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sábado, 16 de junio de 2012

Exigen mejorar la accesibilidad


La concejala socialista, Carmen Zurita, ha anunciado que el grupo municipal del PSOE elevará para su debate en el próximo Pleno del ayuntamiento de Cádiz una propuesta relativa a la mejora de la accesibilidad en la ciudad de Cádiz. Pretenden básicamente que “el ayuntamiento deje de tratar a los ciudadanos con movilidad reducida como a ciudadanos de segunda porque la realidad es que hasta ahora esta problemática no está en la agenda del PP”.
En la iniciativa del grupo socialista exigen al equipo de Gobierno que la Comisión Municipal de Accesibilidad eleve al Pleno el informe anual para explicar las medidas que se han planificado y ejecutado para erradicar las barreras arquitectónicas de la ciudad de Cádiz, dentro del Plan Levantando Barreras.

Los socialistas gaditanos consideran que “hace falta mucho trabajo para suprimir barreras arquitectónicas, hay que implantar medidas para incentivar a comercios, hoteles y administración 
en general en la corrección de la accesibilidad” y en este sentido, denuncian “la nula gestión de la Comisión creada a tal efecto, así como la falta de dotación presupuestaria para el citado plan de manera que lo han abocado al más absoluto de los fracasos”.


Del mismo modo, se i
nsta al Equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Cádiz a que planifique, organice y ejecute dicho Plan y en un tercer punto, se le pide a Teófila Martínez que ejecute el compromiso adquirido con Manuel Cádiz Temblador y termine la obra de la calle Cervantes.


“El Ayuntamiento de Cádiz, cuándo promete, no cumple”. Es lo que expresa Carmen Zurita, concejala del Grupo Municipal Socialista cuando se posiciona ante la promesa no cumplida del equipo de Gobierno con la familia de Manuel Cádiz Temblador, desde hace años.

Zurita considera “una vergüenza política y una crueldad” esta situación a la que día tras día debe de someterse Lidia Cádiz y su familia con las barreras arquitectónicas, que le impiden la movilidad en igualdad de condiciones con relación a sus vecinos y vecinas

jueves, 18 de noviembre de 2010

Manifiesto por los derechos del pueblo saharaui

Plataforma de militantes socialistas por un Sahara Libre
La “Plataforma de militantes socialistas por un Sáhara Libre” quiere promover la causa del pueblo saharaui entre la militancia de nuestro partido. Consideramos que el PSOE tiene que tomar parte activa en la defensa de la legalidad internacional y de los derechos inalienables del pueblo saharaui, particularmente de su derecho a la libre determinación.
Por ello, ante la situación actual, queremos invitaros a participar en esta plataforma suscribiendo el manifiesto que será remitido a la ejecutiva federal y demás órganos pertinentes para que nuestra dirección sea consciente de la importancia que tiene el pueblo saharaui para tantas y tantos militantes del Partido Socialista Obrero Español.

Manifiesto por los derechos del pueblo saharaui

1. En nuestra condición de militantes socialistas condenamos enérgicamente la sangrienta agresión que el régimen marroquí está perpetrando contra el pueblo saharaui en los territorios que ilegalmente ocupa desde 1975.
2. Consideramos que la única solución para los males que sufre el pueblo saharaui pasa por el restablecimiento de la legalidad internacional a través de la inmediata salida del territorio de las fuerzas ocupantes del Reino de Marruecos, la vuelta a su tierra de los saharauis refugiados en Argelia y por el cumplimiento de la Resolución 1541 (2004) del Consejo de Seguridad de la ONU que faculta a la MINURSO para impulsar un referéndum para la libre determinación del Sahara Occidental.
3. Pedimos a nuestro compañero Secretario General y Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, una condena firme y explícita de los actos cometidos por el Reino de Marruecos desde 1975 y el compromiso de ejercer la responsabilidad que como potencia administradora tiene nuestro Estado, denunciando los Acuerdos de Madrid de 1975, absolutamente contrarios al Derecho Internacional y vergonzantes para un país que se dice Estado Social y Democrático de Derecho.
4. Consideramos que desde el Partido Socialista Obrero Español debemos hacer honor a nuestra tradición y a nuestro ideario condenando contundentemente las últimas violaciones de los Derechos Humanos por el Reino de Marruecos y evitando equiparar hipócritamente al pueblo saharaui, invadido, agredido y vejado, con los invasores marroquíes.
5. Es responsabilidad de España como potencia administradora y de las Naciones Unidas tomar todas las medidas necesarias para garantizar los derechos del pueblo saharaui y evitar la comisión de crímenes contra la humanidad en el Sáhara Occidental. Consideramos necesario el envío urgente de una fuerza internacional de interposición de paz comandada por España bajo mandato de Naciones Unidas.
6.Queremos mostrar nuestro apoyo y nuestra solidaridad con el Frente Polisario, con los activistas internacionalistas que luchan por la defensa de los derechos inalienables de los saharauis y con los movimientos políticos y sociales que en Marruecos y los territorios ocupados luchan por un futuro de paz, libertad, igualdad y justicia social enfrentándose al régimen dictatorial de Mohamed VI.
7. Unos cuantos acuerdos comerciales no valen más que la dignidad de un pueblo oprimido.

PLATAFORMA DE MILITANTES SOCIALISTAS POR UN SAHARA LIBRE

Para adherirte a la “Plataforma de militantes socialistas por un Sahara Libre” envía un correo con nombre, DNI, agrupación o cargo institucional u orgánico a saharalibre@elecosocialista.com

lunes, 4 de octubre de 2010

Militantes socialistas extremeños dejan el PSOE para fundar un nuevo partido

Militantes socialistas extremeños dejan el PSOE para fundar un nuevo partido

El secretario General de PSOE de Extrenadura, Guillermo Fernández Vara (Efe)

04/10/2010 (11:37h)

Convergencia por Extremadura. Así se llama el nuevo partido de izquierdas que se presentará oficialmente en sociedad el próximo 6 de octubre y que tiene como fundadores a destacados miembros del Partido Socialista en aquella región y más de ochenta militantes socialistas que ya han dejado sus filas para incorporarse a las nuevas siglas. La razón no es otra que el “profundo malestar” que sienten con Zapatero y, por extensión, con Fernández Vara, según señalan a este diario.

Francisco García Ramos, militante socialista durante 29 años, alcalde de Villanueva de la Serena desde hace 16, diputado regional y provincial de PSOE; Antonio Vélez, alcalde de Mérida entre 1981 y 1995, abandonó el PSOE el pasado mes de febrero tras acusar a Fernández Vara de haberle perseguido por haber sido crítico con el gobierno regional; y Javier Caso, sindicalista y fundador de Iniciativa Socialista por Extremadura. Los tres son los máximos responsables de esta ‘fuga’.

Desde que los tres fundadores de Convergencia por Extremadura anunciaran la creación de este partido “netamente de izquierdas”, más de ochenta militantes socialistas se han dado de baja en el PSOE para pasarse a la nueva formación, y también están recibiendo adhesiones desde Izquierda Unida. El objetivo de CE es presentarse a las próximas elecciones autonómicas y obtener suficiente representación parlamentaria como para hacerse necesarios en la gobernabilidad.

Sin embargo, CE se desmarca abiertamente del otro movimiento político de desencantados con Zapatero, UPyD, ya que consideran que la formación que preside Rosa Díez “está más a la derecha que nosotros”. Con todo, no descartan apoyar al PP en la Junta de Extremadura si sus votos fueran necesarios para que esta formación política gobernara, aunque siempre sobre la base de un programa de izquierdas, según estas fuentes.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Muchos socialistas apoyamos la huelga general

Sólo uno de cada cinco ciudadanos irá al paro

Un 50% de los votantes socialistas respalda la huelga general

ELPLURAL.COM

Más de la mitad de los encuestados, concretamente el 54,6%, opina que existen motivos suficientes para la convocatoria de una huelga general. Incluso entre los votantes del PSOE, un 50% está convencido. Aunque, también, una mayoría considera que el paro no servirá para cambiar la política económica del Gobierno. Es significativo que entre las personas que secundarán la movilización los votantes socialistas son los más numerosos: un 22%, frente al 19%, de los del PP.

La mayoría de los encuestados, alrededor de un 60%, justifica la razón para la huelga con la política económica del Gobierno y la congelación de las pensiones en 2011. Dentro de las medidas económicas de ajuste del déficit anunciadas por el Ejecutivo, la que menos valoran los ciudadanos es la rebaja de un 5% en el sueldo de los empleados públicos. Sólo un 32,2% creen que es un argumento para el paro, según un sondeo de Público.

Sólo 1 de 5
Aunque los ciudadanos consideran justificada la huelga general, sólo 1 de cada 5 entrevistados que trabajan o estudian confiesan su propósito de secundarla. Sólo un 18% tiene intención de participar en la movilización, frente a un 67,1% que no. Un 14,9% declara que todavía no sabe lo que hará.

Un 12,5% no quiere perder su sueldo
El 26,8 de los encuestados afirman que no participarán en la huelga porque no servirá para nada, frente al 21,3% que no irá porque están en desacuerdo con las razones de la movilización. Un 12,5% confiesa que lo hará por no perder un día de sueldo.

Un 1,2% no quiere ir en contra Zapatero
El resto de los motivos para no secundar la convocatoria de los sindicatos apenas recogen porcentajes significativos de respuestas. Entre ellas, y a modo de ejemplo, sólo un 1,2%de los encuestados asegura que no quiere hacer huelga para no ir en contra de Rodríguez Zapatero.

Un 71,6% no cre que Zapatero cambie su política
Una amplia mayoría, el 69,1%, opina que si la huelga tiene éxito el Gobierno debería cambiar las medidas que está tomando. Pero es también un porcentaje muy elevado el de los que creen que, aunque haya un seguimiento masivo, Zapatero no modificará su política. Es lo que piensa el 71,6% de los entrevistados, frente a sólo un 15,6% que opina que el Ejecutivo haría cambios.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Para la izquierda

* Pedro Luis Angosto
Última actualización 21/09/2010@21:36:05 GMT+1
Partiendo del entendimiento de la política como una ética, la izquierda tiene la obligación de reconstruir sus instrumentos de movilización social –partidos, sindicatos, asociaciones de vecinos, medios de comunicación, sociedades civiles, agrupaciones ecológicas-, hoy domesticados, para buscar el apoyo social imprescindible para enfrentarse en todos los terrenos a quienes pretenden vaciar la democracia de contenidos sociales.
NUEVATRIBUNA.ES - 21.9.2010

Durante las dos últimas décadas, cientos de sociólogos, historiadores, politólogos, periodistas, filósofos, economistas e intelectuales de las más diversas ramas del saber, han analizado la indudable crisis en que se mueve la izquierda europea y mundial desde la desaparición de la Unión Soviética, régimen que con todos sus defectos produjo la mayor transformación social de la historia en los países occidentales y abrió las puertas de la esperanza a muchos otros no desarrollados. Petras, Chomsky, Bourdieu, Wallerstein y otros muchos, llevan años clamando por la necesidad de recomponer la izquierda desde sus raíces, volviendo a retomar preceptos abandonados por la socialdemocracia y otros nuevos en consonancia con los tiempos que corren: Evidentemente su pensamiento no es divulgado por los grandes medios y, por tanto, no llega a los ciudadanos. Todos ellos, cada cual a su manera, coinciden en tres cuestiones: La desmovilización y desmotivación de la izquierda a raíz del colapso de la URSS, no porque este régimen fuese modélico, ni mucho menos, sino porque mientras duró los neoconservadores no se atrevieron a comenzar la destrucción del Estado Social de Derecho; la incapacidad de la izquierda para articular una respuesta atractiva y contundente contra los globalizadores de la pobreza, y la apatía de una ciudadanía aburguesada por el consumismo y los medios de comunicación de masas.

Como es obvio, han cambiado muchas cosas desde que Marx y Engels publicaron el Manifiesto Comunista, pero no tantas como creemos, pues la explotación del hombre por el hombre, la depredación, la codicia y el crecimiento insostenible continúan siendo –a escala planetaria- la base del sistema económico vigente y amenazan –ante la pasmosa pasividad de los afectados- con regresarnos a todos al siglo XIX. En estas circunstancias, hoy es más necesario que nunca dejar atrás los recelos y refundar una izquierda ilusionante que sea capaz de romper el hechizo que la convirtió en rana hace más de dos décadas.

La crisis de la izquierda, en efecto, comienza cuando muchos de sus logros programáticos materiales se han conseguido en Europa Occidental. Nadie a principios del siglo XX podría pensar que en 1970 los países miembros de la Comunidad Europea tuviesen un salario mínimo decente, derechos sindicales protegidos, empleo fijo, pensiones, o redes públicas universales de sanidad, educación, transportes o asistencia social. Sin embargo, después de la crisis del petróleo de 1973, comienza un nuevo ciclo que podríamos denominar “contrareformista”: Hemos ido demasiado lejos en las concesiones en materias sociales –se decían en los altos despachos los “ingenieros contables” neoconservadores-, el sistema resulta insostenible, no nos deja ganar todo lo que podríamos y es preciso hacer recortes drásticos, posibilidad que nos permite la docilidad de los sindicatos y partidos de izquierda y la indolencia ciudadana.

Esa nueva política económica se fraguó en Estados Unidos y poco a poco se fue introduciendo en Europa bajo el subterfugio de que sólo aplicando contrareformas se podría mantener algo del sistema socialdemócrata imperante en Europa. Los partidos de izquierda creyeron de verdad en aquellas razones y comenzaron a tomar decisiones desde el poder que hasta entonces eran patrimonio de los gobiernos derechistas: Reconversiones industriales con miles de despedidos, deregularización del mercado laboral, disminución del peso de los impuestos directos en favor de los indirectos, privatizaciones de empresas y servicios públicos, eliminación de los controles sobre los movimientos de capitales y transferencia de parte del poder del Estado a las grandes corporaciones industriales y financieras, sumándose de ese modo a quienes, desde otro ámbito ideológico, creían que el libre mercado era algo parecido al “Bálsamo de Fierabrás”, pero para sus intereses particulares.

Todo ello, la realización de políticas contra-natura –mención especial merece la actitud de la socialdemocracia austriaca que después de haber dado forma a uno de los Estados más igualitarios y avanzados del mundo, votó hace unos años una ley de marcado carácter racista pensando en el rédito electoral-, unido al cambio de mentalidad acaecido dentro de unas clases medias cada vez más individualistas e insolidarias, y a la disminución del peso de las enseñanzas humanísticas en los currículos escolares han creado el caldo de cultivo preciso para que las ideologías populistas más conservadoras hayan ganado terreno en todos los campos incluido el de la movilización social, mientras la izquierda, que a duras penas mantiene el tipo, no es capaz de articular un programa atractivo para una población cada día más preocupada por lo inmediato y particular.

Por ello, estimamos más necesaria que nunca una redefinición de la izquierda que pasa ineludiblemente por retomar muchos de sus postulados esenciales:

1. La izquierda se mueve por principios éticos, de ahí que la política no sea un medio para el medro personal, sino para el mejoramiento de la vida material e intelectual de todos los ciudadanos. No caben ejecutivos con nóminas multimillonarias que planifican nuestro futuro reduciendo costes laborales. Eso es cosa de otros a los que hay que plantar batalla en todos los campos y con todos los medios.

2. La izquierda en el poder no puede seguir las recetas económicas, políticas y sociales elaboradas por la derecha. Tiene las suyas propias indefectiblemente unidas al mantenimiento y extensión de Estado Social de Derecho.

3. Las elecciones se ganan haciendo creíble un programa, no siguiendo los dictados de las encuestas. Es preferible estar en la oposición denunciando los abusos que estar en el poder cometiéndolos.

4. No es verdad que los objetivos programáticos de la izquierda se hayan cumplido mayoritariamente, antes al contrario vivimos en la actualidad un proceso de desmantelamiento de aquello que se había conseguido sin que exista una oposición clara y rotunda.

5. La educación laica, única y universal es un patrimonio irrenunciable de la izquierda. No se puede construir una sociedad mejor con un sistema educativo clasista y excluyente. La educación concertada no es ningún derecho, por tanto debe desaparecer.

6. No se llama hoja de ruta, se llama planificación y corresponde, en todos los ámbitos esenciales de la vida, al Estado democrático. Educación, Sanidad Pública, Protección de la vejez y las dependencias, urbanismo, infraestructuras básicas, servicios públicos imprescindibles como el suministro de electricidad y agua, la protección de la naturaleza y, parcialmente, el sistema financiero, han de ser arrancados como sea de las garras del mercado, eso sí, bajo criterios se eficiencia y controlados por los representantes de la soberanía popular, que no nacional.

7. El mercado no es la solución, el mercado es el problema. No se trata de construir una sociedad dirigida por burócratas, pero sí de otra en la que el mercado esté al servicio del hombre y no al revés, y esto sólo se consigue regulando las transacciones comerciales y de capitales, controlándolas.

8. Los derechos políticos, sociales, económicos y culturales son irrenunciables. Pero no sólo eso, estamos al principio del camino, se han de extender, ampliados, a todos los hombres del planeta.

9. Bajar impuestos no es de izquierdas, es reaccionario. Los impuestos han de ser proporcionales y progresivos. Cada ciudadano tendrá que pagar según sus ingresos y el fraude fiscal tendrá que ser perseguido como delito contra la Humanidad.

10. Partiendo del entendimiento de la política como una ética, la izquierda tiene la obligación de reconstruir sus instrumentos de movilización social –partidos, sindicatos, asociaciones de vecinos, medios de comunicación, sociedades civiles, agrupaciones ecológicas-, hoy domesticados, para buscar el apoyo social imprescindible para enfrentarse en todos los terrenos a quienes pretenden vaciar la democracia de contenidos sociales. Es ahora, más que nunca, cuando el mundo, cuando el pueblo, necesita de una izquierda nítidamente diferenciada de quienes nos han colocado al borde del abismo. Nadie, pues, debe asustarse de reivindicar el papel del Estado en los servicios públicos, en las obras públicas, en la banca o en cualquier otro sector esencial para el progreso de la humanidad y una justa redistribución de la riqueza. No se trata de izquierdistas que quieran refundar el capitalismo –que ya se ha refundado cientos de veces desde el principio de los tiempos- sino de sustituirlo por otro sistema que esté al completo servicio de los ciudadanos en una sociedad más justa y más libre donde los codiciosos, los avariciosos y los crápulas que se juegan el dinero de los demás en casinos trucados no tengan cabida salvo tras los barrotes de una prisión

domingo, 15 de agosto de 2010

Del porqué IU no rentabiliza el enfado con los socialistas (I)

(Lo he leído en el blog MORAL Y POLÍTICA y por su interés lo traigo aquí)

El problema de la izquierda, de los ciudadanos que votan izquierda y que están defraudados con el Presidente del Gobierno y con la política del PSOE, es el de no encontrar salida al dilema, de seguir las cosas así, con el que se enfrentaran a la hora de votar.

¿Qué votar? ¿En qué sentido lo van a hacer los antiguos votantes socialistas que se manifiestan, encuesta tras encuesta, desencantados con la actual política del gobierno?

Los datos que hasta ahora nos ofrece el CIS y otros gabinetes demoscópicos son inequívocos. El staff socialista mantiene la esperanza de recortar esas diferencias mientras, paradójicamente, sigue profundizando en las políticas que han servido para crear ese divorcio con parte de su electorado. El Partido Popular no avanza pero mantiene intactas sus expectativas. Quien retrocede es el Partido Socialista.

Ese voto, como ha ocurrido en alguna otra ocasión, se queda en casa. Es un voto socialista y al mismo tiempo, esa es la cuestión que hay que atender, porque se tiende a pensar lo contrario, es un voto socialista moderado. Quiere políticas basadas en el socialismo democrático y cuando no las encuentra castiga con su abstención no solo al PSOE si no que también, de modo indirecto, lo hace con la izquierda en su conjunto.

Es exigente y poco exigente a la vez. Es exigente con los suyos, a los que reclama actuaciones en el marco de la economía y no se conforma con otra cosa. Es decir, que no es nada dado a caer en la trampa del gato por liebre. No se da por satisfecho con las guindas que aquí y allí les suele colocar el gobierno como políticas de compensación, entre otras cuestiones, porque ese electorado que suele corresponder a determinadas franjas de la población no las suele considerar suficiente y a veces, incluso, las puede considerar frívolas. Esta dirección del PSOE a la que hay que atribuir avances en el marco de las libertades ciudadanas otorgando, a veces, libertades no reclamadas y no sentidas como necesidad social, ha resultado ser regresiva en la corrección de las desigualdades económicas y es ahí donde radica el problema de la desafección.

Es con el PSOE en el gobierno cuando mas se han agudizado las diferencias de renta como así lo indica el Barómetro Social de España. Es triste, muy triste que el Coeficiente de Gini haya descendido durante el gobierno del Partido Popular y que durante toda la época Zapatero las desigualdades sociales en España desde el 2003 hasta ahora, tal como se refleja en ese índice, se hayan mantenido casi en los mismos valores del año 2000.

Otro dato sobre el que hemos reclamado constante atención desde este blog es el nivel de pobreza de la sociedad española que ya ofrecía mucho antes de la crisis cifras inaceptables para una sociedad moderna ¿Que explicación sobre cifras sumamente reveladoras puede ofrecer la dirección del PSOE? ¿Cuáles son los argumentos que pueden darnos lo que podríamos denominar el “complejo socialista” entendido tal como los miles de socialistas que ejercen de cargos públicos, orgánicos y los asesores de todo tipo que respaldan “sin fisuras” el mantenimiento de políticas regresivas.

Este electorado defraudado es también por otro lado poco exigente ya que, no pretende ir más allá. Es así como se visualiza el no aprovechamiento por la otra izquierda de las deserciones que se producen en las filas de los antiguos votantes socialistas.

En la última encuesta del CIS se reflejaba algunos de estos rasgos. Más del 50% de los electores se ubican en la izquierda frente al 30% que lo hace en la derecha.

En los votantes socialistas se dan los mayores índices de disconformidad entre intención de voto e ideología confesada, es en el caso de hombres y en las cohortes de edad mayores de 34 años y es precisamente, en el tramo comprendido entre los 18 y 24 años, donde hay un mayor número de votantes que se consideran “liberales”. Sorprende la poca atención que los tramos “desertores”, masculinos y mayores de 34 años, ha recibido del PSOE.

Cuando se confronta intención de voto a un partido (PSOE) con la cercanía de las propias ideas a lo que postula ese partido el gap entre ambos datos es de cinco puntos y en algunos tramos de edad (de 34 hasta 60) llega hasta los ocho puntos. Se consideran cercanos al socialismo pero no piensan votar a los socialistas.

Pero vayamos a lo sustancial ¿Porqué no se refleja en las encuestas un avance mas importante de Izquierda Unida, coalición que en buena lógica debería de ser la destinataria del descontento?

Por supuesto no puede haber una sola razón, tampoco se trata de entrar en una materia que requeriría un sistemático estudio pero podemos aventurar, entre otras, en el desconocimiento de las políticas de la coalición, sus líderes, la identificación entre Izquierda Unida y Partido Comunista, el peso de un proceso de estigmatización de todo lo comunista que ni la transición, ni la democracia ha conseguido superar, el fracaso del llamado socialismo real etc. En fin, gran parte de los problemas tienen su origen en esa confusión intencionada para unos y objetiva para otros entre Partido Comunista e Izquierda Unida. De esto y otras cuestiones trataremos en la segunda entrega el próximo lunes.