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miércoles, 29 de junio de 2011

Ciudadanía, auge o decadencia

( PUBLICADO POR JOSEP Mª PASCUAL ESTEVE | DIARIO DE CÁDIZ / 29.06.2011 )


LA crisis iniciada en 2007 ha puesto en evidencia que debe cambiar la manera de gobernar las ciudades, que debe establecerse una nueva de relación del gobierno local con la ciudadanía, que se denomina gobernanza democrática. La ciudadanía debe dejar de ser considerada como cliente de unos servicios para pasar a ser copartícipe en el devenir de la ciudad. 

En un libro de reciente aparición titulado El papel de la ciudadanía en el auge y decadencia de las ciudades analizo, a partir de la toma en consideración de las estrategias de más de cien ciudades, que las ciudades que efectivamente progresan, incluso en las condiciones más adversas, cuentan con un sector privado, y en especial una ciudadanía activa y comprometida con su ciudad. En estas ciudades, que avanzan, se crea una configuración cultural en la ciudadanía caracterizada por: un fuerte sentimiento de pertenencia a la ciudad en la que se vive; consideran que la ciudad y ellos mismos pueden prosperar; tienen confianza en que el futuro será mejor que el presente; y lo más importante, consideran a la propia ciudadanía el principal protagonista de la ciudad y de su futuro. 

Por el contrario, las ciudades en decadencia carecen de un proyecto o una estrategia compartida entre los principales actores económicos y sociales sobre el futuro de la ciudad; la mayoría de la ciudadanía es pesimista sobre las posibilidades de futuro; y lo más importante, no se considera la ciudadanía con un papel protagonista en el futuro de su ciudad. Este protagonismo se lo atribuye la ciudadanía, a las administraciones públicas hacia las que procesan un sentimiento importante de desafección política. 

Ante la actual crisis de las haciendas locales, los ayuntamientos españoles surgidos de las recientes elecciones municipales deberán sanear sus cuentas. La mayoría de ellos harán recortes de gastos e inversiones, y subidas de impuestos decididas en los despachos municipales, y posteriormente intentarán explicarlos a la ciudadanía. La reacción ciudadana será en el mejor de los casos de indignación y en el peor de resignación, y en ambas situaciones se incrementará, aún más, la desafección política, y los ayuntamientos perderán legitimidad y peso específico ante la opinión pública. 

El resultado será una fuerte decadencia de las ciudades, una pérdida de su competitividad económica y de su cohesión social. Los ayuntamientos que consideren que su papel es incidir en su ciudad a través de producir y gestionar servicios financiados con fondos públicos para unos ciudadanos-clientes entrarán en un gran declive. 

Gobernar hoy las ciudades exige un reconocimiento de que los ayuntamientos necesitan a los actores económicos y sociales, y a los distintos sectores de la ciudadanía para hacer las cosas, ya que no pueden, ni deben, hacerlas solos; y articular los recursos públicos con los de los sectores empresariales, y el tercer sector no lucrativo, por ello es necesario priorizar el gasto público de manera compartida, y no impositiva. También exige crear un amplio espacio de encuentro y de participación entre el gobierno local y la ciudadanía, para que ésta pueda corresponsabilizarse de manera activa en el hacer ciudad. 

Gobernar la ciudad significa que el ayuntamiento ejerza a fondo su papel como institución democrática: fortaleciendo los valores y los procedimientos para regular con objetividad, equidad, sencillez y transparencia, y de este modo generar confianza para que las empresas, y las entidades puedan actuar adecuadamente, ésta es la principal tarea que corresponde y saben hacer bien los funcionarios, y no gestionar servicios que para ello existen las empresas y el tercer sector. También es necesario que el alcalde o alcaldesa asuma a fondo su papel político como representante de la ciudadanía, y organice el interés general en todos los proyectos de la ciudad, a partir de la articulación de los intereses legítimos de todos los sectores económicos y sociales de la ciudadanía implicados en los mismos. 

Los gobiernos locales que gestionarán con éxito sus ciudades son aquellos que entiendan, y sepan articular en sus políticas, que la principal ventaja competitiva para el desarrollo económico y social de una ciudad es su capacidad de cooperar entre el sector público y privado, y de responsabilizar a la ciudadanía en el hacer ciudad.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Los ciudadanos se sienten lejanos de la política institucional

El 55% de los andaluces asegura que no votará en las municipales

Una encuesta elaborada por asociaciones vecinales revela la desafección por la política

EP / SEVILLA | ACTUALIZADO 22.09.2010 -
El 55% de los andaluces afirman que no votarán en las próximas elecciones municipales, según una encuesta realizada por la Confederación de Vecinos de Andalucía (CAVA), que también arroja que casi un 60% de los encuestados sienten que la clase política les trata como clientes o sencillamente no muestran ningún tipo de interés hacia ellos.

Según se desprende de la encuesta, realizada a 1.555 personas en 25 ciudades andaluzas, el 34,1% de los encuestados afirman que votará en todas las elecciones, tanto en las andaluzas, como en las nacionales y las municipales; mientras, un 48,1% cree que no va a votar y el resto no sabe no contesta (9,8%).

La asociación apuntó que, del estudio de las respuestas se puede observar "cómo se muestra la creciente brecha que existe entre la ciudadanía y la clase política que gestionan las instituciones que influyen sobre sus vidas, sobre todo las locales, que son las percibidas como las que deben solucionar los problemas diarios y que consideran que no les consultan ni tienen en cuenta sus opiniones, limitándose a ofertar sus soluciones en plan clientelista".

El cuestionario recoge que el 60% de la población encuestada manifiesta sentirse muy desilusionada con la clase política y el 75% asevera que los dirigentes políticos no cumplen sus promesas. La CAVA interpretó que "se percibe la necesidad de construir una nueva relación entre el gobierno local y la ciudadanía. Se muestran varias razones para ello, la principal tiene que ver con la apatía y la falta de compromiso de las instituciones de gobierno ante la democracia local".

El estudio detalla que existe un alto porcentaje de personas que manifiestan conocer las promesas electorales de forma general. Sobre el grado de cumplimiento, un alto porcentaje de personas encuestadas responden que "no se han cumplido en cerca del 74,9%, frente a quienes responden que sí se han cumplido, que supone un 23,7%. Se recogen comentarios del tipo: las promesas electorales "sólo son por los votos"; los políticos "cuando gobiernan cambian" o "dicen una cosa y después hacen otra".