martes, 28 de octubre de 2014

Morosidad del Ayuntamiento de Cádiz

El Ayuntamiento de Cádiz muy morosoHoy el PP trae al pleno el informe de morosidad del tercer trimestre de 2014. Un documento que explica si se paga o no a los proveedores y cuánto se les debe. Los datos siguen causando escalofríos. En julio de este año, 32 millones de euros pendiente de pago a proveedores. Tres meses después, el impago a proveedores ha subido a 38 millones de euros. Cifra a la que hay que sumar casi nueve millones de euros pendientes de reconocer. Una vergüenza, nuevamente los proveedores sin cobrar. 



(Tomado del blog ÁGORA GADITNA)

sábado, 11 de octubre de 2014

El puente del Bicentenario, por Julio Malo de Molina

Nuevo puente de Cádiz
Hace más de treinta años se fragua la idea de construir un segundo acceso a la ciudad de Cádiz a través de las aguas que complemente al Puente Carranza, inaugurado en noviembre de 1969. Esto ocurría en un escenario sustancialmente diferente al actual. A principios de la década de los ochenta la población de Cádiz rondaba los 160.000 habitantes y contaba con dos accesos: el antiguo trazado de la Nacional IV desde San Fernando y el citado puente a través de la Bahía mediante abono de peaje. Como sostenía el arquitecto Manuel Paredes eso hacía de Cádiz la única ciudad del mundo en la cual era necesario pagar para entrar, pues la mayor parte de los flujos, a través de Sevilla y Jerez, solo podían eludir el pago recorriendo el arco completo de la laguna gaditana.

Ante semejante panorama el Ministerio de Obras Públicas en 1982 decide eliminar el peaje y mejorar los accesos. El puente se encontraba normalmente congestionado de vehículos y sujeto a la servidumbre mal regulada que obligaba a frecuentes cortes de tráfico para permitir el paso de buques militares a las instalaciones de la Armada. Se manejan varias opciones: ampliar el tablero del Carranza; o construir un nuevo paso a través de la Bahía que bien pudiera ser un túnel o un nuevo puente. Para la opinión pública, pero sobre todo entre los políticos, despierta mayor ilusión la idea de un segundo puente. Cualquier actuación iba a ser altamente costosa y puestos a afrontar un fuerte gasto interesa que resulte suficientemente visible.

En 1991 comienza la tramitación del nuevo acceso mediante concurso que va a dar lugar al proyecto del ingeniero Manterola, ubicado muy próximo al Carranza atravesando como éste el Estrecho de Puntales y que se enfrenta a una serie de problemas, en especial el alto gálibo que precisa el buque escuela Juan Sebastián Elcano; descartando la plataforma móvil y el acceso ferroviario. La Junta redacta el Plan Intermodal cuyo objeto es potenciar el transporte público en la Bahía que entonces suponía tan solo el 20% de los desplazamientos, una relación inversa a la que se produce en los países desarrollados en los cuales el 80% de las personas utiliza medios públicos. Este plan que no llega a desarrollarse íntegramente acepta el puente como un hecho consumado pero impone un carril reservado al transporte público.

Queda pendiente por resolver su desembarco que obliga a elevar la rasante dos metros de altura, casualmente la del plinto del edificio El Corte Inglés que se construyó en el cambio de centuria. Muchos plantean dudas sobre la necesidad del nuevo puente en el escenario actual, caracterizado por una notable mejora en el funcionamiento del Carranza y la disminución de población en Cádiz cuyo censo de 2011 contabiliza 125.000 habitantes. Madrid con cuatro millones dispone de 11 accesos, es decir uno para cada 360.000. El Puente del Bicentenario cierra un anillo mediante dos tramos muy próximos, con un diámetro de tres kilómetros. Sin embargo en el Plan General no existe ninguna reflexión sobre su influencia en la estructura de la ciudad, dejando sin resolver la conexión de la Avenida Juan Carlos I con el Carranza para la cual el arquitecto así como las relaciones transversales entre los tres ejes lineales que configuran Puerta Tierra.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Sobre el independentismo

  • “Las primeras víctimas de las independencias son las disidencias” (El Roto)
  • “El proyecto independentista no es un proyecto integrador puesto que divide profundamente a la sociedad catalana en dos partes de tamaño similar y de convivencia complicada: no es, por tanto, un proyecto nacional”
  • “El objetivo del autogobierno a escala territorial es incompatible con el objetivo de la redistribución de la renta (y del poder) a escala estatal. El pretendido derecho a decidir equivale a arrogarse el falaz derecho a dividir Cataluña y a los catalanes en dos: o secesionistas o unionistas” (E. Gil Calvo).
  • “La autodeterminación para la secesión es una de las iniciativas políticas que suscita mayor división interna en una sociedad, por lo que aceptar sin más que sea un derecho plantea problemas morales” (S. Dion).
  • “Todo referéndum sobre la independencia divide de manera cortante a la sociedad, estableciendo fronteras antes inexistentes en múltiples ámbitos, incluyendo el familiar, el laboral y el vecinal” (P. Unzeta).
  • “El derecho a decidir es siempre también el derecho a disentir y el que pierde se convierte en el nuevo disidente” (F. Vallespín).
  • “La ciudadanía democrática no necesita estar enraizada en la identidad nacional de un pueblo” (J. Habermas).

jueves, 25 de septiembre de 2014

Dos rutas en una, de J.M. Sánchez Reyes

Aprovechando los actos del Día Mundial del Turismo, les propongo dos rutas en una. La Ruta Fantasma-De los Adefesios. Las dos cercanas. Suban al autobús. El guía, micrófono en mano junto al conductor, les dirá que a la derecha pueden encontrar el antiguo colegio Valcárcel, cerrado, inutilizado y eterno aspirante a hotel. También a su derecha, el edificio de la Escuela Náutica, tan vacío como el anterior. E inmediatamente detrás contemplarán el Olivillo, otra ruina de las tantas que Cádiz atesora. Observarán un gran mamotreto: el pabellón deportivo del casco antiguo. Luego, a la vuelta cuando se acerque el bus a Santa Bárbara, ¿admirarán? la pérgola-mirador que sustituirá a las (al parecer) obsoletas balaustradas desde las que siempre se miró en Cádiz el mar. Verán después el abandonado Campo de las Balas. Y en mitad de todo esto, menos mal que sigue intacta, por ahora, La Caleta.

(Publicado en Diario de Cádiz)

El Gran Mamarracho, por José Pettengui

SI aún no lo has visto, deberías hacerlo. En serio. Cuesta un millón y medio de euros. 1.517.114,26, concretamente. El cartel dice que es una "pérgola-mirador". Pero lo que se ve es una cosa hecha de plásticos de colorines. 

Dicen que desde el mar es aún peor. A mí me parece El Gran Mamarracho. Pero, claro, yo soy un inculto, un ser obtuso para las sutilezas del urbanismo y un torpe incapaz de apreciar el rollo moderniqui de las escalas y todo eso… ¡Ah, y un derrotista! Aunque me sospecho que cuando un arquitecto se sienta ante su mesa para proyectar algo, está pensando en sus colegas: "Te vas a quedar muerto, Luis José, con esta pérgola-mirador". 

Sin embargo, aquí en Cádiz no sólo viven arquitectos, sino también otras personas humanas, jubilados, chiquillas, skaters, camareros, abogadas y parados, muchos parados (vale, entre ellos más de un arquitecto). Por eso hay dos asuntos que me llaman la atención. El primero, lo de mirador. ¿Desde cuándo hay que subirse aquí a ninguna cosa para ver el mar? Esto es Cádiz, el mar está ahí y hasta para un arquitecto se ve estupendamente desde cualquier sitio. 

Segundo: El Gran Mamarracho no es sólo una ocurrencia arquitectónica, pues se trata, según informa el cartel, de una obra financiada con dinero europeo destinada al desarrollo local y urbano. Debo, insisto, ser muy torpe para no darme cuenta de lo mucho que la pérgola-mirador aporta al desarrollo de los barrios vecinos que, por cierto, sufren agudas carencias. Lo mismo los europeos creen que así contribuyen al desarrollo del Mentidero, Balón y La Viña. Van a flipar cuando vean lo que hemos hecho con la pasta. 

Alguien que yo me sé debe explicarles que en aquella zona del Paseo Santa Bárbara todo gira en torno a lo que ya es la primera industria local: el aparcamiento. Una ficción para satisfacer a lo que antes eran personas y ahora se llaman clientes. Allí está el Taj Mahal de los parkings gaditanos, un mausoleo tan grande como deficitario. No importa, tal vez algún día se venda a un amiguete a la mitad del precio de su inversión. 

Cádiz, Patrimonio de Algo.

Publicado en Diario de Cádiz

jueves, 4 de septiembre de 2014

El final del verano. Por Julio Malo.



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A principios de los años sesenta entonaba el Dúo Dinámico una conocida melodía: “El final del verano llegó y tu partirás” (Amor de Verano,1963). Precisamente durante esa época la ciudad de Cádiz vivió su etapa de mayor prosperidad del pasado siglo. Cuentan que la temporada de verano concluía con la celebración del Trofeo Carranza, en el último fin de semana del mes de agosto, si bien los servicios de playa se mantenían. Algo parecido podemos observar estos días calurosos de septiembre, durante los cuales en la dilatada lengua de arena que acaricia el océano, se ha disipado de golpe el bullicio agosteño. Son momentos propicios para baños sosegados y tranquilos paseos mientras pequeños grupos de jóvenes ofrecen al sol su dorada piel. Mucha gente añora los tiempos de las casetas y los toldos. Durante aquella década prodigiosa en la prolongada playa de Cádiz palpitaba también el aire liberal y alegre que respiraba el mundo, desde Carnaby Street hasta la Primavera de Praga. La decadencia económica posterior motivada por la quiebra del sector naval acabó por convertir nuestra playa en una barriada lineal de “partiditos”. Desde su reforma el uso actual entre Cortadura y la antigua Playita de las Mujeres resulta sin duda más higiénico y despejado..
En cualquier caso, tanto antes como ahora, ninguna ciudad populosa dispone de una playa tan extraordinaria, cuya belleza natural contrasta con los edificios y los pobres espacios públicos que la acompañan, propios de los modelos urbanos que abundan en las periferias que se construyen en las ciudades españolas durante los años sesenta y setenta. En los últimos tiempos la nuestra ha perdido mucha población acercándose al estándar óptimo de densidad de cincuenta viviendas por hectárea. En 1981 se contabilizaban 160.000 habitantes mientras que en la actualidad apenas se alcanzan los 125.000. Esta circunstancia, junto a las oportunidades que se han ofrecido para recomponer la ciudad, tanto el soterramiento de la vía ferroviaria como la ocupación de los antiguos terrenos de Astilleros, no han servido para mejorar el tejido. El nuevo puente define un anillo que atraviesa la Bahía y modifica el modelo territorial, esa transformación tiene que abrir una reflexión que conduzca a la regeneración de toda Puerta Tierra.

sábado, 2 de agosto de 2014

Marisol en las Torres. Julio Malo de Molina.

Los habitantes de la Bahía de Cádiz han venido considerando a las Torres de Puntales o de la Luz, levantadas entre 1955 y 1961, como hitos significativos de un territorio particularmente plano, hasta hace escaso tiempo sólo reconocible a través de la cartografía, por la ausencia de atalayas naturales, pero poco sabían acerca de su calidad que las coloca entre la mejor arquitectura del siglo XX. En buena medida por la escasa intervención de la crítica especializada y la inexistencia de documentos divulgativos, si bien a muchos profesionales nos admiraba esa belleza fruto de su pureza estructural que las emparenta con la Torre de Radiodifusión de Moscú, obra de Vladimir Shújov (1920-22) considerada pieza emblemática del Movimiento Moderno, estilo que caracteriza la arquitectura de la contemporaneidad. La Guía de Arquitectura de Cádiz que redacté con Juan Jiménez Mata, publicada por la Junta de Andalucía en 1995, destaca el interés de estas espectaculares construcciones. A partir de ese libro es cita obligada en todos los documentos sobre arquitectura española del siglo XX, que completan esa primera referencia con datos más precisos, como la autoría de la obra que hoy sabemos corresponde a tres grandes ingenieros italianos: Alberto Toscano, Remo Scalla y Alberto Santi. En publicaciones internacionales se las conoce como Pylons of Cádiz (Pilones de Cádiz).

Pero curiosamente el primer profesional foráneo que repara en los Pilones de Cádiz no es precisamente arquitecto, ni ingeniero ni crítico, sino el realizador de televisión Valerio Lazarov (1935-2009), rumano afincado en España e Italia, quien en 1972 realiza sobre una de las Torres, la cimentada sobre el Fuerte de San Lorenzo del Puntal, un espectacular video clip, en el cual monta una versión peculiar del Porompompero de Manolo Escobar, inspirado en la estética de Stanley Kubrick en “2001 una Odisea del Espacio” (1968). Lo interpreta Marisol (Pepa Flores) en estilo punky. La conocida actriz presenta en este trabajo una imagen de transición desde su etapa de niña cantora a una intelectual con compromiso político, tal como aparece junto a Antonio Gades en “Los Días del Pasado”, de Mario Camus (1977). En definitiva, resulta significativo el uso de nuestras Torres para la explotación comercial del gusto por las tecnologías avanzadas.