MADRID, 4 Ago. (EUROPA PRESS) -
El Barómetro de Opinión del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) correspondiente al mes de julio ha vuelto a situar el paro y los problemas de índole económica como los dos principales problemas de España. En tercer lugar se coloca la clase política, que marca un nuevo récord al ser mencionada como problema del país por el 21,7 por ciento de los encuestados.
La encuesta se basa en 2.472 entrevistas realizadas en 238 municipios de 48 provincias entre los días 15 y 22 de julio, en plena discusión de la reforma laboral y justo después del Debate sobre el estado de la Nación que se celebró en el Congreso. El margen de error es de más/menos dos puntos.
El paro es citado como un problema de España en el 78 por ciento de los cuestionarios, un porcentaje de 2,1 puntos más que en la encuesta correspondiente al mes de junio, pero menor que el cosechado en los primeros meses del año. En enero, febrero y marzo superó el 81 por ciento.
Los problemas de índole económica son mencionados en el 51,3 por ciento de las respuestas, un porcentaje que está por debajo de los datos de junio (53 por ciento) pero algo mayor que el logrado entre enero y mayo.
Desde enero de 2008 estos dos asuntos han liderado el ranking de los principales problemas del país y tras ellos se han ido alternando otros como el terrorismo, la inmigración o la clase política que, como ya ocurrió en el sondeo de hace un mes, se sitúa en tercer lugar pero con un nuevo récord: 21,7 por ciento de las respuestas.
La clase política y los partidos viene ocupando el tercer lugar como problema de España desde febrero de este año, donde logró el 16,8 por ciento. En los últimos tres meses esa cifra ha ido creciendo levemente, con un 19,4 por ciento en abril; 18,8 en mayo; y 20,7 en junio.
Pero el porcentaje del 21,7 por ciento del barómetro de julio es el mayor de los que ha logrado este problema en esta pregunta del CIS, superando al que se registró en septiembre de 1995 (un 21,5 por ciento) cuando saltaron a la luz los escándalos de corrupción vinculados a los gobiernos de Felipe González.
INMIGRACIÓN E INSEGURIDAD CIUDADANA
A más distancia en la tabla de problemas figuran la inmigración (citado por el 12,4 por ciento de los entrevistados) y la inseguridad ciudadana (8,1), que también ocupaban el cuarto y quinto lugar en los sondeos de los dos meses anteriores.
El terrorismo, que en 2007 encabezaba esta clasificación, se coloca ahora en el séptimo lugar, mencionado sólo en el 5,5 por ciento de las respuestas, por detrás de problemas como la vivienda (6,7) y el gobierno, los políticos y los partidos (6,4).
En cuanto a los problemas que más preocupan personalmente al ciudadano, la denominada percepción subjetiva, repiten en cabeza los problemas económicos (43,3 por ciento) y el paro (40,9 por ciento). Le siguen pero con porcentajes mucho más pequeños las pensiones con un 8,1 por ciento, la vivienda con un 6,8 por ciento y la clase política con un 6,5.
MÁS OPINIONES NEGATIVAS DE LA SITUACIÓN POLÍTICA Y ECONÓMICA
Respecto a la situación económica, el 74,4 por ciento considera que es mala o muy mala, y únicamente el 2,5 por ciento la ve buena o muy buena. Al preguntar a los encuestados si creen que la situación económica del país será mejor, igual o peor dentro de un año, el 30,8 % cree que será peor.
En el caso de la situación política general de España, el 65,3 por ciento considera que es mala o muy mala, mientras que sólo el 3,3 estima que es buena o muy buena. Además, el 27,2 augura que dentro de doce meses será peor.
Las cosas que acabarán con la raza humana son: la política sin principios, el progreso sin compasión, la riqueza sin esfuerzo, la erudición sin silencio, la religión sin riesgo y el culto sin conciencia. - Anónimo
miércoles, 4 de agosto de 2010
El PP superó en 6,3 puntos al PSOE en julio
MADRID, 4 Ago. (EUROPA PRESS) -
El PP superaba en julio al PSOE en 6,3 puntos en apoyo electoral, su mayor ventaja desde que el partido de José Luis Rodríguez Zapatero ganó las elecciones en 2004, según consta en el Barómetro de Opinión del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).
Hace tres meses, última encuesta con intención de voto, la distancia entre los dos grandes partido era sólo era de 1,5 puntos.
En concreto, el CIS daba en julio una estimación de voto al PP del 41,2 por ciento, 6,3 puntos por encima del PSOE, que se calculaba un apoyo del 34,9 por ciento.
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, cosecha su peor nota y cae a la tercera plaza en la clasificación de líderes políticos, superado por el democristiano de CiU Josep Antoni Duran i Lleida, que repite en cabeza, y de la portavoz de UPyD, Rosa Díez. Eso sí, sigue por encima de Mariano Rajoy.
La encuesta se basa en 2.472 entrevistas realizadas en 238 municipios de 48 provincias entre los días 15 y 22 de julio, en plena discusión de la reforma laboral y justo después del Debate sobre el estado de la Nación que se celebró en el Congreso. El margen de error es de más/menos dos puntos.
PP TAMBIÉN GANA EN VOTO DIRECTO
En ese contexto, y preguntados por el partido al que votarían si las elecciones fueran mañana mismo, un 24,8 por ciento de los encuestados da por hecho su respaldo al PP y un 20,8 por ciento se decanta por el PSOE, mientras que un 14,9 por ciento anuncia abstención y un 18 por ciento no sabe o no contesta. Sumando las simpatías de quienes no se pronuncian, esa ventaja del PP en "voto directo" se reduce a un punto y medio en "voto más simpatía": 28 por ciento frente a un 25,5 por ciento.
Con todos los datos de la encuesta, el CIS concluye dando una estimación de voto al PP del 41,2 por ciento, su mejor resultado desde que perdiera las elecciones en 2004 y por encima de lo que logró en las -ultimas generales (40,1). Hasta ahora, su récord lo había marcado en octubre de 2009, con un 41 por ciento.
El PSOE se queda en un 34,9 por ciento, su peor expectativa en sondeos del CIS desde que Zapatero ganó las elecciones por primera vez y casi diez puntos por debajo del 43,6 por ciento que le dio la victoria en 2008. En sólo tres meses ha perdido tres puntos.
Así las cosas, la diferencia entre los dos grandes partidos se quedó en julio en los 6,3 puntos, la mayor ventaja del PP de los últimos ocho años. Los 'populares' empezaron a encabezar las encuestas hace sólo un año pero lo máximo que habían logrado era una diferencia de 3,8 puntos el pasado enero.
BAJA IU, SUBEN UPyD Y CiU
En tercer lugar se mantiene Izquierda Unida, con una estimación de voto del 5,4 por ciento cuatro décimas menos que tres meses antes pero aún un punto por encima de sus marcas de 2009 y 2008, mientras que sube UPyD, a la que se calcula un apoyo del 3,8 por ciento.
En cuanto a las formaciones de ámbito territorial, CiU sube medio punto hasta situarse en un 4,1 por ciento, su mejor registro en lo que va de legislatura, mientras que EC recupera el 1,4 por ciento en el que se movía a lo largo de 2009 y el PNV se mantiene en el 1,3 por ciento que marcó tres meses antes.
En cuanto a los líderes políticos, repite en cabeza el líder de los democristianos de CiU y portavoz de los nacionalistas catalanes en el Congreso, Josep Antoni Duran i Lleida, con una nota de 3,72 puntos, a quien le sigue la portavoz nacional de UPyD, Rosa Díez, que obtiene una calificación de 3,69 puntos.
Ambos mantienen aproximadamente sus registros de los dos últimos barómetros con intención de voto (enero y abril), y el que se desploma es el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que hasta el año pasado venía encabezando la tabla cada trimestre. En julio, el líder del PSOE obtiene una nota de 3,48 puntos, su peor calificación desde antes incluso de llegar al poder.
ZP, MEDIO PUNTO MENOS EN SEIS MESES
En apenas seis meses, Zapatero ha perdido medio punto y hace sólo un año estaba en los 4,27 puntos. Pese a todo, sigue por encima del presidente del PP, Mariano Rajoy, que se queda con 3,14 puntos cinco centésimas por encima de su nota de abril, que fue la peor de su etapa en la oposición.
Esa desconfianza se traslada a la hora de juzgar al Gobierno y a la oposición. Ocho de cada diez ciudadanos aseguran tener poca o ninguna confianza en Zapatero y un 55,5 por ciento juzga mala o muy mala la gestión del Gobierno. Eso sí, peor parado sale el PP, cuyo líder tiene la desconfianza del 84,6 por ciento de los encuestados y cuya labor de oposición es descalificada por seis de cada diez entrevistados.
En cuanto a los ministros, ninguno se acerca al aprobado. la mejor nota es para el titular de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, a quien se le otorgan 4,47 puntos, seguido de la ministra de Defensa, Carmen Chacón (4,23), y del de Educación, Angel Gabilondo (4,0). Por debajo está el resto, encabezado por la vicepresidenta María teresa Fernández de la Vega y cerrando con la ministra de Cultura, Angeles González Sinde, que cosecha una nota media de muy deficiente (2,98 puntos).
El PP superaba en julio al PSOE en 6,3 puntos en apoyo electoral, su mayor ventaja desde que el partido de José Luis Rodríguez Zapatero ganó las elecciones en 2004, según consta en el Barómetro de Opinión del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).
Hace tres meses, última encuesta con intención de voto, la distancia entre los dos grandes partido era sólo era de 1,5 puntos.
En concreto, el CIS daba en julio una estimación de voto al PP del 41,2 por ciento, 6,3 puntos por encima del PSOE, que se calculaba un apoyo del 34,9 por ciento.
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, cosecha su peor nota y cae a la tercera plaza en la clasificación de líderes políticos, superado por el democristiano de CiU Josep Antoni Duran i Lleida, que repite en cabeza, y de la portavoz de UPyD, Rosa Díez. Eso sí, sigue por encima de Mariano Rajoy.
La encuesta se basa en 2.472 entrevistas realizadas en 238 municipios de 48 provincias entre los días 15 y 22 de julio, en plena discusión de la reforma laboral y justo después del Debate sobre el estado de la Nación que se celebró en el Congreso. El margen de error es de más/menos dos puntos.
PP TAMBIÉN GANA EN VOTO DIRECTO
En ese contexto, y preguntados por el partido al que votarían si las elecciones fueran mañana mismo, un 24,8 por ciento de los encuestados da por hecho su respaldo al PP y un 20,8 por ciento se decanta por el PSOE, mientras que un 14,9 por ciento anuncia abstención y un 18 por ciento no sabe o no contesta. Sumando las simpatías de quienes no se pronuncian, esa ventaja del PP en "voto directo" se reduce a un punto y medio en "voto más simpatía": 28 por ciento frente a un 25,5 por ciento.
Con todos los datos de la encuesta, el CIS concluye dando una estimación de voto al PP del 41,2 por ciento, su mejor resultado desde que perdiera las elecciones en 2004 y por encima de lo que logró en las -ultimas generales (40,1). Hasta ahora, su récord lo había marcado en octubre de 2009, con un 41 por ciento.
El PSOE se queda en un 34,9 por ciento, su peor expectativa en sondeos del CIS desde que Zapatero ganó las elecciones por primera vez y casi diez puntos por debajo del 43,6 por ciento que le dio la victoria en 2008. En sólo tres meses ha perdido tres puntos.
Así las cosas, la diferencia entre los dos grandes partidos se quedó en julio en los 6,3 puntos, la mayor ventaja del PP de los últimos ocho años. Los 'populares' empezaron a encabezar las encuestas hace sólo un año pero lo máximo que habían logrado era una diferencia de 3,8 puntos el pasado enero.
BAJA IU, SUBEN UPyD Y CiU
En tercer lugar se mantiene Izquierda Unida, con una estimación de voto del 5,4 por ciento cuatro décimas menos que tres meses antes pero aún un punto por encima de sus marcas de 2009 y 2008, mientras que sube UPyD, a la que se calcula un apoyo del 3,8 por ciento.
En cuanto a las formaciones de ámbito territorial, CiU sube medio punto hasta situarse en un 4,1 por ciento, su mejor registro en lo que va de legislatura, mientras que EC recupera el 1,4 por ciento en el que se movía a lo largo de 2009 y el PNV se mantiene en el 1,3 por ciento que marcó tres meses antes.
En cuanto a los líderes políticos, repite en cabeza el líder de los democristianos de CiU y portavoz de los nacionalistas catalanes en el Congreso, Josep Antoni Duran i Lleida, con una nota de 3,72 puntos, a quien le sigue la portavoz nacional de UPyD, Rosa Díez, que obtiene una calificación de 3,69 puntos.
Ambos mantienen aproximadamente sus registros de los dos últimos barómetros con intención de voto (enero y abril), y el que se desploma es el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que hasta el año pasado venía encabezando la tabla cada trimestre. En julio, el líder del PSOE obtiene una nota de 3,48 puntos, su peor calificación desde antes incluso de llegar al poder.
ZP, MEDIO PUNTO MENOS EN SEIS MESES
En apenas seis meses, Zapatero ha perdido medio punto y hace sólo un año estaba en los 4,27 puntos. Pese a todo, sigue por encima del presidente del PP, Mariano Rajoy, que se queda con 3,14 puntos cinco centésimas por encima de su nota de abril, que fue la peor de su etapa en la oposición.
Esa desconfianza se traslada a la hora de juzgar al Gobierno y a la oposición. Ocho de cada diez ciudadanos aseguran tener poca o ninguna confianza en Zapatero y un 55,5 por ciento juzga mala o muy mala la gestión del Gobierno. Eso sí, peor parado sale el PP, cuyo líder tiene la desconfianza del 84,6 por ciento de los encuestados y cuya labor de oposición es descalificada por seis de cada diez entrevistados.
En cuanto a los ministros, ninguno se acerca al aprobado. la mejor nota es para el titular de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, a quien se le otorgan 4,47 puntos, seguido de la ministra de Defensa, Carmen Chacón (4,23), y del de Educación, Angel Gabilondo (4,0). Por debajo está el resto, encabezado por la vicepresidenta María teresa Fernández de la Vega y cerrando con la ministra de Cultura, Angeles González Sinde, que cosecha una nota media de muy deficiente (2,98 puntos).
Primarias socialistas
Escrito por: Francisco Roldán Castro el 04 Ago 2010 y publicado aquí
Es curioso que Leire Pajín abogue por los estatutos del Partido, el PSOE, en la lucha candidatable por Madrid, siempre y cuando haya más de un candidato, que es lo que parece, y por otro lado en Andalucía el mismo partido se haya dado prisa en presentar a sus candidatos oficialistas, sin dar una sola oportunidad a quienes deseaban enfrentarse, en buena lid, dejándoles la sensación de que los estatutos del PSOE sirven para lo mismo que el código ético del PP.
Cierta sensación de inseguridad jurídica documental nos recorre el cuerpo cuando un partido que representa los intereses generales de una gran parte de la población, que se considera progresista, es capaz de saltarse “a la torera” sus propias intenciones y organización interna. El problema es que además representan, por ser el partido en el Gobierno, a todos los españoles; por tanto, es difícilmente entendible que sí haya primarias en unas zonas y en otras no, que los estatutos puedan aplicarse en Madrid y no en Andalucía. ¡Ojo! Que aquí no hay interpretaciones ni modelos diferentes; se es o no se es suficientemente socialista, pero los estatutos internos deben servir lo mismo para Madrid, Barcelona, Valencia o Málaga y no digo Madagascar porque seguramente, de haber socialistas por allá, sí que tendrán estatutos que difieran de los de aquí.
Si lo dicen los estatutos tienen que celebrarse primarias allá donde haya más de un candidato, sea oficialista o no; otra cosa es que, si no se está de acuerdo con una acción tan democrática como ésta, sencillamente es más fácil eliminar de los propios estatutos tan “delicado” extremo.
Mucho se les llenan las bocas a socialistas de pro por la falta de democracia de sus rivales, que si en el Partido Popular son conservadores y autoritarios, que si no creen en democracia interna ni externa, que si hacen de “su capa un sayo”; es decir, hacer lo que les da la gana sin rendir cuentas. Algo parecido a lo que pretenden los líderes socialistas en Andalucía, quienes ya se han posicionado presentando a los candidatos propios y dejando a la militancia algo más desanimada, desmovilizada y desactivada de lo que estaba hasta la fecha. Si los socialistas eligen a sus candidatos con autoritarismo, si no dejan que fluyan las más elementales reglas de juego internas, que están aprobadas y ratificadas por los órganos congresuales, si unimos la crisis galopante que nos agobia y el desencanto de propios y extraños por los tiempos de carencia, que recae especialmente en una clase política cada vez más devaluada en la apreciación ciudadana, si pensamos en que falta previsión para el futuro y una estrategia, al unísono, mal panorama les queda a los socialistas ante las próximas elecciones municipales de 2011. Si además, está claro, más que unas municipales serán las previas a las nacionales y a las autonómicas andaluzas, nos les arriendo el beneficio a los socialistas por cerrar a cal y canto la posibilidad de que sean los mejores de entre sus huestes los que se enfrenten en la arena al enemigo. De ser así, al igual que dijo César al pasar el Rubicón, “Alea iacta est”, o lo que es lo mismo “la suerte está echada”, pero como "mal de ojo" para el PSOE.
Francisco Roldán
Pte. de la Asociación Española de Consultores Políticos
Es curioso que Leire Pajín abogue por los estatutos del Partido, el PSOE, en la lucha candidatable por Madrid, siempre y cuando haya más de un candidato, que es lo que parece, y por otro lado en Andalucía el mismo partido se haya dado prisa en presentar a sus candidatos oficialistas, sin dar una sola oportunidad a quienes deseaban enfrentarse, en buena lid, dejándoles la sensación de que los estatutos del PSOE sirven para lo mismo que el código ético del PP.
Cierta sensación de inseguridad jurídica documental nos recorre el cuerpo cuando un partido que representa los intereses generales de una gran parte de la población, que se considera progresista, es capaz de saltarse “a la torera” sus propias intenciones y organización interna. El problema es que además representan, por ser el partido en el Gobierno, a todos los españoles; por tanto, es difícilmente entendible que sí haya primarias en unas zonas y en otras no, que los estatutos puedan aplicarse en Madrid y no en Andalucía. ¡Ojo! Que aquí no hay interpretaciones ni modelos diferentes; se es o no se es suficientemente socialista, pero los estatutos internos deben servir lo mismo para Madrid, Barcelona, Valencia o Málaga y no digo Madagascar porque seguramente, de haber socialistas por allá, sí que tendrán estatutos que difieran de los de aquí.
Si lo dicen los estatutos tienen que celebrarse primarias allá donde haya más de un candidato, sea oficialista o no; otra cosa es que, si no se está de acuerdo con una acción tan democrática como ésta, sencillamente es más fácil eliminar de los propios estatutos tan “delicado” extremo.
Mucho se les llenan las bocas a socialistas de pro por la falta de democracia de sus rivales, que si en el Partido Popular son conservadores y autoritarios, que si no creen en democracia interna ni externa, que si hacen de “su capa un sayo”; es decir, hacer lo que les da la gana sin rendir cuentas. Algo parecido a lo que pretenden los líderes socialistas en Andalucía, quienes ya se han posicionado presentando a los candidatos propios y dejando a la militancia algo más desanimada, desmovilizada y desactivada de lo que estaba hasta la fecha. Si los socialistas eligen a sus candidatos con autoritarismo, si no dejan que fluyan las más elementales reglas de juego internas, que están aprobadas y ratificadas por los órganos congresuales, si unimos la crisis galopante que nos agobia y el desencanto de propios y extraños por los tiempos de carencia, que recae especialmente en una clase política cada vez más devaluada en la apreciación ciudadana, si pensamos en que falta previsión para el futuro y una estrategia, al unísono, mal panorama les queda a los socialistas ante las próximas elecciones municipales de 2011. Si además, está claro, más que unas municipales serán las previas a las nacionales y a las autonómicas andaluzas, nos les arriendo el beneficio a los socialistas por cerrar a cal y canto la posibilidad de que sean los mejores de entre sus huestes los que se enfrenten en la arena al enemigo. De ser así, al igual que dijo César al pasar el Rubicón, “Alea iacta est”, o lo que es lo mismo “la suerte está echada”, pero como "mal de ojo" para el PSOE.
Francisco Roldán
Pte. de la Asociación Española de Consultores Políticos
Máquinas de obedecer, por Ignacio Camacho
Sin primarias, el sistema sufre una limitación
esencial de madurez
en sus mecanismos representativos
UNO de los males endémicos de la democracia española es que el funcionamiento de los partidos que la administran es ajeno a las reglas que rigen para el sistema. Son máquinas de obedecer dirigidas por dispositivos jerárquicos y verticales que se perpetúan mediante un ejercicio estrictamente autoritario; sólo en caso de graves crisis internas se producen episodios de catarsis por lo general tan excepcionales como efímeros. El único avance real que se ha producido en los últimos quince años contra esa esclerosis, que fueron las primarias del PSOE, ha pasado a mejor vida entre estertores de arrepentimiento. Y lo peor es que son los ciudadanos quienes priman este mecanismo de obediencia, interpretando como signos de fraccionamiento y debilidad orgánica cualquier atisbo de autonomía funcional o de contraste de proyectos.
Ni siquiera Zapatero, que alcanzó la dirección socialista en un congreso abierto, se ha mostrado permeable a la continuidad de ese saludable impulso regenerativo. La democracia deliberativa es un mantra teórico que adorna sus discursos y desaparece de su praxis política. Las primarias para elegir candidatos han sido barridas por el tradicional dedazode la cúpula ejecutiva. A la estela del líder máximo, el andaluz Griñán —designado él mismo por pura cooptación— también las ha suprimido en Andalucía, en cuyas capitales el PSOE tiene escasas o nulas posibilidades de triunfo; prefiere perdedores sumisos antes que alternativas fuera de control. Y en Madrid, el gran agujero negro de la socialdemocracia, el presidente sólo desembarca cada cuatro años para elegir con mucha solemnidad uno o dos aspirantes a la derrota, a los que luego hace ministros para compensar su buena disposición. Esta vez se ha topado con un insumiso, Tomás Gómez, decidido a perder por sus propios méritos, y todo indica que lo va a laminar con un desembarco de paracaidismo. Si va Trinidad Jiménez a la Comunidad o Jaime Lissavetsky al Ayuntamiento, la Administración prescindirá de dos buenos gestores que no le sobran y Madrid ganará una diputada o un concejal de oposición perfectamente excusables. Pero se trata de mantener el principio de autoridad incluso a la hora de equivocarse .
Las cosas no son mejores en el PP, cuyo último congreso aprobó una suerte de primarias que la dirección no piensa ejecutar de ningún modo. No es difícil sospechar que en una elección abierta de los militantes Rajoy pudiera exponerse a una sorpresa. Como le sopla el viento de cara tendrá pocas dificultades para solventar el trámite por aclamación evitando cualquier eventual desgaste interno. Pero el problema no es de los partidos sino del sistema, que sufre una limitación esencial de madurez en sus mecanismos representativos. Y de los ciudadanos, que nos conformamos con elegir entre un menú cocinado por aparatos de poder cerrados alrededor de sindicatos de intereses.
Leído en ABC
esencial de madurez
en sus mecanismos representativos

UNO de los males endémicos de la democracia española es que el funcionamiento de los partidos que la administran es ajeno a las reglas que rigen para el sistema. Son máquinas de obedecer dirigidas por dispositivos jerárquicos y verticales que se perpetúan mediante un ejercicio estrictamente autoritario; sólo en caso de graves crisis internas se producen episodios de catarsis por lo general tan excepcionales como efímeros. El único avance real que se ha producido en los últimos quince años contra esa esclerosis, que fueron las primarias del PSOE, ha pasado a mejor vida entre estertores de arrepentimiento. Y lo peor es que son los ciudadanos quienes priman este mecanismo de obediencia, interpretando como signos de fraccionamiento y debilidad orgánica cualquier atisbo de autonomía funcional o de contraste de proyectos.
Ni siquiera Zapatero, que alcanzó la dirección socialista en un congreso abierto, se ha mostrado permeable a la continuidad de ese saludable impulso regenerativo. La democracia deliberativa es un mantra teórico que adorna sus discursos y desaparece de su praxis política. Las primarias para elegir candidatos han sido barridas por el tradicional dedazode la cúpula ejecutiva. A la estela del líder máximo, el andaluz Griñán —designado él mismo por pura cooptación— también las ha suprimido en Andalucía, en cuyas capitales el PSOE tiene escasas o nulas posibilidades de triunfo; prefiere perdedores sumisos antes que alternativas fuera de control. Y en Madrid, el gran agujero negro de la socialdemocracia, el presidente sólo desembarca cada cuatro años para elegir con mucha solemnidad uno o dos aspirantes a la derrota, a los que luego hace ministros para compensar su buena disposición. Esta vez se ha topado con un insumiso, Tomás Gómez, decidido a perder por sus propios méritos, y todo indica que lo va a laminar con un desembarco de paracaidismo. Si va Trinidad Jiménez a la Comunidad o Jaime Lissavetsky al Ayuntamiento, la Administración prescindirá de dos buenos gestores que no le sobran y Madrid ganará una diputada o un concejal de oposición perfectamente excusables. Pero se trata de mantener el principio de autoridad incluso a la hora de equivocarse .
Las cosas no son mejores en el PP, cuyo último congreso aprobó una suerte de primarias que la dirección no piensa ejecutar de ningún modo. No es difícil sospechar que en una elección abierta de los militantes Rajoy pudiera exponerse a una sorpresa. Como le sopla el viento de cara tendrá pocas dificultades para solventar el trámite por aclamación evitando cualquier eventual desgaste interno. Pero el problema no es de los partidos sino del sistema, que sufre una limitación esencial de madurez en sus mecanismos representativos. Y de los ciudadanos, que nos conformamos con elegir entre un menú cocinado por aparatos de poder cerrados alrededor de sindicatos de intereses.
Leído en ABC
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Elecciones primarias
César Imperator. Tomado del blog MORAL Y POLÍTICA

Cuenta Joaquín Leguina en su novela autobiográfica “La luz crepuscular” que el congreso extraordinario del PSOE tras el XXVIII supuso un vuelco radical en la concepción orgánica del PSOE.
“ …por vez primera, en un congreso del PSOE alguien levantó una cartulina que representaba el 25% del congreso…” Esto, más o menos, es lo que venía a decir Leguina.
Eran otros tiempos, se refería Joaquín en este caso a Alfonso Guerra. Con González, y durante un cierto tiempo el PSOE vivió un equilibrio interno. Del poder de las agrupaciones locales en congresos federales se pasó a otro tipo de organización o mejor dicho, a otro marco de decisión. Este nuevo sistema “limpió” el entramado a la hora de decidir alejando esa capacidad de los afiliados locales.
Surgió un nuevo equilibrio, un nuevo escalón, del que formaba parte los partidos regionales y la dirección federal. Quedaba en manos de los dirigentes regionales la disciplina interna en provincias y agrupaciones locales. En ese período de asentamiento del nuevo poder se liquidaron los últimos reductos que defendían una concepción del socialismo que fue tildado, sin más, de anacrónico. Izquierda Socialista la principal representante de la izquierda del PSOE languidecía en Madrid y Valencia. A título testimonial y como coartada de una hipotética “pluralidad” del PSOE, se consintió que algunas personalidades de IS accedieran por riguroso turno, en Madrid y en Valencia a cargos institucionales en el Congreso o en el Parlamento Europeo. La cuestión venía de lejos, IS siempre apoyó a Leguina frente a los guerristas, al igual que se apoyó a Lerma en Valencia. Los reductos de esta corriente en otras provincias fueron liquidados, incluso, mediante la disolución de agrupaciones; Salamanca, Cáceres, parte de Córdoba, alguna provincia de Aragón y Albacete fueron lugares donde el aparato laminó a la izquierda del partido. En Cataluña y en torno a Antonio Ruíz subsistía un pequeño grupo de afiliados.
Aunque el nuevo paradigma centralizaba el poder en las elites dirigentes regionales permitía la existencia del debate interno sobre la cohesión territorial y las diferentes opciones económicas que entre sí pugnaban para ser la más representativa del socialismo democrático. En los comités federales la libertad de expresión y mantener posiciones distintas a las del gobierno o ejecutiva federal era aún posible sin correr por ello el peligro de ser considerado hereje. Agrupados en guerristas, renovadores o social-liberales se intentaba llegar a síntesis.
La llegada y asentamiento de J.L. Rodríguez Zapatero supuso una nueva vuelta de tuerca y un claro alejamiento del modelo imperante. Las diferentes federaciones o partidos regionales, excepto el PSC, se han plegado a sus deseos personales y a la estrategia diseñada todo lo más por tres o cuatro personas que no siempre son coincidentes con responsabilidades adquiridas en congreso.
Los candidatos a secretarios regionales en Galicia, Castilla-León y Madrid fueron designados por el dedo monclovita. En un futuro inmediato ocurrirá lo mismo en Asturias y Andalucía, El deseo del máximo líder fue trasladado a dirigentes provinciales que, sin más, avalaron y movilizaron el voto en los diferentes congresos. Les podría gustar mas o menos pero era una cuestión de supervivencia, aunque deberían de saber por experiencia que los próximos a renovar serán ellos. Tras el señuelo de un cambio generacional se esconde la aspiración de tener un partido domesticado, hecho a imagen y semejanza de su líder, sujeto a un relevo generacional sin reparar en la valía o la experiencia.
El ahora cuestionado, Tomás Gómez, fue una decisión personal de Zapatero hace tan solo tres años, como lo fue un Oscar López sugerido por Pepe Blanco en Castilla y León, como Patxi lo fue en Galicia por parte de Pepe Blanco, alter ego de Zapatero. La suerte para Andalucía ya está echada. Tras un Griñán transitorio hay una persona designada por el Presidente, Mar Moreno, que trata de darse a conocer ante el electorado como portavoz de la Junta. La que en el pasado fue todopoderosa organización andaluza, la que conformó siempre un frente unido es ahora una organización sin liderazgo, repleta de taifas ancladas en el pasado, pequeños grupúsculos que piden anular las primarias, única voz que le queda a las bases y que pugnan entre sí por mantener el favor del Gran Jefe.
Por eso, ver la rebeldía de un Patxi López que avisa sobre los costes que supondría acceder a los deseos del PNV, a un Barreda alzar, aunque sea tímidamente, la voz sobre cuestiones de gobierno, a Fernández Varas sobre los riesgos que supondría acceder a los deseos del PSC para saltar la barrera constitucional o la lucha por ser candidato, aunque al final pueda perder, de Tomás Gómez reconcilia tras tanto tiempo de decepciones.
Esto no es democracia. Nunca antes en el PSOE se ha dado tal nivel de nepotismo. Zapatero utiliza su poder, el que otros no ejercen, para eliminar mientras asciende (Chaves) o designa para conformar una guardia de corps que deje sus manos absolutamente libres para hacer lo que quiere. Nadie de los que honradamente lucharon por hacer de este país una democracia puede permanecer impasible ante estas acciones y mucho menos, aquellos que seguimos reclamándonos socialistas.
“ …por vez primera, en un congreso del PSOE alguien levantó una cartulina que representaba el 25% del congreso…” Esto, más o menos, es lo que venía a decir Leguina.
Eran otros tiempos, se refería Joaquín en este caso a Alfonso Guerra. Con González, y durante un cierto tiempo el PSOE vivió un equilibrio interno. Del poder de las agrupaciones locales en congresos federales se pasó a otro tipo de organización o mejor dicho, a otro marco de decisión. Este nuevo sistema “limpió” el entramado a la hora de decidir alejando esa capacidad de los afiliados locales.
Surgió un nuevo equilibrio, un nuevo escalón, del que formaba parte los partidos regionales y la dirección federal. Quedaba en manos de los dirigentes regionales la disciplina interna en provincias y agrupaciones locales. En ese período de asentamiento del nuevo poder se liquidaron los últimos reductos que defendían una concepción del socialismo que fue tildado, sin más, de anacrónico. Izquierda Socialista la principal representante de la izquierda del PSOE languidecía en Madrid y Valencia. A título testimonial y como coartada de una hipotética “pluralidad” del PSOE, se consintió que algunas personalidades de IS accedieran por riguroso turno, en Madrid y en Valencia a cargos institucionales en el Congreso o en el Parlamento Europeo. La cuestión venía de lejos, IS siempre apoyó a Leguina frente a los guerristas, al igual que se apoyó a Lerma en Valencia. Los reductos de esta corriente en otras provincias fueron liquidados, incluso, mediante la disolución de agrupaciones; Salamanca, Cáceres, parte de Córdoba, alguna provincia de Aragón y Albacete fueron lugares donde el aparato laminó a la izquierda del partido. En Cataluña y en torno a Antonio Ruíz subsistía un pequeño grupo de afiliados.
Aunque el nuevo paradigma centralizaba el poder en las elites dirigentes regionales permitía la existencia del debate interno sobre la cohesión territorial y las diferentes opciones económicas que entre sí pugnaban para ser la más representativa del socialismo democrático. En los comités federales la libertad de expresión y mantener posiciones distintas a las del gobierno o ejecutiva federal era aún posible sin correr por ello el peligro de ser considerado hereje. Agrupados en guerristas, renovadores o social-liberales se intentaba llegar a síntesis.
La llegada y asentamiento de J.L. Rodríguez Zapatero supuso una nueva vuelta de tuerca y un claro alejamiento del modelo imperante. Las diferentes federaciones o partidos regionales, excepto el PSC, se han plegado a sus deseos personales y a la estrategia diseñada todo lo más por tres o cuatro personas que no siempre son coincidentes con responsabilidades adquiridas en congreso.
Los candidatos a secretarios regionales en Galicia, Castilla-León y Madrid fueron designados por el dedo monclovita. En un futuro inmediato ocurrirá lo mismo en Asturias y Andalucía, El deseo del máximo líder fue trasladado a dirigentes provinciales que, sin más, avalaron y movilizaron el voto en los diferentes congresos. Les podría gustar mas o menos pero era una cuestión de supervivencia, aunque deberían de saber por experiencia que los próximos a renovar serán ellos. Tras el señuelo de un cambio generacional se esconde la aspiración de tener un partido domesticado, hecho a imagen y semejanza de su líder, sujeto a un relevo generacional sin reparar en la valía o la experiencia.
El ahora cuestionado, Tomás Gómez, fue una decisión personal de Zapatero hace tan solo tres años, como lo fue un Oscar López sugerido por Pepe Blanco en Castilla y León, como Patxi lo fue en Galicia por parte de Pepe Blanco, alter ego de Zapatero. La suerte para Andalucía ya está echada. Tras un Griñán transitorio hay una persona designada por el Presidente, Mar Moreno, que trata de darse a conocer ante el electorado como portavoz de la Junta. La que en el pasado fue todopoderosa organización andaluza, la que conformó siempre un frente unido es ahora una organización sin liderazgo, repleta de taifas ancladas en el pasado, pequeños grupúsculos que piden anular las primarias, única voz que le queda a las bases y que pugnan entre sí por mantener el favor del Gran Jefe.
Por eso, ver la rebeldía de un Patxi López que avisa sobre los costes que supondría acceder a los deseos del PNV, a un Barreda alzar, aunque sea tímidamente, la voz sobre cuestiones de gobierno, a Fernández Varas sobre los riesgos que supondría acceder a los deseos del PSC para saltar la barrera constitucional o la lucha por ser candidato, aunque al final pueda perder, de Tomás Gómez reconcilia tras tanto tiempo de decepciones.
Esto no es democracia. Nunca antes en el PSOE se ha dado tal nivel de nepotismo. Zapatero utiliza su poder, el que otros no ejercen, para eliminar mientras asciende (Chaves) o designa para conformar una guardia de corps que deje sus manos absolutamente libres para hacer lo que quiere. Nadie de los que honradamente lucharon por hacer de este país una democracia puede permanecer impasible ante estas acciones y mucho menos, aquellos que seguimos reclamándonos socialistas.
Blog MORAL Y POLÍTICA
martes, 3 de agosto de 2010
Otra vez los políticos son suspendidos
Los españoles suspenden con un 3,1 a los políticos y por el contrario conceden un notable a maestros (7,6), médicos (7,5) y científicos (7,4), según una encuesta europea realizada por la Fundación BBVA. Tampoco aprueban los partidos (3,4), los sindicatos (4,1), ni las autoridades religiosas (4,2), que aparecen como las instituciones u organizaciones que menos confianza inspiran a los españoles, frente a la universidad que es la más valorada (7), las ONG (6) y el ejército (5,9).
Los temas de salud y culturales son los preferidos,
en tanto que los de tipo político
y deportivo obtienen el menor grado
de interés
El estudio, en el que han participado 21.000 ciudadanos de doce países de la UE, además de Suiza y Turquía, señala que esta valoración es similar a la media de los comunitarios. Así, los políticos obtienen un 3,4 entre los ciudadanos de la UE encuestados, los médicos un 7,7, los maestros un 7,2 y los científicos un 7,3. Respecto a España, aprueban los periodistas y funcionarios (5), empresarios (5,2), jueces (5,4), militares (5,7), policías (6,2) y los ecologistas (6,4), mientras que suspenden los religiosos (4,3).
Los temas de salud y culturales son los preferidos, en tanto que los de tipo político y deportivo obtienen el menor grado de interés. El nivel de participación política y social es bajo; el 70% no pertenece a ningún grupo o asociación y la mayoría de los afiliados están inscritos en asociaciones recreativas o deportivas.
Baja afiliación a partidos y sindicatos
Sólo un 2,7% pertenece a algún partido y un 7% a sindicatos. Cuatro de cada diez españoles asegura que ha participado en alguna actividad cívica en el último año, sobre todo en campañas de recogida de firmas, reclamando algún derecho o participando en manifestaciones.
Cerca de un 30% declara leer el periódico diariamente y el mismo porcentaje asegura que no lo hace nunca o casi nunca; mientras que un tercio indica que sigue los temas políticos en los diarios. El Estudio European Mindset se elaboró a últimos de 2009, con 1.500 encuestas por cada país participante realizadas a personas mayores de 14 años.
Los temas de salud y culturales son los preferidos,
en tanto que los de tipo político
y deportivo obtienen el menor grado
de interés
El estudio, en el que han participado 21.000 ciudadanos de doce países de la UE, además de Suiza y Turquía, señala que esta valoración es similar a la media de los comunitarios. Así, los políticos obtienen un 3,4 entre los ciudadanos de la UE encuestados, los médicos un 7,7, los maestros un 7,2 y los científicos un 7,3. Respecto a España, aprueban los periodistas y funcionarios (5), empresarios (5,2), jueces (5,4), militares (5,7), policías (6,2) y los ecologistas (6,4), mientras que suspenden los religiosos (4,3).
Los temas de salud y culturales son los preferidos, en tanto que los de tipo político y deportivo obtienen el menor grado de interés. El nivel de participación política y social es bajo; el 70% no pertenece a ningún grupo o asociación y la mayoría de los afiliados están inscritos en asociaciones recreativas o deportivas.
Baja afiliación a partidos y sindicatos
Sólo un 2,7% pertenece a algún partido y un 7% a sindicatos. Cuatro de cada diez españoles asegura que ha participado en alguna actividad cívica en el último año, sobre todo en campañas de recogida de firmas, reclamando algún derecho o participando en manifestaciones.
Cerca de un 30% declara leer el periódico diariamente y el mismo porcentaje asegura que no lo hace nunca o casi nunca; mientras que un tercio indica que sigue los temas políticos en los diarios. El Estudio European Mindset se elaboró a últimos de 2009, con 1.500 encuestas por cada país participante realizadas a personas mayores de 14 años.
lunes, 2 de agosto de 2010
Zapatero y Andalucía, por Concha Caballero
Los medios de comunicación han destacado la novedad de que el PP aventaje en intención de voto al PSOE en la comunidad autónoma de Andalucía -una posibilidad que los propios entrevistados no contemplan-, pero apenas se ha reseñado un dato político de enorme importancia y es el descrédito masivo del Gobierno de Zapatero ante los ojos de los andaluces. El PSOE ha conseguido históricamente mejores resultados en elecciones generales que en autonómicas. Sin embargo, en tan solo tres años la ciudadanía andaluza ha pasado de ser la que mayor confianza depositaba en el líder socialista estatal a considerar su gestión lesiva para Andalucía. Al día de hoy, el 66% de los andaluces afirma que las políticas del Gobierno central son "malas" o"muy malas". La caída de valoración ha sido vertiginosa. Si esto ocurre en la comunidad que más apoyo ha brindado tradicionalmente al PSOE en las elecciones generales, cabe preguntarse qué valoración obtendrá en "territorio hostil" o, dicho de otra manera, asalta inmediatamente la pregunta de si con estos indicadores podrá el PSOE mantener el liderazgo de Zapatero hasta las próximas elecciones generales.
La sombra del Gobierno central, más que un paraguas donde guarecerse del aluvión de la crisis, es hoy un peso muerto para la gestión del Ejecutivo andaluz que arrostra también una valoración negativa pero veinte puntos superior a la del Gobierno de Zapatero. Las encuestas no nos señalan las causas de esta caída, pero no es arriesgado aventurar que su gestión de la crisis, más el cambio brusco de discurso no solo haya decidido el descrédito de su Gobierno sino la caída de simpatía hacia su fuerza política. No es que la derecha esté ganando, es que la mitad de los votantes socialistas, no comprenden que el mercado y los recortes sustituyan al discurso social y al entendimiento con los movimientos sociales.
Además, al igual que hubo algo específicamente andaluz en la apuesta continuada de los electores por el PSOE, también hay algo esencialmente andaluz en el desapego hacia su figura. Desde hace años Zapatero ignora a Andalucía en su discurso y en sus hechos: ha impuesto una solución triste al viejo debate de la deuda histórica, no parece comprender el carácter de la autonomía y ha consentido la bofetada rotunda de la huida de Cajasur del sistema financiero andaluz. Pero, ante todo, el último giro de su política económica es profundamente lesiva para Andalucía: el recorte del déficit público, de los salarios, pensiones e inversiones es más doloroso en una tierra que todavía está por debajo en renta y en servicios respecto al Estado.
Ha hecho Zapatero una mala lectura del apoyo que Andalucía le brindó y de la conciencia política de los andaluces. El grado de identificación de los ciudadanos con su tierra es muy alto, tal como demuestran las mismas encuestas. Excepto un 14% de ciudadanos francamente hostiles a la autonomía andaluza, el resto tiene una alta conciencia autonómica, es decir, viven como propios los problemas de toda la comunidad, independientemente de su situación personal. Precisamente en esto estriba el diferencial con otro tipo de identidades. Nuestro hecho diferencial es la solidaridad, el sentido de la justicia y un inconfundible instinto que nos permite detectar los caminos que nos llevan a la desigualdad social. Precisamente las "líneas rojas" que se han difuminado en este último periodo y que han dejado en la orfandad política a un número creciente de andaluces que, de continuar, abrirán la puerta al gobierno de la derecha en nuestra comunidad.
Los dirigentes del PSOE han buscado consuelo en la valoración sumamente negativa que obtiene el PP tanto en la comunidad como en el Estado pero, visto de otra manera, evidencia que incluso la más torpe oposición puede convertirse en gobierno. Sobre todo si nadie entiende el mensaje de que antes de perder las elecciones, se suele perder la calle.
Publicado en El País
La sombra del Gobierno central, más que un paraguas donde guarecerse del aluvión de la crisis, es hoy un peso muerto para la gestión del Ejecutivo andaluz que arrostra también una valoración negativa pero veinte puntos superior a la del Gobierno de Zapatero. Las encuestas no nos señalan las causas de esta caída, pero no es arriesgado aventurar que su gestión de la crisis, más el cambio brusco de discurso no solo haya decidido el descrédito de su Gobierno sino la caída de simpatía hacia su fuerza política. No es que la derecha esté ganando, es que la mitad de los votantes socialistas, no comprenden que el mercado y los recortes sustituyan al discurso social y al entendimiento con los movimientos sociales.
Además, al igual que hubo algo específicamente andaluz en la apuesta continuada de los electores por el PSOE, también hay algo esencialmente andaluz en el desapego hacia su figura. Desde hace años Zapatero ignora a Andalucía en su discurso y en sus hechos: ha impuesto una solución triste al viejo debate de la deuda histórica, no parece comprender el carácter de la autonomía y ha consentido la bofetada rotunda de la huida de Cajasur del sistema financiero andaluz. Pero, ante todo, el último giro de su política económica es profundamente lesiva para Andalucía: el recorte del déficit público, de los salarios, pensiones e inversiones es más doloroso en una tierra que todavía está por debajo en renta y en servicios respecto al Estado.
Ha hecho Zapatero una mala lectura del apoyo que Andalucía le brindó y de la conciencia política de los andaluces. El grado de identificación de los ciudadanos con su tierra es muy alto, tal como demuestran las mismas encuestas. Excepto un 14% de ciudadanos francamente hostiles a la autonomía andaluza, el resto tiene una alta conciencia autonómica, es decir, viven como propios los problemas de toda la comunidad, independientemente de su situación personal. Precisamente en esto estriba el diferencial con otro tipo de identidades. Nuestro hecho diferencial es la solidaridad, el sentido de la justicia y un inconfundible instinto que nos permite detectar los caminos que nos llevan a la desigualdad social. Precisamente las "líneas rojas" que se han difuminado en este último periodo y que han dejado en la orfandad política a un número creciente de andaluces que, de continuar, abrirán la puerta al gobierno de la derecha en nuestra comunidad.
Los dirigentes del PSOE han buscado consuelo en la valoración sumamente negativa que obtiene el PP tanto en la comunidad como en el Estado pero, visto de otra manera, evidencia que incluso la más torpe oposición puede convertirse en gobierno. Sobre todo si nadie entiende el mensaje de que antes de perder las elecciones, se suele perder la calle.
Publicado en El País
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