Aprovechando los actos del Día Mundial del Turismo, les propongo dos rutas en una. La Ruta Fantasma-De los Adefesios. Las dos cercanas. Suban al autobús. El guía, micrófono en mano junto al conductor, les dirá que a la derecha pueden encontrar el antiguo colegio Valcárcel, cerrado, inutilizado y eterno aspirante a hotel. También a su derecha, el edificio de la Escuela Náutica, tan vacío como el anterior. E inmediatamente detrás contemplarán el Olivillo, otra ruina de las tantas que Cádiz atesora. Observarán un gran mamotreto: el pabellón deportivo del casco antiguo. Luego, a la vuelta cuando se acerque el bus a Santa Bárbara, ¿admirarán? la pérgola-mirador que sustituirá a las (al parecer) obsoletas balaustradas desde las que siempre se miró en Cádiz el mar. Verán después el abandonado Campo de las Balas. Y en mitad de todo esto, menos mal que sigue intacta, por ahora, La Caleta.
(Publicado en Diario de Cádiz)
Las cosas que acabarán con la raza humana son: la política sin principios, el progreso sin compasión, la riqueza sin esfuerzo, la erudición sin silencio, la religión sin riesgo y el culto sin conciencia. - Anónimo
jueves, 25 de septiembre de 2014
El Gran Mamarracho, por José Pettengui
SI aún no lo has visto, deberías hacerlo. En serio. Cuesta un millón y medio de euros. 1.517.114,26, concretamente. El cartel dice que es una "pérgola-mirador". Pero lo que se ve es una cosa hecha de plásticos de colorines.
Dicen que desde el mar es aún peor. A mí me parece El Gran Mamarracho. Pero, claro, yo soy un inculto, un ser obtuso para las sutilezas del urbanismo y un torpe incapaz de apreciar el rollo moderniqui de las escalas y todo eso… ¡Ah, y un derrotista! Aunque me sospecho que cuando un arquitecto se sienta ante su mesa para proyectar algo, está pensando en sus colegas: "Te vas a quedar muerto, Luis José, con esta pérgola-mirador".
Sin embargo, aquí en Cádiz no sólo viven arquitectos, sino también otras personas humanas, jubilados, chiquillas, skaters, camareros, abogadas y parados, muchos parados (vale, entre ellos más de un arquitecto). Por eso hay dos asuntos que me llaman la atención. El primero, lo de mirador. ¿Desde cuándo hay que subirse aquí a ninguna cosa para ver el mar? Esto es Cádiz, el mar está ahí y hasta para un arquitecto se ve estupendamente desde cualquier sitio.
Segundo: El Gran Mamarracho no es sólo una ocurrencia arquitectónica, pues se trata, según informa el cartel, de una obra financiada con dinero europeo destinada al desarrollo local y urbano. Debo, insisto, ser muy torpe para no darme cuenta de lo mucho que la pérgola-mirador aporta al desarrollo de los barrios vecinos que, por cierto, sufren agudas carencias. Lo mismo los europeos creen que así contribuyen al desarrollo del Mentidero, Balón y La Viña. Van a flipar cuando vean lo que hemos hecho con la pasta.
Alguien que yo me sé debe explicarles que en aquella zona del Paseo Santa Bárbara todo gira en torno a lo que ya es la primera industria local: el aparcamiento. Una ficción para satisfacer a lo que antes eran personas y ahora se llaman clientes. Allí está el Taj Mahal de los parkings gaditanos, un mausoleo tan grande como deficitario. No importa, tal vez algún día se venda a un amiguete a la mitad del precio de su inversión.
Cádiz, Patrimonio de Algo.
Publicado en Diario de Cádiz
Dicen que desde el mar es aún peor. A mí me parece El Gran Mamarracho. Pero, claro, yo soy un inculto, un ser obtuso para las sutilezas del urbanismo y un torpe incapaz de apreciar el rollo moderniqui de las escalas y todo eso… ¡Ah, y un derrotista! Aunque me sospecho que cuando un arquitecto se sienta ante su mesa para proyectar algo, está pensando en sus colegas: "Te vas a quedar muerto, Luis José, con esta pérgola-mirador".
Sin embargo, aquí en Cádiz no sólo viven arquitectos, sino también otras personas humanas, jubilados, chiquillas, skaters, camareros, abogadas y parados, muchos parados (vale, entre ellos más de un arquitecto). Por eso hay dos asuntos que me llaman la atención. El primero, lo de mirador. ¿Desde cuándo hay que subirse aquí a ninguna cosa para ver el mar? Esto es Cádiz, el mar está ahí y hasta para un arquitecto se ve estupendamente desde cualquier sitio.
Segundo: El Gran Mamarracho no es sólo una ocurrencia arquitectónica, pues se trata, según informa el cartel, de una obra financiada con dinero europeo destinada al desarrollo local y urbano. Debo, insisto, ser muy torpe para no darme cuenta de lo mucho que la pérgola-mirador aporta al desarrollo de los barrios vecinos que, por cierto, sufren agudas carencias. Lo mismo los europeos creen que así contribuyen al desarrollo del Mentidero, Balón y La Viña. Van a flipar cuando vean lo que hemos hecho con la pasta.
Alguien que yo me sé debe explicarles que en aquella zona del Paseo Santa Bárbara todo gira en torno a lo que ya es la primera industria local: el aparcamiento. Una ficción para satisfacer a lo que antes eran personas y ahora se llaman clientes. Allí está el Taj Mahal de los parkings gaditanos, un mausoleo tan grande como deficitario. No importa, tal vez algún día se venda a un amiguete a la mitad del precio de su inversión.
Cádiz, Patrimonio de Algo.
Publicado en Diario de Cádiz
jueves, 4 de septiembre de 2014
El final del verano. Por Julio Malo.
A principios de los años sesenta entonaba el Dúo Dinámico una conocida melodía: “El final del verano llegó y tu partirás” (Amor de Verano,1963). Precisamente durante esa época la ciudad de Cádiz vivió su etapa de mayor prosperidad del pasado siglo. Cuentan que la temporada de verano concluía con la celebración del Trofeo Carranza, en el último fin de semana del mes de agosto, si bien los servicios de playa se mantenían. Algo parecido podemos observar estos días calurosos de septiembre, durante los cuales en la dilatada lengua de arena que acaricia el océano, se ha disipado de golpe el bullicio agosteño. Son momentos propicios para baños sosegados y tranquilos paseos mientras pequeños grupos de jóvenes ofrecen al sol su dorada piel. Mucha gente añora los tiempos de las casetas y los toldos. Durante aquella década prodigiosa en la prolongada playa de Cádiz palpitaba también el aire liberal y alegre que respiraba el mundo, desde Carnaby Street hasta la Primavera de Praga. La decadencia económica posterior motivada por la quiebra del sector naval acabó por convertir nuestra playa en una barriada lineal de “partiditos”. Desde su reforma el uso actual entre Cortadura y la antigua Playita de las Mujeres resulta sin duda más higiénico y despejado..
En cualquier caso, tanto antes como ahora, ninguna ciudad populosa dispone de una playa tan extraordinaria, cuya belleza natural contrasta con los edificios y los pobres espacios públicos que la acompañan, propios de los modelos urbanos que abundan en las periferias que se construyen en las ciudades españolas durante los años sesenta y setenta. En los últimos tiempos la nuestra ha perdido mucha población acercándose al estándar óptimo de densidad de cincuenta viviendas por hectárea. En 1981 se contabilizaban 160.000 habitantes mientras que en la actualidad apenas se alcanzan los 125.000. Esta circunstancia, junto a las oportunidades que se han ofrecido para recomponer la ciudad, tanto el soterramiento de la vía ferroviaria como la ocupación de los antiguos terrenos de Astilleros, no han servido para mejorar el tejido. El nuevo puente define un anillo que atraviesa la Bahía y modifica el modelo territorial, esa transformación tiene que abrir una reflexión que conduzca a la regeneración de toda Puerta Tierra.
sábado, 2 de agosto de 2014
Marisol en las Torres. Julio Malo de Molina.
Los habitantes de la Bahía de Cádiz han venido considerando a las Torres de Puntales o de la Luz, levantadas entre 1955 y 1961, como hitos significativos de un territorio particularmente plano, hasta hace escaso tiempo sólo reconocible a través de la cartografía, por la ausencia de atalayas naturales, pero poco sabían acerca de su calidad que las coloca entre la mejor arquitectura del siglo XX. En buena medida por la escasa intervención de la crítica especializada y la inexistencia de documentos divulgativos, si bien a muchos profesionales nos admiraba esa belleza fruto de su pureza estructural que las emparenta con la Torre de Radiodifusión de Moscú, obra de Vladimir Shújov (1920-22) considerada pieza emblemática del Movimiento Moderno, estilo que caracteriza la arquitectura de la contemporaneidad. La Guía de Arquitectura de Cádiz que redacté con Juan Jiménez Mata, publicada por la Junta de Andalucía en 1995, destaca el interés de estas espectaculares construcciones. A partir de ese libro es cita obligada en todos los documentos sobre arquitectura española del siglo XX, que completan esa primera referencia con datos más precisos, como la autoría de la obra que hoy sabemos corresponde a tres grandes ingenieros italianos: Alberto Toscano, Remo Scalla y Alberto Santi. En publicaciones internacionales se las conoce como Pylons of Cádiz (Pilones de Cádiz).
Pero curiosamente el primer profesional foráneo que repara en los Pilones de Cádiz no es precisamente arquitecto, ni ingeniero ni crítico, sino el realizador de televisión Valerio Lazarov (1935-2009), rumano afincado en España e Italia, quien en 1972 realiza sobre una de las Torres, la cimentada sobre el Fuerte de San Lorenzo del Puntal, un espectacular video clip, en el cual monta una versión peculiar del Porompompero de Manolo Escobar, inspirado en la estética de Stanley Kubrick en “2001 una Odisea del Espacio” (1968). Lo interpreta Marisol (Pepa Flores) en estilo punky. La conocida actriz presenta en este trabajo una imagen de transición desde su etapa de niña cantora a una intelectual con compromiso político, tal como aparece junto a Antonio Gades en “Los Días del Pasado”, de Mario Camus (1977). En definitiva, resulta significativo el uso de nuestras Torres para la explotación comercial del gusto por las tecnologías avanzadas.
miércoles, 16 de julio de 2014
Cádiz con los impuestos más algos
Cádiz tiene la segunda tasa más alta en el IBI y en el IAE, además de los tipos máximos en el impuesto sobre plusvalías y en el que grava las construcciones, de todas las capitales de provincia de España.A pesar de los altos impuestos, Cádiz es también la segunda capital andaluza con mayor endeudamiento, todo ello como resultado de la mala gestión del equipo de gobierno.
El secretario general de los socialistas gaditanos y portavoz municipal, Fran González, ha denunciado hoy los altos impuestos municipales que pagan los ciudadanos en Cádiz, todos ellos por encima de la media que se paga en las capitales de provincia de toda España. “Somos una de las ciudades más endeudadas del país y más afectadas por la crisis debido al problema del desempleo, aun así, en Cádiz, también somos quienes pagamos unos impuestos más altos y todo ello para que la alcaldesa, Teófila Martínez, haga una gestión manirrota gastándolo en publicidad de autobombo”.
“Los gaditanos pagamos la segunda mayor tasa en el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) de las capitales de provincia de nuestro país, con un coeficiente del 1,01 sobre el valor catastral, sólo superados por Huelva donde el porcentaje es del 1,062. De este modo, nos encontramos muy alejados de la media a la que tributan el resto de los ciudadanos, situada en el 0,7, y aún más de la ciudad en la que menos se paga, Albacete, con un coeficiente 0,4”, explica Fran González.
“Lo mismo ocurre con el Impuesto de Actividades Económicas (IAE), siendo Cádiz de nuevo la segunda ciudad con una tasa más alta en este tributo. El coeficiente medio que se paga en el resto de capitales de provincia de España es del 2,04%, situándose la cifra en Cádiz en un 3,45%, lo que se aleja enormemente del desembolso que hace un ciudadano de Jaén, cuya tasa se sitúa en el 0,7%”, continúa denunciando el portavoz socialista.
Por otra parte, en el Impuesto del Incremento del Valor de Terrenos Urbanos (IVTNU) y en el que grava las Construcciones, Instalaciones y Obras (ICIO), Cádiz tiene fijados los tipos máximos a nivel nacional, llegando a un tipo del 30% en el primer caso y del 4% en el segundo, y estando la media en el 27,5% y el 3,62%, respectivamente.
Si analizamos el Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica (IVTM), también nos encontramos con una de las tasas más caras de nuestro país, pues un ciudadano de Cádiz con un turismo de entre 8 y 11,99 CV paga una media de 67,25 euros al año, situándose la media en 61,76 euros. Lo mismo ocurre con los vehículos de entre 12 y 15,99 CV, en los que el pago en Cádiz es de 142 euros y la media en España de 131,54 euros.
Sin embargo, y a pesar de los altos impuestos, la deuda viva del Ayuntamiento creció en 11,3 millones de euros en 2013, hasta alcanzar a 31 de diciembre un volumen total de 210,5 millones de euros, y convirtiéndose en la segunda capital de provincia andaluza con mayor endeudamiento por habitante y la quinta capital de provincia española. Para saldar la deuda, cada gaditano tendría que abonar 1.712 euros, un 50% más que un granadino, casi el doble que un cordobés, prácticamente tres veces más que un sevillano y cerca de cuatro veces más que un almeriense.
“Estos datos son una muestra más de la mala gestión de este equipo de gobierno que, mientras nos ahogan con impuestos, no son capaces de administrarlos de la manera más óptima para el ciudadano, sino gastándolo en pantallas LED que inundan la ciudad y a través de las cuales quieren vendernos que Cádiz es la ciudad que funciona, un engaño que una vez más se encargan de desmontar los datos económicos”, concluye Fran González.
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Teófila Martínez
jueves, 26 de junio de 2014
Echan los dados contra la murallita real. Por Julio Malo
| Murallas de Cádiz |
La franja litoral es siempre un territorio frágil. El poderoso mar tiende a recuperar los espacios que el hombre ocupa sobre su lámina y en los límites donde la tierra emerge para albergar otras formas de vida que a la postre siempre dependen de las aguas. Más aún en pequeños promontorios, avanzadas de tierra firme que se aventuran a disfrutar los dones de la mar.
La ciudad antigua de Cádiz viene ocupando desde hace milenios un espacio muy delicado que protege las aguas mansas de la Bahía frente al dilatado océano. Sólo el valor estratégico de ese lugar, finisterre europeo a la salida del Mediterráneo y asomado a América y África, centro de todas las rutas marineras, justifica el esfuerzo del hombre para mantener esa posición tan expuesta, sobre una escollera, restos de la placa litoral que seccionó el Rio Guadalete durante la última glaciación. La isla se configura mediante esa muralla secular que la protege, a costa de un constante esfuerzo que de mantenimiento a través de una serie imparable de obras, que comienzan los marinos tirios en el siglo XI aC y se continúan hasta el siglo XIX (tres mil años), alterando en ocasiones la propia forma del recinto.
Ya en los años de posguerra se recurre, por la limitación de recursos, a la protección de los lienzos de muralla dañados mediante un sistema de escollera artificial que ejecuta la empresa Hidrocivil, según proyecto del ingeniero Juan Córdoba. La construcción de los dados o bloques resulta ingeniosa, pues consisten en cubos huecos mediante placas de hormigón armado muy manejables por su ligereza, y que se rellena con hormigón en masa una vez colocados en su emplazamiento, que resulta no ser acertado. La escollera hubiese funcionado si se separa de la muralla, provocando la rompiente en un lugar razonablemente alejado de la misma, de manera que se produciría entre una y otra un espacio de aguas serenas que no hubieran golpeado la muralla. La solución actual no protege la muralla pues la rompiente acomete contra la misma y la escollera no aminora más que levemente los azotes del Mar de Vendaval. Así se protegió de forma precaria el Campo del Sur en tiempos de penurias. Conocido sobradamente esto no se explica la intervención ahora en ejecución. A la postre, los bloques del Campo del Sur ya forman parte de la ciudad como la percibimos, pese al impacto ambiental ya introducido hace medio siglo y su escasa eficacia mecánica.
Sabido esto, que no hace falta ser perito en lunas para conocerlo, no se explica que se intervenga de la misma manera en lienzos de muralla que caracterizan el perfil más bello de nuestro “barco de piedra”, como le decían María Teresa león y Miguel Martínez del Cerro. Aconsejo al Ayuntamiento y a la Junta de Andalucía que detengan esta agresión contra nuestro mejor patrimonio, y pidan al Ministerio una intervención más sensata y respetuosa.
miércoles, 25 de junio de 2014
Es "absolutamente chapucera" la actuación del Gobierno en la muralla
El delegado de la Junta en Cádiz, Fernando López Gil, considera "absolutamente chapucera" la actuación del Gobierno en las obras de emergencia para reparar la muralla defensiva de Cádiz a la altura del parque Genovés, y asegura que "en el intento de justificación" de la misma, tanto el Gobierno como el Ayuntamiento de Cádiz reconocen "una doble negligencia".
En rueda de prensa, López Gil ha dicho que, si esa actuación la hubiese llevado a cabo la Junta, "alguien tendría que haber dimitido o estaría en el foco del disparadero de la actuación política" y las palabras del PP serían "muy gordas".
Asimismo, ha explicado que "en el intento de justificación de la actuación del Gobierno y del Ayuntamiento, que evidentemente también es partícipe", ambas administraciones reconocen una "doble negligencia".
Primero, porque "justifican la actuación urgente en base a la situación de extrema gravedad de la muralla, y a partir de ahí lo que están reconociendo es una dejación de funciones: ni el Ayuntamiento de Cádiz ni el Gobierno han alertado durante todo este tiempo de lo mal que estaba la muralla, y cuando se han dado cuenta han tenido que actuar de urgencia".
En segundo lugar, López Gil indica que "cuando reconocen que no hacen bien la tarea y empiezan a actuar, vuelven a actuar de manera negligente, porque no lo hacen conforme al valor patrimonial que tienen las murallas defensivas de Cádiz".
Al respecto, ha afirmado que lo que la Junta hace es "pedir que se actúe conforme al valor patrimonial de las murallas, que se apliquen medidas correctoras y que se arregle el problema", al tiempo que ha apuntado que a la Junta le "gustaría escuchar" al Gobierno, y no lo ha hecho todavía, decir "que es una actuación urgente pero provisional, que se van a realizar una serie de modificaciones que van a arreglar la muralla y que se van a retirar los bloques".
"Al menos, reconocido que lo han hecho mal, tendrían que estar reconociendo el tercer paso, que sería que se trata de una medida provisional", ha añadido. El delegado de la Junta en Cádiz ha recordado que "no es la primera vez que se arregla la muralla", y pide "que la arreglen y eliminen los bloques, o bien que la franja que se quiere poner delante del muro esté sumergida por debajo del nivel del agua". Esas son las reclamaciones que la Junta hace "para que el impacto visual sea ninguno o mínimo y evidentemente se restaure la muralla, que es lo principal".
"Alarma" por las obras
López Gil ha resaltado que el baluarte defensivo es "uno de los atractivos turísticos y culturales más importantes de la ciudad de Cádiz", y ha aseverado que se trata de una de las murallas defensivas "más importantes de Europa".
Ha desvelado que ha recibido en los últimos días llamadas de colectivos, de ciudadanos e incluso de instituciones por la actuación del Gobierno en la muralla y recalca que existe una "enorme alarma" por las obras que se están llevando a cabo.
"Todos me decían palabras muy gordas y gruesas, respecto a la actuación del Gobierno y del Ayuntamiento", ha enfatizado López Gil, que ha detallado que "las mínimas" eran que la intervención suponía "una agresión y un atentado a uno de los mejores paisajes culturales de Europa".
Por último, ha lamentado que el Gobierno actúe "de espalda a la ciudadanía y a todas las administraciones" y asegura que es "algo frecuente". "Esa forma de actuación del subdelegado del Gobierno en Cádiz, Javier de Torre, que es el que da las directrices, lleva a situaciones muy problemáticas", ha reseñado.
El delegado de la Junta en Cádiz expone que la de las obras en la muralla es una de esas "situaciones problemáticas", porque "no hubiera costado nada una reunión previa con Cultura para consensuar la actuación y no simplemente notificarla". López Gil estima que esa forma de actuar es "mala" y que tiene "consecuencias" para la provincia.
(En el Diario de Cádiz)
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