Mostrando entradas con la etiqueta jerarquía católica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta jerarquía católica. Mostrar todas las entradas

martes, 23 de octubre de 2012

El IBI de la iglesia

El grupo municipal socialista del Ayuntamiento de Guadalajara ha pedido hoy al equipo de gobierno local que revise la exención de la Iglesia Católica de pagar el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) de los inmuebles de propiedad eclesiástica que no estén dedicados al culto.

Según ha declarado en rueda de prensa la portavoz socialista en el Ayuntamiento, Magdalena Valerio, de acuerdo con el Concordato, están exentos de pagar este impuesto los edificios dedicados al culto pero no el resto de inmuebles y, por lo tanto, han pedido que se revise ese asunto en Guadalajara.

Valerio ha realizado esta solicitud durante el anuncio de una serie de enmiendas que su grupo presentará en el próximo pleno municipal para aliviar la carga impositiva de los vecinos de Guadalajara para 2013.


Dos preguntas -espero que no sean impertinentes - sobre el tema: 

Una: ¿Ha hecho los grupos municipales socialistas de la provincia de Cádiz esta exigencia a los gobiernos municipales, sean éstos del PSOE, del PP o de Izquierda Unida?

Otra: ¿Por qué el PSOE no articula esta exigencia en todo el Estado español? El Concordato, mientras esté vigente -mejor sería que fuera renegociado, actualizándolo y de acuerdo con la Constitución de 1978 - habrá que cumplirlo en todos y cada uno de sus extremos y no sólo los que benefician a una de las partes.

Se da otra circunstancia. La jerarquía católica es la única institución que estos tiempos de crisis no ha sido "recortada" en nada. Su aportación a la crisis es cero.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Laicismo en Cádiz. Una interpretación de la jerarquía católica.


La extensión del laicismo, que el Papa definió como «agresivo y acelerado» durante su visita a España, ha sembrado la duda en cada diócesis. ¿Corre peligro la tradición cristiana? Por lo pronto no ha sido necesario cancelar los cultos en ninguna parroquia por falta de asistencia. Si bien es cierto que los habituales de la misa del domingo no son demasiados, también lo es que mantienen su compromiso e intentan transmitírselo a sus hijos.
El Obispado de Cádiz, al menos, no ve motivos de preocupación por la pérdida de feligreses. Reconoce que la sociedad va cambiando y es más heterogénea, pero la tradición es un pilar fuerte en la sociedad gaditana. Durante el viaje de Benedicto XVI se publicaron varias estadísticas que decían que hay más fieles en España que afiliados a los sindicatos. Claro que en este caso la iglesia católica juega con ventaja: no pide ninguna cuota y a la mayoría de los ciudadanos se le inscribe a los pocos meses de nacer.
Es complicado saber cuántos gaditanos van a misa cada semana. Hasta ahora a nadie se le ha ocurrido que tengan que picar a la entrada, pero sí se lleva un control de las ceremonias religiosas. Durante el año pasado se bautizaron a casi 7.000 niños en las parroquias pertenecientes a esta diócesis y otros 5.922 recibieron su Primera Comunión, según los datos de la vicaría judicial. Estos últimos suponen casi el 80% de los que nacieron en 1999 en municipios de La Bahía, La Janda y el Campo de Gibraltar.
Preocupación relativa
«Los padres que quieren mantener a sus hijos dentro de la comunidad cristiana siguen siendo muchos», considera el vicario general, Guillermo Domínguez Leonsegui. Sin embargo ha ido cayendo en los últimos años. Cuenta que durante el tiempo que fue párroco de la iglesia de Santa Cruz vio crecer el número de feligreses, pero reconoce que «el laicismo se extiende en España y Cádiz no es la excepción».
«Lo que puso el Papa de manifiesto el pasado fin de semana se ajusta totalmente a la realidad, aunque, al menos, en el Sur es más fuerte el compromiso religioso», considera el vicario.
Pero esa tradición también va cediendo. Cada vez son menos las parejas que sellan su unión ante el altar. El año pasado lo hicieron 1.679 bajo la diócesis de Cádiz y Ceuta, más de 3.000 en toda la provincia, lo que suponen el 60% del total. La proporción ha ido creciendo a lo largo de los años y el mejor indicador de ello es el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) que lleva el registro desde la década de los cuarenta cuando sólo se podía formalizar una unión ante Dios. Hace apenas diez años sólo un 20% de las bodas se celebraban por lo civil. El porcentaje se reduce a la mitad si se consultan los datos de los ochenta. También hay que tener en cuenta que muchos de esos matrimonios no vuelven a pasar por la iglesia hasta la próxima celebración que incluya un banquete.
A pesar del arraigo de las tradiciones religiosas, la secularización es un fenómeno general. El sociólogo gaditano Diego Jiménez considera que los últimos años han sido determinantes. «El laicismo se extiende por todo el mundo, pero en el caso de España resulta más tardío». En cualquier caso, considera que tiene que ver con «un cierto desencanto».
A la hora de valorar la situación, el profesor Jiménez cree necesario diferenciar las ceremonias eclesiásticas de la religiosidad individual. «Lo primero tiene más que ver con las relaciones y los actos sociales, mientras que lo segundo forma parte del ámbito personal», explica.
De cualquier forma, considera que la iglesia no corre peligro. «Es una institución que ha sabido reactivarse y no se encuentra entre las más odiadas, mucho menos valorados son los partidos políticos e incluso los sindicatos», asegura. Sin embargo, ve lógica la preocupación en un momento en el que el clero se ha visto salpicado por asuntos tan turbios como los abusos y la pederastia.

viernes, 12 de noviembre de 2010

La viga de la Iglesia, por JOSÉ A PÉREZ TAPIAS

La Iglesia parece olvidar el mensaje que es su razón de ser. ¿Cómo no extrae consecuencias del pasaje evangélico que denuncia el ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio? ¿No es esto -con todos los respetos- lo que le ha ocurrido a Benedicto XVI en su reciente viaje a España? Así lo han percibido amplios sectores de la ciudadanía. Un abordaje crítico de lo oído en discursos y en declaraciones a periodistas no tiene por qué renunciar a confrontar a la Iglesia con sus contradicciones desde una lectura laica de textos bíblicos.
El teólogo Ratzinger ve la paja en el ojo ajeno al abordar el secularismo de nuestra sociedad prescindiendo de la mirada del Vaticano II hacia la secularización como emancipación de la tutela de instituciones religiosas; no ve la viga propia al pasar por alto el conformismo de la Iglesia cuando peligran sus intereses.
El Papa anda tras la brizna en ojo ajeno cuando se lanza contra logros en derechos, sin reparar en esa viga en el ojo propio que impide la autocrítica por el déficit de derechos en la Iglesia. Se fija en la paja de una mal apreciada situación de la mujer en España, sin ver la viga de la misoginia eclesiástica.
Benedicto XVI ataca el fantasma de un laicismo que compara injustamente con el anticlericalismo de la II República, mientras que la viga en su retina no le deja ver el clericalismo que alimenta el confesionalismo con que la Iglesia defiende privilegios.
Una sociedad democrática no debe dejarse atrapar por lastres que impiden aplicar la Constitución, ni por el relumbrón del poder que solo la debilidad propia otorga a quien no lo tiene. Recordemos, frente a tanta viga, el aforismo de Adorno: "La paja en tu ojo es la mejor lente de aumento". Esa lente que supone la paja sobre la que se concentra una mirada poco evangélica hace ver la conveniencia de una nueva ley de libertad religiosa, clave para articular desde un Estado laico la convivencia en una sociedad pluralista.

 José Antonio Pérez Tapias es diputado del Congreso y portavoz de la corriente Izquierda Socialista del PSOE.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

No todos esperamos al Papa, por OSCAR CELADOR. Profesor de Derecho Eclesiástico del Estado y Libertades Públicas.

La visita del Papa a nuestro país prevista para dentro de unos días puede marcar un antes y un después en la percepción social de la Iglesia católica, especialmente porque, por primera vez en nuestra historia, numerosas asociaciones civiles se han organizado para protestar contra el viaje papal bajo el eslogan “nosotros no te esperamos”. Los colectivos mencionados presentan el denominador común de su hastío ante una Iglesia que no ha sabido convivir con la ciudadanía en el marco de un Estado democrático, y que todavía rememora lacónicamente aquellos tiempos no lejanos en los que era la única y verdadera por imperativo legal.
Desde que se instauró la democracia en nuestro país, la Iglesia católica ha adoptado un comportamiento que no se corresponde con la generosidad con la que los poderes públicos han venido tratando a esta institución, pues, pese a que esta ha conservado una serie de privilegios injustificables en los terrenos económico y educativo, ha intentado situarse reiteradamente en una posición de preeminencia sobre el poder político. La aptitud de la Iglesia católica ha generado un discurso que en determinados momentos ha rayado en lo ridículo y la falta de respeto a nuestros legítimos gobernantes, sobre todo cuando estos han adoptado políticas que, pese a estar avaladas por el voto de la ciudadanía, no han encajado con sus principios doctrinales.
En este contexto deben interpretarse las críticas constantes de los obispos a la legislación que nuestro país ha aprobado en terrenos como, por ejemplo, la educación sexual, el uso de métodos anticonceptivos, la interrupción voluntaria del embarazo, el matrimonio entre personas del mismo sexo o los avances médicos en el terreno de la reproducción asistida. Se trata de temáticas que son muy sensibles para numerosos sectores sociales, y sobre las cuales los principales líderes católicos, si bien haciendo un uso legítimo de su libertad de expresión, se han pronunciado con extrema crudeza tanto contra los pecadores como contra los poderes públicos que las han avalado. Así las cosas, a nadie debería sorprenderle que todos aquellos colectivos que se han sentido increpados por este discurso hayan decido pagar a la Iglesia católica con su misma moneda, y ejercer su derecho a las libertades de expresión y asociación para decirle al principal líder católico lo que piensan de él y de la institución a la que representa.

lunes, 5 de julio de 2010

"Caza de brujas" a los teólogos progresistas


En la Iglesia española, que a veces parece ser más papista que el papa, se fomenta la delación de herejía y la “caza de brujas” a los teólogos que no siguen a la letra el catecismo. En ATRIO mismo lo hemos experimentado. Una ex monja ha enviado una Carta al Nuncio denunciando el excesivo caso que la jerarquía hace a estos blogs intolerantes. Para ella la luz viene de la libertad con se expresan los teólogos creativos que la gente entiende.

Lo cuenta en El País José Luis Barbería en el reportaje La vara del Cardenal. Otros cristianos han apoyado a Mª Victoria Gómez Morales, presentando una Denuncia contra el chantaje y la coacción ejercida por algunos obispos y proponiendo al final los medios para sumarse a ella.