo el libre ejercicio de dichas actividades; o que coarte la libertad de expresión o de la prensa, o el derecho del pueblo para reunirse pacíficamente, y para solicitar al gobierno la reparación de agravios."
Algunos políticos, rojos de furia, denuncian que esta filtración equivale a terrorismo y que pone en riesgo la vida de personas inocentes. Muchos de estos mismos políticos no obstante autorizaron el equivalente del bombardeo de saturación de Bagdad y de otras ciudades iraquíes, el sacrificio de miles de vidas de soldados y civiles así como los ataques de aviones no tripulados en áreas civiles de Afganistán, Pakistán y Yemen. Su rabia hacia un documento descargado, del que desconocemos aún su verdadero alcance, es como poco sospechosa.
Todo el mundo, incluyendo a Wikileaks y los medios de comunicación que están dando a conocer los documentos filtrados, espera que ninguna vida se pierda por la publicación. Y hasta donde sabemos, ése parece ser justamente el caso: los periódicos del grupo McClatchey informaron el 28 de noviembre que oficiales estadounidenses habían reconocido que hasta la fecha no tenían ninguna prueba de que "la [anterior] publicación de documentos condujese a la muerte de alguien."
Los Estados Unidos han estado marchando en la dirección equivocada durante años, clasificando millones de documentos como secretos. Wikileaks y el resto de medios de comunicación que informan de estos llamados secretos avergonzarán a mucha gente, sí. Wikileaks y el resto de medios de comunicación harán que muchos líderes se sientan incómodos, sí. Pero la vergüenza y la incomodidad son un pequeño precio a pagar si queremos una democracia más saludable.
Wikileaks tiene el potencial para robustecer la transparencia y la rendición de cuentas en los EE.UU. Y eso es bueno para la democracia.
Bill Quigley es el director de Centro para los Derechos Constitucionales y profesor de derecho en la Universidad de Loyola de Nueva Orleans.
(Tomado de Rebelión )
viernes, 19 de noviembre de 2010
ACCESO A LA INFORMACIÓN: MÁS TRANSPARENCIA, MÁS DEMOCRACIA
Que la información es poder es un hecho tan incrustado en el ADN de algunos gobiernos, como que consideran las administraciones que dirigen un cortijo de su propiedad. Ante semejantes comportamientos antidemocráticos que vemos a diario, por ejemplo en Valencia donde el Gobierno de Camps se niega a facilitar, no ya a los ciudadanos, sino a los diputados de la oposición, los contratos relacionados con la trama Gürtel, hay que repetir una obviedad: la finalidad de las Administraciones consiste en servir a los ciudadanos y la información que generan y poseen pertenece a la ciudadanía.
Por tanto, les podrá parecer una intromisión o una incomodidad que les soliciten información y documentación, y cualquier excusa les parecerá validad para dar largas a los representantes elegidos democráticamente o a los ciudadanos que la solicitan, pero estamos ante un derecho constitucional que cada vez es más exigido y que en nuestro país se consolidará definitivamente cuando la Ley de Transparencia y Acceso de los Ciudadanos a la Información Pública, sea aprobada. Entonces no será el ciudadano quien deba justificar su interés en conocer una información, sino que será la Administración la que deberá explicar su negativa a proporcionarla y siempre en casos excepcionales.
El panorama está cambiando e Internet y los avances en gobierno electrónico facilitan esta labor. Pero para que el derecho de acceso sea efectivo, la Convención para el Acceso a Documentos Oficiales establece las garantías mínimas que los Estados miembros del Consejo de Europa deben integrar en sus leyes nacionales de acceso a la información: 1)El acceso a la información es un derecho de toda persona, que debe aplicarse sin discriminación y que debe poder ejercerse sin necesidad de justificar las razones por las que se solicita la información.2) El derecho se aplica a todas las entidades públicas del Estado (poder ejecutivo, legislativo y judicial) y aquellas entidades privadas y personas naturales que ejerzan cualquier autoridad administrativa, realicen funciones públicas u operen con fondos públicos.3) Realizar solicitudes debe ser sencillo, rápido y gratuito.4) Los funcionarios tienen la obligación de ayudar a los solicitantes.5) Toda información en posesión de las entidades públicas o de aquellas entidades privadas que ejerzan funciones públicas, debe estar sometida al principio de publicidad. 6) la denegación del acceso a cualquier tipo de información deber ser excepcional y estar motivada.7) Toda persona tiene el derecho de recurrir las denegaciones de acceso o la no contestación a las solicitudes realizadas.8) las entidades públicas, a iniciativa propia, deben poner a disposición del público información sobre sus funciones y gastos sin que sea necesario realizar una solicitud. Dicha información debe ser actual, clara y estar escrita en lenguaje sencillo.9) el derecho de acceso a la información debe estar garantizado por un órgano independiente.
La falta de transparencia y la corrupción son dos factores interrelacionados que debilitan gravemente la democracia y alejan a los ciudadanos de la política. Por este motivo, un paso adelante dentro del desarrollo democrático es el progreso en la transparencia política y administrativa a través del acceso a la información. Con ella, avanzan y se modernizan nuestras sociedades, es un indicador de la calidad de nuestro sistema democrático, pero sobre todo, implica a los ciudadanos en el proyecto colectivo de conseguir la mayor libertad, igualdad y felicidad para todos los ciudadanos.
Publicado en Sistema Digital
domingo, 14 de noviembre de 2010
La calidad de la democracia en España. Libro que recomiendo
Sin embargo, desde ya lamento que aquellos políticos gaditanos a los que más les aportaría la lectura de este libro, no lo leerán. No leen nada. Sólo algunos recortes de prensa que les seleccionan y pasan sus "asesores". ¡Ellos se lo pierden!
domingo, 17 de octubre de 2010
Críticos con trienios, porJosé Landi
Críticos con trienios
Mal momento para la crítica
17.10.2010 -La Voz de Cádiz. Por Inmaculada Macías. (JOSÉ LANDI nos pide que rectifiquemos ya que esta opinión no es suya. Así lo hacemos)
Sigue la información en La Voz de Cádiz.
sábado, 16 de octubre de 2010
Democracia insuficiente, por ESTHER VERA
Cuatro décadas después de las primeras elecciones y a unos cuantos años luz de evolución económica y social del franquismo, la democracia española mantiene algunos tics poco saludables.
Una de las herencias es el temor a la disidencia. Los partidos funcionan con criterios propios del siglo XIX y el valor fundamental para el nombramiento de sus cuadros es demasiado a menudo la obediencia y el "prietas las filas". La disciplina se impone confundiéndose con la falta de criterio propio y de debate interno.
Conscientes de la lejanía entre los aparatos de los partidos y sus militantes, y entre ellos y sus votantes, algunos partidos se ven obligados a flexibilizar su forma de actuar aunque sea a regañadientes. Las primarias son una muestra de apertura de los partidos, pero se acaban celebrando cuando se cuece el motín. Es el caso de las primarias de Madrid, que tienen sobre Zapatero un efecto más desestabilizador que una huelga general por su incapacidad de dialogar a tiempo y el valor añadido que aporta el coraje de quien planta cara al poder.
Las pocas experiencias de primarias se quedan a medias porque se celebran solo entre los militantes, que por definición son una minoría más radical que el conjunto de los votantes, y porque el sistema electoral juega en contra de cualquier oxigenación de la política.
En Cataluña la incapacidad de los partidos de aprobar una ley electoral es otra muestra de falta de calidad democrática. Tras muchas horas de negociación y el trabajo de un grupo de expertos, la ponencia del Parlament se ha cerrado también en esta legislatura sin acuerdo entre los partidos. No habrá ni listas abiertas, ni circunscripciones uninominales, ni ninguna otra medida que ayude a acercar la política a los ciudadanos, a pesar de los recurrentes discursos sobre la necesidad de luchar contra la abstención y los muchos recursos económicos que se le dedican en campañas inútiles.
En nuestra democracia el debate se hurta al ciudadano y se embarra y se confunde con el aspaviento y el griterío. La última muestra es el ruido sobre el posible cara a cara entre Montilla y Mas. Los partidos se hacen los ofendidos ofendiéndose entre sí y el resultado es que los ciudadanos se quedan sin una excelente ocasión de informarse.
En campaña veremos la aparición cíclica de otro de nuestros déficits democráticos. Los ciudadanos asistirán con la indiferencia habitual a la información electoral en los medios públicos y los periodistas vivirán un nuevo estado de excepción durante el que serán los partidos políticos, a través de sus cargos en la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA), los que dictaran cómo hacer la información. Los partidos han decidido ya cuánto tiempo se reparten e impondrán una horquilla de 0,4 a 2,5. Eso significa que para que los ciudadanos puedan ser informados durante 50 segundos sobre ICV o 40 sobre Ciutadans, los periodistas deberán hacer vídeos de 2 minutos y 30 segundos, y de 2 minutos y 24 segundos, de los dos grandes partidos. A los partidos extraparlamentarios, ni agua.
Para entendernos, con criterios profesionales, un vídeo de 2 minutos y 30 segundos es algo así como un notición del calibre de la muerte del Papa.
El documento precisa también que para "asegurar el éxito de los debates" (¿éxito en términos de audiencia, de calidad o de propaganda?) se pactarán "los temas, características y organización" de los debates.
En las últimas elecciones europeas, el CAC, que todo lo calcula, explicó cómo la "dinámica política", que traducido significa las descalificaciones, críticas y pequeñas frases asesinas, se llevó el 23,7% del tiempo de emisión, en detrimento de la explicación de propuestas y el análisis de los temas.
El conflicto entre periodistas y la CCMA por los bloques electorales, que ya ocupó el segundo lugar del tiempo de emisión en las europeas, se convertirá otra vez en noticia, y si los periodistas se negaran de nuevo a firmar, se volvería a extender la sombra de la sospecha sobre la calidad de la información en los medios públicos durante los periodos electorales. Confundiendo propaganda e información no mejoraremos nuestra calidad democrática, sino que alimentaremos el cinismo, la antipolítica y el abstencionismo.
Publicado en El País
Veteranos militantes del PSOE activan un blog crítico para propiciar debate
Información de La Voz de Cádiz
jueves, 14 de octubre de 2010
Socialistas de Cádiz consideran necesario un cambio en la Organización
Militantes del PSOE expresan en un escrito su descontento
Melchor Mateo / Diario de Cádiz |
"Consideramos necesario un cambio político en
En la tarde de ayer se citaron en el colegio San Felipe Neri militantes históricos como Francisco Blanco, Gregorio López, Antonia Alvarado y el que fue candidato a la Alcaldía de Cádiz en el año 1995, Fermín Moral y otros como Baldovinos Miguélez, Manuel Torres Lapi, José
Esta no era la primera reunión que tenía este grupo que pretende convertirse en una alternativa e impulsar un cambio en esta organización, tal y como resaltó el propio Francisco Blanco al término de la reunión.
El documento hace una crítica soterrada a la actual dirección local y hace un llamamiento a los militantes que no están de acuerdo con lo que denominan "situación actual" y con la formación de grupos con el sufijo istas que tanto se da en este partido. Dentro de ellos, tal y como viene en el documento al que ha tenido acceso Diario de Cádiz, están "los que hoy se encuentran alejados como a los que participando han comprendido que así no podemos seguir". También es un documento para la reflexión a aquellos que van y a los que no van a las asambleas. Pero donde hacen el llamamiento con una mayor carga crítica es cuando piden la participación de aquellos "que se niegan a mantener una relación clientelar con la organización, en otras palabras, con los afiliados al PSOE, no con los que anteponen su adscripción a personas antes que al proyecto socialista".
El documento es muy crítico con el actual posicionamiento de la organización socialista y creen que hay que "resaltar" a los militantes que desde su centro de trabajo o barrio "desarrollan sus ideas políticas desde el compromiso y la ética socialista". ¿Quiénes están frente a ellos, según lo reflejado en el documento?: "los que están en la organización por su apego a los sillones, sean cuales sean los resultados que avalan su acción política".
Los socialistas que decidan participar en este proyecto serán los que definan cómo trabajar y qué asuntos se tratarán, desde la marcha de la agrupación local al estudio de temas y proyectos de especial incidencia en los gaditanos.
Y como todo grupo necesita un canal de comunicación, se sugiere que realice esta función el blog Cádiz Progresista.
Lo curioso es que este documento se aprueba en la víspera de la presentación de la campaña de Marta Meléndez como candidata a la Alcaldía de Cádiz. Sin embargo, en la tarde de ayer también acordaron dar su apoyo a la candidata y ponerse a su disposición para intentar sacar los mejores resultados posibles en la capital.
martes, 5 de octubre de 2010
La democracia interna y sus enemigos
JOSÉ ANDRÉS TORRES MORA
Es verdad que algunos lo dijeron con antelación: si Trinidad Jiménez pierde las primarias, eso tendrá consecuencias para Zapatero. Unos lo dijeron como una amenaza, otros como un consejo. Las consecuencias fueron expuestas con claridad: si ganaba Tomás Gómez, Zapatero quedaba desautorizado. ¿Cuál era la orden de Zapatero? ¿Que se hicieran primarias o que se votara a Trinidad Jiménez? A mi parecer, la orden es que se hicieran primarias en Madrid, y resulta evidente que la organización cumplió la orden del secretario general. Que se votara a Jiménez era la expresión de una opinión, de una preferencia, pero no fue una orden. Al menos así lo entendimos la casi totalidad de los socialistas.
Hay quienes dicen que una vez que un líder expresa su opinión, tener otra distinta es desautorizarlo. Así que, según ese planteamiento, una vez que Zapatero expresó su preferencia, las primarias quedarían convertidas en un fingimiento, un puro teatro para dar legitimidad democrática a las preferencias del jefe. Si cada vez que el líder del partido hablara, si cada vez que expresara una posición, sus compañeros lo entendiéramos como una orden, nos encontraríamos en una situación parecida a la del rey que convertía en oro todo lo que tocaba. ¿Cómo serían los procesos de deliberación en la dirección del partido? ¿Cómo se formaría su propia opinión de líder de la organización? Si la democracia es un régimen de opinión, y las opiniones del líder quedan convertidas en órdenes nada más salir de su boca, nos encontraríamos ante un verdadero absurdo. Un absurdo que no forma parte ni del pensamiento ni de la práctica del presidente Zapatero.
Es posible que alguien aduzca que lo que debe hacer el líder es omitir su opinión y que la exprese al final de la deliberación, lo cual excluye la opinión del líder sobre este proceso. Hemos visto en el proceso de primarias que acaba de terminar cómo daban su opinión desde los militantes que tenían que tomar su decisión hasta los columnistas y tertulianos situados en las antípodas políticas del PSOE; no entiendo por qué razón el líder del partido no iba a poder dar su opinión a los compañeros. ¿Por qué debería escuchar las de todos y no dar la suya, salvo por la peregrina idea de que el líder sólo puede dar órdenes y no opiniones?
Se preguntaba Lenin cuánta democracia es capaz de tolerar una organización. Claro que Lenin no era un demócrata, al menos eso es lo que pensamos los socialistas del PSOE desde 1920. Sin embargo, Lenin ha encontrado sorprendentemente seguidores, en especial entre la derecha, aunque no sólo. Es una idea extendida que democracia y eficacia están reñidas. Para los teóricos del pluralismo lo que hace democrática a una sociedad es la competición política entre distintas organizaciones. Lo que ocurra en el interior de esas organizaciones no parece preocuparles.
Si la voluntad cotidiana de la nación se forma a partir de la deliberación y votación de todos sus parlamentarios, ¿cómo se forma la voluntad de los grupos parlamentarios? En el caso que mejor conozco, que obviamente es el del grupo socialista, la voluntad del grupo se forma en una serie de deliberaciones internas regladas y no regladas que culminan en la reunión plenaria del Grupo Parlamentario. En mi experiencia de diputado a lo largo de las dos últimas legislaturas he participado en reuniones en las que había un consenso inicial y en otras en las que alcanzamos el acuerdo al final de la deliberación. Porque lo cierto es que en los partidos, como en los países, ni todos estamos de acuerdo, ni siempre estamos de acuerdo. La diferencia estriba en cómo resolvemos nuestros desacuerdos.
La vida entera está llena de discrepancias, debatimos incluso con nosotros mismos. También en el seno de los partidos tenemos posiciones diversas y, en ocasiones, encontradas. Sin embargo, está bastante extendida la idea de que la expresión de los desacuerdos debilita a las organizaciones políticas. No obstante la experiencia en sentido contrario es larga. Pericles se enorgullecía de las victorias de la Atenas democrática frente a otros pueblos, aunque el precio de las libertades propias de la democracia sea que “ocasionalmente los ojos del enemigo han de sacar provecho de esta falta de trabas”.
Los demócratas griegos de la antigüedad sabían que no merecía la pena sacrificar la ventaja estratégica de la democracia a las ganancias tácticas que pudieran obtener con el sacrificio de sus libertades. Como en la Grecia clásica, en los partidos políticos actuales siempre hay quienes están dispuestos a sacrificar la democracia interna para no dar una ventaja táctica al adversario, también es verdad que siempre encuentran entusiastas partidarios entre los mismos que verán sacrificadas sus libertades. Y, cuando consiguen que sus partidarios sean mayoría, llevan a sus organizaciones a la decadencia. Quizá porque entonces ocurre lo que decía el poeta Juvenal: “Y para ganarte la vida, perdiste el sentido de vivir”. Porque nada anima más a la defensa de nuestros valores que poder vivir de acuerdo con ellos.
Que un dirigente de la derecha diga que los militantes socialistas, en el ejercicio de su libertad, ponen en riesgo el liderazgo del presidente del Gobierno, es coherente con la concepción de la democracia del Partido Popular y de una parte importante de la derecha española. También es coherente con la forma en que fueron elegidos Mariano Rajoy y José María Aznar, pero no es coherente ni con la concepción de la democracia de los socialistas, ni con la forma en que fue elegido José Luis Rodríguez Zapatero, ni con lo que representa su liderazgo. No se puede medir el liderazgo de Zapatero con la vara de medir de los liderazgos de la derecha española. El liderazgo de Zapatero es fuerte no sólo porque puede soportar la democracia interna, sino porque la garantiza.
José Andrés Torres Mora es diputado y miembro de la ejecutiva federal del PSOE
Ilustración de Patrick Thomas
viernes, 17 de septiembre de 2010
Elecciones primarias y democracia interna
Uno de los problemas de la partitocracia es que los nombramientos de representantes los hace el partido, y no el ciudadano representado, ya que el proceso interno de cooptación a la lista de candidatos electorales equivale en la práctica a la elección real del representante político. Y, como consecuencia de ello, es probable que el representante sea más un portavoz de su propio partido que de los ciudadanos. Para limitar estas disfunciones, el propio art. 6, 2ª CE establece que "los partidos políticos en su funcionamiento interno deberán ser democráticos".
El diputado del PSOE Joaquín Leguina propuso en un pleno del Congreso de los Diputados en 1990 llevar a cabo el desarrollo legal y reglamentario del citado párrafo 2º, para dotarlo de contenidos específicos de carácter vinculante. Pero su propuesta fue rechazada por el voto en contra de su propio partido. De ahí que, al no haber sido objeto de posterior desarrollo legal ni reglamentario, y no haber compensado suficientemente los partidos a nivel interno los inevitables procesos de oligarquización a que se refería Michels, en la actualidad no sólo existe una evidente quiebra de la representación política democrática en España, sino que, además, los representados carecen de instrumentos jurídicos para resarcirse de los eventuales daños y perjuicios producidos por dicha quiebra.
Así lo reconocía paladinamente la sentencia de nuestro Tribunal Constitucional por la que se resolvió el recurso de amparo subsiguiente a la resolución de la demanda civil por "incumplimiento de contrato", interpuesta por el cantante catalán Lluís Llach, quien reclamaba contra Felipe González y el PSOE por lo que calificaba de "estafa política" (el programa electoral del 82 prometía el No a la OTAN y, una vez en el gobierno, el PSOE convocó un referéndum para permanecer en ella), al atenerse a la falta de base jurídico-constitucional para atender tal reclamación.
Los críticos de la partitocracia niegan que exista de hecho otro sujeto de la representación que no sean los partidos, los cuales están dominados a su vez por unos pocos líderes que controlan a los aparatos de los partidos. Sartori ha definido tres dimensiones decisivas de lapartitocracia: a) la partitocracia electoral, entendida como el poder del partido para imponer al electorado a quién ha de votar; b) la partitocracia disciplinaria, entendida como la capacidad del partido para imponer al grupo parlamentario una disciplina del partido, o mejor dicho, de la dirección del partido; y c) la partitocracia integral, es decir, la sustitución de la representación formal de los electores por la representación real de los partidos.
A finales de los noventa se produjo en el PSOE un cambio en el sistema representativo interno, que significó la implantación de un modelo de representación individualizado. Y a partir de entonces, la única forma de que la toda la base del partido se manifieste son las elecciones primarias, en las que participan todos los militantes con su voto directo, individual y secreto. En consecuencia, digan lo que digan algunos de sus dirigentes, las primarias, pese a su dificultosa y errática implantación en la cultura política del PSOE, son un derecho estatutario fundamental de la militancia y constituyen el nudo gordiano de la ya de por sí precaria democracia interna del PSOE.
Denegar el derecho a celebrarlas, como están haciendo ahora determinados dirigentes regionales y provinciales del PSOE, constituye no sólo un fraude moral y legal, sino también un miope error político. Porque, como ha demostrado la campaña electoral de Obama, todos los partidos acabarán adaptándose por su propio interés a las mucho más democráticas exigencias funcionales de las nuevas tecnologías de información, comunicación y organización, y poniendo en práctica, vía internet e intranets, nuevas formas de intervención política directa e individualizada características de la sociedad red.
Por ejemplo, realizando debates masivos con los ciudadanos, incluso con los no afiliados, en redes electrónicas abiertas, conducentes a la adopción de posicionamientos programáticos colectivos, articulando así democracia directa y democracia representativa. Una vieja aspiración política de la izquierda, que hoy puede ser replanteada esperanzadoramente por la nueva democracia electrónica.
martes, 24 de agosto de 2010
La hora de la verdad. (Publicación del blog MORAL Y POLÍTICA)
Que Trini es la candidata de Zapatero es algo que está fuera de toda duda. Que por eso mismo la Ministra de Sanidad acaba siendo la candidata ipso facto de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE es también lo normal dado las especiales características que tienen los impulsos que operan en el PSOE.Donde hay patrón no manda marinero dice el refranero español. Por día que pasa el aparato de Ferraz juega sus opciones en favor de su propuesta. En muy breve espacio de tiempo y desde la nada ha convencido a muchos de sus “razones”. No le hace falta laminar a los que de por si, quieren ya ser laminados. Ahora se comenta, que los alcaldes de la región de Madrid se vienen dando la vuelta desdiciendose de su primer apoyo. La última es que solo el 57% de la Comisión Ejecutiva del Partido Socialista de Madrid respalda a Tomás Gómez.
Los alcaldes de las grandes ciudades saben, que si quieren repetir, no deben de llevar la contraria al Secretario General. Es el Comité Federal del PSOE el que decide en el caso de los alcaldes de las grandes ciudades y allí manda, impera diría, el compañero Zapatero de la mano de Leyre y Blanco. Son los alcaldes y los grupos municipales los que vienen estableciendo esa cabeza de playa en la militancia acompañados, desde luego, de la inestimable ayuda del frente mediático; El País, Público y la SER.
Lo último es proclamar a los cuatro vientos que Tomás Gómez es el candidato de la derecha o esta otra que se va difundiendo entre la militancia madrileña; "El futuro de Zapatero, compañero, quedará indisolublemente a lo que le ocurra a la candidata que explícitamente apoya. Su éxito será la reafirmación de Zapatero, su fracaso será el del presidente del Gobierno". Mientras, desde el grupo de apoyo a Tomás Gómez, todo se confía al trabajo directo con los electores. Otro recurso no tienen. Proclaman una y otra vez que ellos también respaldan a Zapatero y huyen como pueden del estigma, definitorio en el PSOE, de ser considerados, ironías de la vida, críticos o marginales.
Más allá del caso concreto que aquí tratamos, lo que realmente se pone a prueba es si existe espacio en el PSOE para poder hacer política con mayúscula desde la base o desde cualquier otra instancia que no sea la cúspide. El PSM no tiene poder, al menos no tiene el poder que en estos momentos puede tener el PSE-PSOE y el PSC-PSOE. El PSM se encuentra a punto de ser fagocitado. Con él se viene siguiendo el mismo método que con otros partidos federados, excepto, los dos mencionados anteriormente. En este caso gran parte de los socialistas madrileños han salido respondones, ofreciéndonos el gratificante, para muchos, ejemplo de la lucha por sus creencias y objetivos.
En Madrid no hay una liza entre iguales. Nada de eso, se enfrenta un David (Tomás Gómez) frente a un Goliat (Zapatero y su equipo) y de paso, también contra todos aquellos que pretenden que en el socialismo español opere una sola mente y una sola voz; sería establecer en la práctica el pensamiento único socialista.
¿Qué papel juega Trini? Trini es un avatar, es una proyección, muy seguramente a su pesar, porque es mas que posible que de poder hubiera elegido seguir donde está e incluso, de perder las próximas elecciones, permanecer en la dirección federal y el Congreso pero no le han dado esa opción.
Las palabras y los discursos no reflejan la realidad. Gómez ya no es Zapaterista, nadie puede seguir siendo partidario de un jefe que por detrás, te hunde una daga entre los espacios intercostales. Tampoco son zapateristas quienes fueran de la “pomada” apoyan a Gómez. Todos y cada uno de ellos tienen cuentas pendientes con el Gran Jefe y un modo de saldarlas es apoyar a Gómez.
Tomás, muy a su pesar, ha sido arrojado de la diestra de dios padre, como antes lo fueron otros muchos (Borrell, Barón, Solchaga, Leguina, Marín, Aguilar, Jáuregui, Sevilla, Caldera, Chaves etc.)Algunos, según la filosofía imperante, plenamente amortizados y otros, segados en plena flor. Cuando se les pregunta sobre Zapatero, salvo contadas excepciones, la contestación siempre es ambigua. No se sabe hasta donde puede llegar la mano del poder. Muchos, para cuando el Gran Jefe caiga, si cae, se unirán al coro disfrazados y luego, intentaran bailar sobre su cadáver. Es el lógico final de quien ha sembrado, a su vez, de cadáveres toda su trayectoria política.
La batalla de Madrid es ya, por derecho propio, la batalla del post-zapaterismo. Esperanza es a estas alturas una convidada de piedra, en realidad no se sabe que carajo pinta aquí. Solo los ingenuos piensan que de lo que se trata es nombrar candidato para Madrid. Nada más lejos de la realidad, es tan solo el paso necesario para lo que vendrá después.
Ni Tomás ni el PSOE esperaban, de esta, ganar a Esperanza en las próximas elecciones, en todo caso sería cosa de la siguiente elección. Tomás esperaba medirse con Esperanza en el Parlamento de Madrid y a buen seguro que lo haría mucho mejor que lo pudiese hacer Trini. Sus participaciones en los medios de comunicación lo están dando a conocer como un político con recursos y capacidad de convicción. Sólo hay que imaginarlo.
La militancia de Madrid se partirá, la línea por donde lo hará se desconoce a estas alturas. De algo estamos seguros, habrá quien vote pensando que está eligiendo al o a la contrincante de Aguirre. Otros votaran por otra cosa; Unos pensando que hay que seguir respaldando un determinado proyector rompedor con las esencias del socialismo y los segundos, lo harán pensando que este es un partido centenario basado en la democracia interna y que por ello es necesario que existan, en el mas puro del sentido democrático diseñado por los fundadores, los necesarios contrapoderes que limite el poder personal.
No tanto del resultado y si de cómo se desarrolle la confrontación dependerán muchas cosas para algunos. Será el caso de seguir en un partido que en su seno respeta la democracia interna y la igualdad de oportunidades o será la hora para reflexionar profundamente sobre si habrá que dar por finiquitada la vinculación a un proyecto al que, si pudiesen levantarse, no lo conocerían ni los padres que lo parieron.
Cierro con la mirada puesta en una foto, la de la minoría socialista de 1918. En ella, de pie y de izquierda a derecha aparecen Prieto, Anguiano, Saborit y sentados, Besteiro, Pablo Iglesias, Largo Caballero. Seis parlamentarios con seis modos muy distintos de contemplar el socialismo y casi todos, menos uno (Anguiano), pudieron seguir siendo miembros del mismo partido.
lunes, 9 de agosto de 2010
Un paso muy positivo, aunque insuficiente, por GREGORIO LÓPEZ
En la discusión política de estos días está teniendo un papel central el tema propuesto por el Partido Socialista de establecer como procedimiento de seleccionar sus candidatos a las próximas elecciones, ya sean municipales, regionales o generales, el sistema de "elecciones primarias".
Esta propuesta no puede comprenderse adecuadamente, creo, sin recordar que los partidos políticos -de manera especial los dos mayores y con mayores posibilidades, por tanto, de obtener la mayoría en las Cortes Generales y, por tanto, de gobernar: el Partido Popular y Partido Socialista- concurrieron a su última confrontación de las elecciones generales del año 1.995 ofertando a los electores, entre sus propuestas más relevantes, compromisos de establecer medidas que vinieran a "regenerar la política....", "dinamizar la democracia...", "renovar los partidos políticos ..."
Que recuerde hasta ahora, casi mitad de la legislatura, ni el Partido ganador de las elecciones, el PP, ni ninguno de sus socios Parlamentarios: convergentes catalanes, peneuvistas y canarios, han tomado iniciativa parlamentaria alguna para cumplir esa promesa. De vez en cuando algún medio de comunicación filtra las divergencias que se dan en la ponencia parlamentaria que viene debatiendo desde hace tiempo la financiación de los partidos políticos, sin haber alcanzado aún acuerdos.
Por tanto, sólo esta resolución aprobada por el último Congreso del Partido Socialista y que el elegido Secretario General, Joaquín Almunia, está dispuesto a aplicar, se puede considerar como una propuesta que viene a satisfacer de alguna forma el compromiso electoral del Partido Socialista.
También se ha de tener presente que el Partido Socialista ya aplicó, con demasiadas restricciones y con exiguos resultados de todo orden, una "especie de primarias" para la selección de sus candidatos a las Alcaldías en las últimas elecciones municipales del año 1.995.
De estos momentos iniciales del debate, cuando aún la Comisión encargada de preparar el Reglamento sobre el procedimiento de elecciones primarias no ha empezado sus trabajos, llaman ya la atención las críticas, las suspicacias, los temores, que está recibiendo este sistema de elección -impropiamente conocido como "elecciones primarias"- ; críticas, suspicacias y temores procedentes de muchos dirigentes socialistas del Partido, intentando así condicionar a la Comisión para que su regulación sea estrecha, pacata, restrictiva y, por ende, inútil para los objetivos pretendidos. (¡Hagan ustedes las leyes y déjenme a mí hacer los Reglamentos!, decía cínicamente el político español)
Este ambiente sospechoso y timorato con el que se le está rodeando la discusión inicial así como el mismo procedimiento de redacción (una Comisión dependiente de la cúpula del Partido) y de aprobación (por el Comité Federal) puede hacer que este
elemento, las "elecciones primarias", por sí ya insuficiente y limitado para democratizar el funcionamiento del Partido (exigencia establecida por el artículo 6 de la Constitución Española) y para iniciar la regeneración de la vida pública española, devenga también en un instrumento estéril e ineficaz tanto para su primer objetivo: la selección de los candidatos más adecuados del Partido Socialista para las elecciones.
Ya que el Partido Socialista ha sido el primero que se atreve a cumplir sus promesas electorales en este apartado de regeneración de la vida pública, ¡hágalo con decisión y osadía, con generosidad y con coraje!. Para ellos lo primero sería que se aplicara ya en todo su proceso de aprobación y tramitación de este procedimiento de "elecciones primarias" lo que ha de ser un objetivo permanente en la Organización Socialista: la participación libre, incondicionada, de sus afiliados en el proceso de redacción y aprobación de ese Reglamento: la propuesta de regulación de esas "elecciones primarias" que redacte la Comisión ahora formada y, una vez "vista" por el Comité Federal, debería ser sometida al debate y a un referendum de aprobación por parte de, al menos, los afiliados del Partido.
Cádiz a 20 de enero de 1998
miércoles, 4 de agosto de 2010
Máquinas de obedecer, por Ignacio Camacho
esencial de madurez
en sus mecanismos representativos

UNO de los males endémicos de la democracia española es que el funcionamiento de los partidos que la administran es ajeno a las reglas que rigen para el sistema. Son máquinas de obedecer dirigidas por dispositivos jerárquicos y verticales que se perpetúan mediante un ejercicio estrictamente autoritario; sólo en caso de graves crisis internas se producen episodios de catarsis por lo general tan excepcionales como efímeros. El único avance real que se ha producido en los últimos quince años contra esa esclerosis, que fueron las primarias del PSOE, ha pasado a mejor vida entre estertores de arrepentimiento. Y lo peor es que son los ciudadanos quienes priman este mecanismo de obediencia, interpretando como signos de fraccionamiento y debilidad orgánica cualquier atisbo de autonomía funcional o de contraste de proyectos.
Ni siquiera Zapatero, que alcanzó la dirección socialista en un congreso abierto, se ha mostrado permeable a la continuidad de ese saludable impulso regenerativo. La democracia deliberativa es un mantra teórico que adorna sus discursos y desaparece de su praxis política. Las primarias para elegir candidatos han sido barridas por el tradicional dedazode la cúpula ejecutiva. A la estela del líder máximo, el andaluz Griñán —designado él mismo por pura cooptación— también las ha suprimido en Andalucía, en cuyas capitales el PSOE tiene escasas o nulas posibilidades de triunfo; prefiere perdedores sumisos antes que alternativas fuera de control. Y en Madrid, el gran agujero negro de la socialdemocracia, el presidente sólo desembarca cada cuatro años para elegir con mucha solemnidad uno o dos aspirantes a la derrota, a los que luego hace ministros para compensar su buena disposición. Esta vez se ha topado con un insumiso, Tomás Gómez, decidido a perder por sus propios méritos, y todo indica que lo va a laminar con un desembarco de paracaidismo. Si va Trinidad Jiménez a la Comunidad o Jaime Lissavetsky al Ayuntamiento, la Administración prescindirá de dos buenos gestores que no le sobran y Madrid ganará una diputada o un concejal de oposición perfectamente excusables. Pero se trata de mantener el principio de autoridad incluso a la hora de equivocarse .
Las cosas no son mejores en el PP, cuyo último congreso aprobó una suerte de primarias que la dirección no piensa ejecutar de ningún modo. No es difícil sospechar que en una elección abierta de los militantes Rajoy pudiera exponerse a una sorpresa. Como le sopla el viento de cara tendrá pocas dificultades para solventar el trámite por aclamación evitando cualquier eventual desgaste interno. Pero el problema no es de los partidos sino del sistema, que sufre una limitación esencial de madurez en sus mecanismos representativos. Y de los ciudadanos, que nos conformamos con elegir entre un menú cocinado por aparatos de poder cerrados alrededor de sindicatos de intereses.
Leído en ABC
César Imperator. Tomado del blog MORAL Y POLÍTICA

“ …por vez primera, en un congreso del PSOE alguien levantó una cartulina que representaba el 25% del congreso…” Esto, más o menos, es lo que venía a decir Leguina.
Eran otros tiempos, se refería Joaquín en este caso a Alfonso Guerra. Con González, y durante un cierto tiempo el PSOE vivió un equilibrio interno. Del poder de las agrupaciones locales en congresos federales se pasó a otro tipo de organización o mejor dicho, a otro marco de decisión. Este nuevo sistema “limpió” el entramado a la hora de decidir alejando esa capacidad de los afiliados locales.
Surgió un nuevo equilibrio, un nuevo escalón, del que formaba parte los partidos regionales y la dirección federal. Quedaba en manos de los dirigentes regionales la disciplina interna en provincias y agrupaciones locales. En ese período de asentamiento del nuevo poder se liquidaron los últimos reductos que defendían una concepción del socialismo que fue tildado, sin más, de anacrónico. Izquierda Socialista la principal representante de la izquierda del PSOE languidecía en Madrid y Valencia. A título testimonial y como coartada de una hipotética “pluralidad” del PSOE, se consintió que algunas personalidades de IS accedieran por riguroso turno, en Madrid y en Valencia a cargos institucionales en el Congreso o en el Parlamento Europeo. La cuestión venía de lejos, IS siempre apoyó a Leguina frente a los guerristas, al igual que se apoyó a Lerma en Valencia. Los reductos de esta corriente en otras provincias fueron liquidados, incluso, mediante la disolución de agrupaciones; Salamanca, Cáceres, parte de Córdoba, alguna provincia de Aragón y Albacete fueron lugares donde el aparato laminó a la izquierda del partido. En Cataluña y en torno a Antonio Ruíz subsistía un pequeño grupo de afiliados.
Aunque el nuevo paradigma centralizaba el poder en las elites dirigentes regionales permitía la existencia del debate interno sobre la cohesión territorial y las diferentes opciones económicas que entre sí pugnaban para ser la más representativa del socialismo democrático. En los comités federales la libertad de expresión y mantener posiciones distintas a las del gobierno o ejecutiva federal era aún posible sin correr por ello el peligro de ser considerado hereje. Agrupados en guerristas, renovadores o social-liberales se intentaba llegar a síntesis.
La llegada y asentamiento de J.L. Rodríguez Zapatero supuso una nueva vuelta de tuerca y un claro alejamiento del modelo imperante. Las diferentes federaciones o partidos regionales, excepto el PSC, se han plegado a sus deseos personales y a la estrategia diseñada todo lo más por tres o cuatro personas que no siempre son coincidentes con responsabilidades adquiridas en congreso.
Los candidatos a secretarios regionales en Galicia, Castilla-León y Madrid fueron designados por el dedo monclovita. En un futuro inmediato ocurrirá lo mismo en Asturias y Andalucía, El deseo del máximo líder fue trasladado a dirigentes provinciales que, sin más, avalaron y movilizaron el voto en los diferentes congresos. Les podría gustar mas o menos pero era una cuestión de supervivencia, aunque deberían de saber por experiencia que los próximos a renovar serán ellos. Tras el señuelo de un cambio generacional se esconde la aspiración de tener un partido domesticado, hecho a imagen y semejanza de su líder, sujeto a un relevo generacional sin reparar en la valía o la experiencia.
El ahora cuestionado, Tomás Gómez, fue una decisión personal de Zapatero hace tan solo tres años, como lo fue un Oscar López sugerido por Pepe Blanco en Castilla y León, como Patxi lo fue en Galicia por parte de Pepe Blanco, alter ego de Zapatero. La suerte para Andalucía ya está echada. Tras un Griñán transitorio hay una persona designada por el Presidente, Mar Moreno, que trata de darse a conocer ante el electorado como portavoz de la Junta. La que en el pasado fue todopoderosa organización andaluza, la que conformó siempre un frente unido es ahora una organización sin liderazgo, repleta de taifas ancladas en el pasado, pequeños grupúsculos que piden anular las primarias, única voz que le queda a las bases y que pugnan entre sí por mantener el favor del Gran Jefe.
Por eso, ver la rebeldía de un Patxi López que avisa sobre los costes que supondría acceder a los deseos del PNV, a un Barreda alzar, aunque sea tímidamente, la voz sobre cuestiones de gobierno, a Fernández Varas sobre los riesgos que supondría acceder a los deseos del PSC para saltar la barrera constitucional o la lucha por ser candidato, aunque al final pueda perder, de Tomás Gómez reconcilia tras tanto tiempo de decepciones.
Esto no es democracia. Nunca antes en el PSOE se ha dado tal nivel de nepotismo. Zapatero utiliza su poder, el que otros no ejercen, para eliminar mientras asciende (Chaves) o designa para conformar una guardia de corps que deje sus manos absolutamente libres para hacer lo que quiere. Nadie de los que honradamente lucharon por hacer de este país una democracia puede permanecer impasible ante estas acciones y mucho menos, aquellos que seguimos reclamándonos socialistas.
lunes, 12 de julio de 2010
Un diseño ecológico para la democracia, por Leonardo Boff
Tiene muchas formas: la directa, como es vivida en Suiza, donde toda la población participa en las decisiones vía plebiscito.
La representativa, en la cual las sociedades más complejas eligen delegados que, en nombre de todos, discuten y toman decisiones. El gran problema actual es que la democracia representativa se muestra incapaz de reunir a las fuerzas vivas de una sociedad compleja, con sus movimientos sociales. En sociedades de gran desigualdad social, como Brasil, la democracia representativa asume características de irrealidad, cuando no de farsa. Cada cuatro o cinco años, los ciudadanos tienen la posibilidad de escoger a su «dictador» que, una vez elegido, se dedica más a hacer una política palaciega que a establecer una relación orgánica con las fuerzas socia
les.La democracia participativa que significa un avance respecto a la representativa. Fuerzas organizadas, como los grandes sindicatos, los movimientos sociales por la tierra, la vivienda, salud, educación, derechos humanos, ambientalistas y otros han crecido de tal manera que se constituyen como base de la democracia participativa: El Estado se obliga a oír y a discutir con tales fuerzas las decisiones a tomar. Se está se imponiendo por todas partes especialmente en América Latina.
Está también la democracia comunitaria que es característica de los pueblos originarios de América Latina, poco conocida y reconocida por los analistas. Nace de la estructura comunitaria de las culturas originarias de norte a sur de Abya Yala (nombre indígena para América Latina). Ella busca realizar el « vivir bien» que no es nuestro «vivir mejor» que implica que muchos vivan peor. El «vivir bien» es la búsqueda permanente del equilibrio mediante la participación de todos, equilibrio entre hombre y mujer, entre ser humano y naturaleza, equilibrio entre la producción y el consumo en la perspectiva de una economía de lo suficiente y de lo decente y no de la acumulación.
El «vivir bien» implica una superación
El «vivir bien» implica una superación del antropocentrismo: no es sólo la armonía con los humanos, sino con las energías de la Tierra, del Sol, de las montañas, de las aguas, de las selvas y con Dios. Se trata de una democracia sociocósmica, donde todos los elementos se consideran portadores de vida y por eso incluidos en la comunidad, respetando sus derechos.
Por último, estamos caminando hacia una superdemocracia planetaria. Algunos analistas como Jacques Attali (Breve historia del futuro, 2008) imaginan que será la alternativa salvadora ante un superconflicto que podría, dejado a su libre curso, destruir la humanidad. Esta superdemocracia parte de una conciencia colectiva que se da cuenta de la unicidad de la familia humana y de que el planeta Tierra, pequeño, con recursos escasos, superpoblado y amenazado por el cambio climático, obligará a los pueblos a establecer estrategias políticas globales para garantizar la vida de todos y las condiciones ecológicas de la Tierra.
Esta superdemocracia planetaria no anula las distintas tradiciones democráticas, sino que las hace complementarias. Esto se consigue mejor mediante el biorregionalismo. Se trata de un nuevo diseño ecológico, es decir, de otra forma de organizar la relación con la naturaleza a partir de los ecosistemas regionales. Al contrario de la globalización uniformadora, valora las diferencias y respeta las singularidades de cada región, con su cultura local, haciendo más fácil el respeto a los ciclos de la naturaleza y la armonía con la Madre Tierra. Tenemos que rezar para que este tipo de democracia triunfe; si no lo hace, no sabemos en absoluto hacia donde seremos llevados.
Leonardo Boff. Teólogo de la Liberación. www.leonardoboff.com
La crisis pasa factura a la democracia
A finales de 2009, 45% de los españoles estaba poco o nada satisfecho con el sistemaCrisis de valores, pero no sólo bursátiles. La recesión económica también provoca efectos colaterales sobre la fe en la democracia. Es decir, el maltrecho estado de la cartera parece influir sensiblemente sobre el entusiasmo que suscitan los ideales democráticos. Y buena prueba de ello son los indicadores de los sondeos, que actualmente registran el porcentaje de insatisfacción con la democracia más alto de los últimos 25 años. Concretamente, a finales del 2009 –y a la espera de lo que arroje el próximo Latinobarómetro del CIS–, un 45% de los españoles se manifestaba poco o nada satisfecho con el sistema democrático, frente a un 52% que se mostraba muy (10%) o bastante (42%) satisfecho.
Si estas cifras se comparan con las que se registraban sólo un año atrás, la satisfacción con la democracia ha caído en más de siete puntos, mientras que la insatisfacción ha crecido en casi ocho. El impacto de la crisis parece la explicación más plausible, aun cuando los escándalos de corrupción puedan tener su parte de responsabilidad. De hecho, si las cifras actuales se contrastan con las que arrojaban los sondeos en momentos dulces de la economía, la causa del declive que sufre la satisfacción con la democracia ofrece pocas dudas.
Por ejemplo, a finales del 2004 más del 60% de los consultados se mostraba satisfecho con el sistema democrático, frente a menos del 35% que expresaba insatisfacción. Y si las cifras se remiten a un momento de auténtica euforia económica como el que se vivía a finales de 1998, el contraste es todavía más elocuente. Entonces, la satisfacción con la democracia alcanzaba al 70,6% de los españoles (18 puntos más que ahora), mientras que la insatisfacción sólo llegaba al 26% (casi 19 puntos menos que hoy).
Lo llamativo es que sólo tres años antes –en 1995– las cifras eran bien distintas: únicamente un 51% se sentía satisfecho con la democracia, frente a un 44% (en ambos casos un punto menos que ahora) que se sentía poco o nada satisfecho. ¿Crisis económica? Sin duda, aunque a finales de 1995 la recuperación ya estaba en marcha y, en cambio, la crisis política y los escándalos de corrupción –que entonces salpicaban esencialmente al PSOE– se hallaban en pleno apogeo.
Sin embargo, una última comparación con las cifras de 1984 parece ratificar el papel constante y decisivo de la situación económica. Hace 25 años, con una economía agónica, casi un 46% de los españoles expresaba insatisfacción con la democracia y únicamente un 45% se mostraba satisfecho. Unrécord negativo. Ciertamente, el caso Flick (relativo a supuestas donaciones al PSOE) provocó entonces un debate sobre la financiación de los partidos, pero no alcanzó ni de lejos el relieve de los casos actuales.
Publicado en
http://www.lavanguardia.es/politica/noticias/20100712/53962589158/la-crisis-pasa-factura-a-la-democracia-psoe.html
lunes, 28 de junio de 2010
Informe sobre la DEMOCRACIA EN ESPAÑA de la FUNDACIÓN ALTERNATIVAS.
Si la corrupción se desarrolla como esporas en España se debe a una deficiente calidad de la democracia y, sobre todo, a los déficits de transparencia. Una materia pendiente que se ha evidenciado con virulencia en la trama Gürtel y en la constelación de casos de corrupción de los últimos años. La conclusión figura en el IV Informe sobre la Democracia en España –La erosión de la confianza y el bienestar. Contra la desafección–, editado por la Fundación Alternativas. El libro, elaborado por 18 investigadores, fue presentado ayer lunes en Madrid bajo la batuta de Joaquín Almunia.No es un tema menor. De hecho, tanto la corrupción como la gestión de la crisis económico han hecho caer más la nota global sobre el estado de la democracia española. En 2008, primer año en el que la Fundación Alternativas –próxima al PSOE– hizo la medición, la calificación fue del 6,2. En 2009 menguó dos décimas. Y en 2010, se sitúa en el 5,8, precisamente por el creciente desapego de los ciudadanos hacia la política.
La corrupción “daña de raíz la confianza en las instituciones democráticas”, y “se ha convertido en el principal problema y en la principal insuficiencia de la democracia española”, situación en la que “ha jugado un papel principal el caso Gürtel, que sólo ha afectado al PP”, afirma el informe.
El CIS, en sus barómetros recientes, ha mostrado tal inquietud. En el de mayo, un 18,8% definía la clase política como problema. Almunia, vicepresidente y comisario de Competencia de la UE, decía ayer que “la corrupción es autóctona, no se importa, como la crisis, es siempre insoportable, y hay que erradicarla”.
Debilidad del PP
¿Cómo? El informe formula una ecuación: a mayor calidad de la democracia, menor corrupción. Y eso implica “un gobierno abierto y que rinde cuentas, sistemas electorales limpios y justos y una sociedad civil estructuralmente democrática”. En concreto, la fundación propone un “rediseño institucional”, que incluiría cambios en la Ley de Financiación de Partidos, más participación interna en las formaciones, “mayor transparencia”, mejor tasación de las incompatibilidades de cargos públicos, mejor control del Estado... El texto recuerda que hay que atajar las dos cabezas de la corrupción: el urbanismo y la contratación pública, de nuevo un rasgo claro de la Gürtel.
Precisamente ese caso ha mermado el potencial de la estrategia del PP. Que los conservadores no hayan rentabilizado el desgaste del Gobierno en su gestión de la crisis, se explica por otros dos factores, “la división interna entre duros y blandos” y la “debilidad del liderazgo de Mariano Rajoy”. Al Ejecutivo se le achaca “improvisación” y un “obstinado discurso optimista, que le ha llevado continuamente a remolque de los datos económicos”. Con todo, el informe concluye que aunque las encuestas favorezcan al PP, la suerte no está echada, ya que “las elecciones generales todavía quedan muy lejos”.
La fundación señala más motivos del desafecto ciudadano: la inexistencia de pactos contra la crisis, la demora en la sentencia del Estatut, la lentitud de la Justicia y unos peores medios de comunicación, menos profesionales e independientes.
"A LA IZQUIERDA SE LA ESPERA"
La intervención de Joaquín Almunia, ayer, sin preguntas y sin coloquio posterior, pivotó sobre la crisis. Explicó los orígenes y el momento actual, en el que "la política vuelve", tras años de marginación por los mercados, la misma tesis que sostuvo el jueves pasado Felipe González. Depende de tres aspectos. Uno, la regulación del capital financieros, que no debe ser excesiva para no comprometer el crecimiento. Dos, el reparto de la carga. Y tres, el recorte del gasto. "El ajuste de las finanzas públicas no hay quien lo dude", defendió el comisario europeo.
Y en ese debate "se espera a la izquierda". No para decir si son necesarios o no los tijeretazos -esos comentarios, dijo el comisario, "son irresponsables"-, sino para que reflexione cómo proceder a los recortes y cómo construir un "Estado del bienestar de otra naturaleza, del siglo XXI".
domingo, 27 de junio de 2010
La desleal oposición. JOSÉ ANTONIO CASANOVA
Supuesta una deseable alternancia en el gobierno de la comunidad política, la fuerza que no obtiene el mandato electoral mayoritario para gobernar durante un periodo prefijado recibe el nombre, según la tradición británica, de oposición. Tal término ha marcado de forma indeleble (y errónea) su comprensión por la clase política y ha confundido a la ciudadanía. ¿Oposición significa oponerse, como su nombre indica?
Gran Bretaña, inventora de tantos deportes, ideó una forma de fair play (juego limpio) en política y la bautizó Leal Oposición de Su Majestad. Pero, fiel a la Monarquía, llamó Corona (Crown) a lo que en el continente europeo se llama Estado. La minoría parlamentaria que no pudo formar Gobierno no es una fuerza enemiga de este, porque se entiende que ser oposición de la Corona y no a la Corona implica una actividad al servicio del Estado, el cual sólo puede ejercerse cabalmente con lealtad. Esta consiste, pues, en servir a la nación de ciudadanos, no al propio partido opositor, el cual no se opone por sistema al que gobierna, sino que colabora con él vigilando su gobernación como un autocontrol que se impone el Estado para su mejor funcionamiento y respeto a las normas que rigen la democracia.
No obstante, la palabra oposición, en la práctica, significa todo lo contrario de lo que pretendieron unos deportivos ingleses. El pueblo tal vez no lo sabe, pero su sentido común le dice que la oposición está para eso: para colaborar, vigilar (ven más cuatro ojos que dos) y para poder continuar la tarea gobernante con propuestas alternativas en lo que convenga. Bien conservando el progreso de la izquierda o bien progresando respecto a la conservación de la derecha. ¿Por qué la práctica opositora desmiente la teoría, y en países como España se convierte en una esperpéntica burla cuando se trata de nuestra derechona?
La visión idílica de la democracia es un truco para ingenuos que ya no engaña a nadie. La realidad es que existen unas fuerzas sociales con intereses económicos opuestos e irreconciliables. Ninguna tiene poder para eliminar a la opuesta (reacciones fascistas, revoluciones comunistas) y, por tanto, hay que pactar una tregua de pactos sociales que no satisfacen a nadie, pero que son inevitables en razón de que, en la balanza de poderes, sigue pesando más, por sistema, la conservación derechista, dueña del poder económico. El presuntuoso calificativo que se ha autoasignado el Estado actual (social y democrático de Derecho) no es más que el interregno histórico de la agonía de un capitalismo que morirá matando, si no muere antes por apoplejía, dada su febril voracidad suicida crisis tras crisis. Los países donde ese pacto forzoso se produjo antes y goza de una cierta tradición y estabilidad se han ido acostumbrando a sus contradicciones, mientras que la población se ha contentado con un “Estado del bienestar” a costa del malvivir de africanos y sudacas. La crisis actual les ha desconcertado y quizás les avive la conciencia. Pero en España, que cuenta, en siglo y medio, con dos intentos democráticos que apenas suman juntos una década, y sólo seis lustros de democracia formal tras ocho de dictadura, no podemos esperar ni siquiera ese civilizado “juego limpio” de una oposición de derechas, propio de los países europeos.
Dados los rasgos psicológicos y éticos de nuestra derecha, que llenan las hemerotecas de noticias tan impresentables como pintorescas, se corre el riesgo de caer en la cuchufleta y en la vergüenza ajena ante tanta desfachatez, mendacidad y cinismo. Pero eso sería ser tan superficial, frívolo e irresponsable como parece ser esa derecha, más o menos ultra.
La oposición del PP ha demostrado con creces, hace seis años como mínimo, que no es la leal oposición de origen británico, sino la oposición, inevitablemente desleal, que practica el franquismo cuando por fin le aprieta la tenaza democrática y ya no puede recurrir a las armas. Se engañaría, pues, quien frivolizara con el esperpento pepero y en su día se abstuviera de votar porque “Zapatero no nos saca de la crisis y Rajoy no me gusta”, o votara a Rajoy “a ver si este nos saca de ella”. Nos guste o nos disguste, abstenerse es votar a la derecha. Y votar a la derecha es votar a los autores de la crisis, que aquí se llama aznarismo, burbuja inmobiliaria y corrupción. La socialdemocracia no es la causante de la crisis, pero no puede resolverla porque sufre el chantaje derechista de disparar contra el pueblo-rehén si ella no le azota con medidas antipopulares, beneficiosas para los verdaderos causantes de la crisis. El franquismo supérstite cuenta con numerosos y fieles seguidores. No necesita aumentar de caudal mientras siga bajando el de la izquierda. Por pura lógica, y pese a todo, hay que verter más gasolina en el depósito de la izquierda si no queremos ahogarnos en un pertinaz diluvio.
José Antonio González Casanova es catedrático de Derecho Constitucional y escritor
Publicado en Público

