sábado, 8 de febrero de 2014

Serán rehabilitadas las murallas de San Carlos

.... El Ayuntamiento de Cádiz ha dado luz verde a la operación que pretende transformar las murallas de San Carlos en un gran centro donde convivan el comercio, el turismo, la cultura, la hostelería... todo bajo un prisma de actividad económica. 

La operación  pasa por poner en valor cada una de ellas y sacarlas posteriormente a concesión en función de las condiciones que estudien ahora los técnicos municipales. Según explicó se ayer  esto se hace posible después de un eterno proceso de recuperación de las bóvedas, ya que pese a ser cedidas en su día por Defensa se han localizado todo tipo de ocupantes, actividades y usuarios que aún hoy siguen disfrutando de algunas de estas bóvedas. 

De las 36 que conforman todo el entramado de San Carlos, el Ayuntamiento dispone ya de un total de 17. Y de ellas saldrán 14 actividades económicas que saldrán a concesión en su momento, ya que debido a las dimensiones, algunas de estas bóvedas serán agrupadas, tal y como aclaró ayer la alcaldesa. 

De las 17 bóvedas que actualmente están ya en poder municipal, 14 se ubican en la calle Honduras (donde solo quedan cuatro por recuperar el Ayuntamiento) y tres están en San Germán (calle en la que aún permanecen en manos ajenas nada menos que 11 de estos locales, ya que estos dos los utiliza actualmente la asociación de vecinos, que seguirá siendo titular). No obstante la cifra actual es ya propicia para poner en marcha un proyecto que en el Ayuntamiento vienen soñando desde hace más de una década. Y posteriormente, conforme vayan recuperándose las 17 bóvedas restantes, se irá ampliando la oferta de esta zona de la ciudad que "puede ser un espacio más donde además de pasear por la muralla haya atractivos económicos".


El procedimiento para sacar a concesión estas bóvedas de San Carlos -lo que supondrá ampliar las posibilidades de actividad económica en la ciudad, ya que serán empresarios los que puedan optar a explotar estos locales- coincidirá con la actuación que todavía está pendiente en las calles donde se localizan, Honduras y San Germán. 

En la calle Honduras se procederá a habilitar la calzada mixta (que mezcla el adoquinado con los

carriles de asfalto para las ruedas de los vehículos) como ya se ha hecho en algunos tramos de la Alameda y como está previsto que se ejecute en toda la circunvalación del casco histórico. Además se pretende ensanchar lo máximo posible las aceras de esta calle, algo ciertamente complicado dado el ancho de la calzada y el doble sentido de la circulación. 

Por su parte, la calle San Germán va a ser peatonalizada, eliminando además los distintos rasantes actuales (entre aceras y calzada) y permitiendo únicamente el acceso de algún vehículo que pueda tener el garaje en esta vía, o los servicios públicos. 
Unificar ambas actuaciones, además, permitirá que aquellos servicios que puedan requerir las bóvedas se puedan instalar aprovechando la reurbanización de estas dos vías. 

(Información del Diario de Cádiz)

miércoles, 5 de febrero de 2014

Decisiones propagandísticas en Zona Franca, por Marta Meléndez

NO, fue la respuesta de Teófila Martínez al ser preguntada si estaba de acuerdo con la creación de la Zona Franca de Sevilla. No, de puertas para adentro, las del salón en el que se celebró el Pleno de Zona Franca de Cádiz del pasado 31 de julio de 2013. Pero la realidad topó con esa respuesta el día que el BOE publicó la Orden de la creación de la Zona Franca de Sevilla. 

"Pelearemos si eso se produce", dijo. "Iré a exigir al Ministro Montoro el mismo importe de inversiones para nuestra Zona Franca y la ampliación del Recinto Fiscal en la misma extensión que se otorgue a la Zona Franca de Sevilla", sentenció Teófila Martínez con ese tono que le caracteriza en aquel pleno de Zona Franca. Y algunos la creyeron. Pero no fue así. La Alcaldesa no trasladó formalmente al Ministro ni una de esas exigencias. Porque volvió de la reunión el pasado 2 de septiembre con doscientos millones de 'migajas' bajo el brazo a invertir en cinco años. Un 'bluf' con el que se quería compensar el desagravio tras la creación de la Zona Franca de Sevilla. 

El aparato propagandístico se puso en marcha enseguida. "Doscientos millones que servirán para la expansión del recinto fiscal en Jerez, Algeciras, Los Barrios y La Línea", publicó el PP en su perfil de twiter. Doscientos millones 'trampa' que mostraban, en primer lugar que Sevilla ganaba frente a Cádiz, porque el peso político de los dirigentes populares andaluces primaba frente a los gaditanos. Y, en segundo lugar, que Jorge Ramos -Delegado Especial de Zona Franca de Cádiz- barría para sí y su comarca de procedencia. Nuevamente, la Zona Franca sirve a los intereses partidistas y particulares de quien es su máximo responsable. Con medidas destinadas a reforzar intereses políticos en otras poblaciones que ayuden a la consolidación de esos gobiernos municipales y por ende al de la Diputación de Cádiz. 

El 'supuesto compromiso', de materializarse, irá encaminado a fortalecer a otros municipios de la provincia frente a Cádiz. Fortalecimiento que vendrá acompañado de la exigencia de cada uno de estos Alcaldes/as de la modificación de los Estatutos de Zona Franca para su incorporación a los órganos de decisión de la institución. Y supondrá apostar por seguir manteniendo a Cádiz en la cola de la actividad empresarial frente al refuerzo que supondría que cada uno de estos millones tuviera como único destino la reurbanización del recinto exterior de Zona Franca con la extensión hacia parte de este espacio del recinto fiscal. Sólo de este modo, Teófila Martínez demostraría la lealtad que debe tener con nuestra ciudad. 

Por eso, hoy más que nunca, la Alcaldesa debe mostrar su compromiso de no firmar ni un solo acuerdo con el Ministerio que no vaya encaminado a la consolidación de Zona Franca en nuestra ciudad y que, de una vez por todas, se hace una apuesta decidida de reurbanización del Recinto Exterior de Zona Franca que nos encamine a estar dentro de los puntos estratégicos de localización de empresas. Todo lo demás, los golpes en el pecho, las palabras huecas, sólo servirán para que Cádiz siga siendo esa ciudad perpetuamente sumida en la crisis económica.


(Publicado en Diario de Cádiz)

martes, 28 de enero de 2014

LA PLAZA DE CASTELAR, por Julio Malo de Molina


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LA PLAZA DE CASTELAR

Así se denominó en un tiempo a la Plazuela de la Candelaria en homenaje a uno de los políticos más notables de la España contemporánea, Emilio Castelar a quien se atribuye como lugar de nacimiento la casa número 1 de esta plaza que se diseña y engalana como consecuencia del derribo del convento que ocupaba el lugar, según orden dictada en marzo de 1873 por el Consistorio que presidía Fermín Salvochea. Es una plaza primorosa con pérgolas ornadas por buganvilias, palmas, dragos, acacias, fuentes, estatuas, bancos, perros y chiquillos. Su aire romántico está poblado por ecos del pensamiento republicano español, desde el recuerdo de aquel ayuntamiento cantonalista que la hizo posible, y la presencia del prócer del republicanismo liberal ya no en el nomenclátor pero sí en el bello vaciado de bronce, obra del escultor Eduardo Barrón en 1901. Hasta una placa fundida por el Ayuntamiento de la Segunda República que conmemoraba en 1932 el centenario del nacimiento del político, pieza salvada del exterminio de emblemas de esa etapa de nuestra historia. Dicen que Emilio Castelar ya nació en el buque que transportaba a su familia desde Gibraltar, donde su padre se había refugiado tras ser condenado a muerte acusado de afrancesado por El Narizotas, tal vez el peor rey de nuestra historia. Emilio Castelar, conocido líder de la causa republicana, condenado por sus ideas a garrote vil en 1866; tras huir a Francia participa en la revolución de 1868 iniciada en Cádiz, y alcanza la Presidencia de la Primera República en 1873.

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Es una de esas operaciones progresistas que durante el XIX van a hacer amable una ciudad hasta entonces abigarrada, encerrada por espesas murallas y taponada por las altas tapias de sus oscuros conventos. Como en Plaza Mina, la demolición del espacio conventual permite la reforma de las edificaciones. Nada más revelador de esa luminosidad recuperada que la casa con fachada de vidrio en el número 6, levantada como restaurante. Destacan también dos bellos caserones decimonónicos en el borde que se prolonga hacía Sacramento donde aún se conserva un rótulo de loza con el antiguo nombre: Calle de Bilbao. En una de ellas, la Gloria; en la otra Café Royalty, dos establecimientos con encanto.
JULIO MALO DE MOLINA.

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martes, 21 de enero de 2014

El Instituto de Cádiz ha cumplido 150 años por Manuel Raboso Comas

El Instituto de Cádiz, pues así se conocía al Instituto Columela cuando empezó su actividad educativa, ha cumplido 150 años. Tanta historia se está celebrando, entre otras actividades, con una exposición en la Casa de Iberoamérica (antigua Cárcel Real) cuyo contenido procede de los distintos departamentos de la institución docente, y que está siendo muy visitada por el público gaditano. 

El Columela se caracteriza porque es un centro educativo, a la vez, antiguo y moderno; antiguo porque lleva 150 años impartiendo docencia, sintiéndose orgulloso de su tradición docente, y es moderno porque siempre ha procurado estar en vanguardia de las novedades educativas. 

El Instituto Columela ha tenido dos sedes, la primitiva, radicada en la calle San Francisco y la más reciente, en extramuros, en las proximidades de Puertatierra. Precisamente el actual edificio del Columela está tan cerca del océano que lo imagino como un navío que, tomando rumbo hacia la ciudad de Cádiz, pretendiera ofrecer a sus habitantes su más preciada carga, la cultura. La ciudad de Cádiz y el Columela forman un binomio que se ha enriquecido mutuamente con el paso del tiempo, resultando difícil entender la una sin el otro. 

El Instituto de Cádiz ha sido motor y protagonista de la vida cultural gaditana como lo demuestra, entre la multitud de ejemplos que se podrían ofrecer, la conmemoración del 259 aniversario del fallecimiento de Miguel de Cervantes que se celebró el 23 de abril de 1875, cuando el Instituto de Cádiz estaba radicado en el convento de San Agustín. Para recordar el acontecimiento se editó un libro con un extenso título, Fiesta literaria verificada en el Instituto de Cádiz para conmemorar la muerte del príncipe de nuestros ingenios; un ejemplar lo tengo en mis manos, patrocinado por una sociedad cervantina cuyo presidente y vicepresidente fueron respectivamente Francisco Flores Arenas y Vicente Rubio y Díaz, siendo este último precisamente el primer director que tuvo el Columela. Según el citado libro, tuvo que realizarse una selección de las obras literarias presentadas, pues fueron muchas las que se recibieron para festejar la referida efeméride. En el acta de la reunión literaria se alude a las personalidades que participaron en el acto y a las obras literarias que aportaron. 

El Columela debe seguir su travesía, dando respuesta a las demandas educativas de los nuevos tiempos y satisfaciendo las expectativas que la sociedad gaditana vaya teniendo respecto al cometido que debe desempeñar la institución docente. 

Es significativo que se haya acuñado el calificativo columeliano para designar a toda persona que se enorgullece de pertenecer o haber pertenecido al centenario instituto. Estoy convencido que las actuales y futuras generaciones mantienen y mantendrán bien alto el nivel educativo que ha caracterizado desde su fundación al centro educativo. En fin, felicidades por tus fecundos 150 años, querido instituto.

viernes, 10 de enero de 2014

Es ciudad para viejos, por Fernando Santiago

CÁDIZ, la ciudad que chochea. A pesar de los intentos sobre si se había despoblado la ciudad y en qué dirección al final el tiro ha dado en la diana para reflejar la realidad que se aprecia en las calles y que establece el padrón de habitantes. Cádiz cada día es más vieja. 

El Ayuntamiento captó hace tiempo ese cambio sociológico y creó la Concejalía del Mayor, que no sé muy bien si la lleva Tey, Macías, Guerrero , Chaves, todos a la vez o ninguno de ellos. Al parecer, depende de un artefacto administrativo llamado Área de Familia, que no sabemos si incluye también una Concejalía del Cuñao, que llevaría, caso de existir, Pepe Blas, el concejal con más cara de cuñao de toda la corporación. 

Teófila entendió muy bien que Cádiz había dejado de ser una ciudad de comerciantes o de obreros para ser un balneario de la tercera edad. Lo que eran los viejos de toda la vida, o los abuelos si se quería ser afectuoso, pasaron a ser los mayores. Y el Ayuntamiento empezó a darles de merendar o de desayunar, que no recuerdo muy bien. O las dos cosas. Se montaba el show en medio de unos cafés y unos bollos para que el PP pudiera largar el consabido mitin. Ahí se fraguó la mayoría social del PP, mucho antes de que llegaran las pantallas LED, Cádiz Conecta, Onda Cádiz, los televisiores de los autobuses y toda la parafernalia del aparato de propaganda municipal, la concejalía general del movimiento o así. 

Al fin y al cabo, para qué querer tanta pantalla si con echarles de comer a los mayores ya era suficiente. Así que Cádiz se convertirá en una ciudad provecta en sí misma, por su propia edad y por la de sus habitantes. 

Las ortopedias serán la principal industria para proveer de sonotones, dentaduras postizas, muletas, bastones, andadores y sillas de ruedas a los vecinos. Uno de los principales productos de consumo serán los pañales de adultos y la principal fuente de ingresos las pensiones. Esto es Cádiz. De aquí al cielo, pero de verdad.

(Publicado en Diario de Cádiz)

jueves, 9 de enero de 2014

La ciudad menguante, por Lorenzo Benítez

Cádiz
Cádiz

En Cádiz no cabemos de lo densos que somos. En densidad de población estamos a la cabeza de España. Caminas por la ciudad y vas tropezando con la gente. Se lo tengo dicho a los amigos menores de 40 años que se han ido a vivir a otros municipios de la Bahía. Últimamente al extranjero. Es que no cabemos. Menos mal que os habéis marchado. Aquí estamos saturados, con tanto trabajo y viviendas a buen precio que lo petamos. Vivimos asfixiados…A la hora de comer los bares están llenos, los comercios rebosan y las barracas de chucherías multiplican la venta de gominolas. Los astilleros y el resto de las industrias están a tope y los pisos casi todos ocupados. Mejor quedaros fuera hasta nuevo aviso porque aquí somos densos y no hay sitio para tanta población activa. Todo está caro porque todo el mundo quiere venir a Cádiz.
Y porque la despoblación no existe. Respuesta de la alcaldesa, Teófila Martínez, a la caída en barrena de los habitantes desde 1996. Dice que no cabemos porque somos densos. Martínez no tiene problemas con la realidad. Le basta con negarla. Su obra, su Cádiz sonriente, es una ciudad que mengua. Se resiste a aceptarlo por sus propias arrugas y el tiempo que lleva con el bastón de mando. Quizá su senectud le reste facultades para hacer la resta. Una ciudad que pierde tantos habitantes está condenada a la ruina. Económica y arqueológica. A sucumbir dentro de su propio ombligo, vestida de Carnaval y con una ninfa bicentenaria que añore eternamente la belleza que irradiaba cuando era la cuna del mundo.
Son datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), pero el INE se equivoca. El Teofilato -se hace saber- decreta que la despoblación no existe, que el INE no es fiable y todo es una mentira fruto del contubernio contra ella que se fermenta en el peligroso tejido sociopolítico de una capital tan densamente poblada. Desde principios de los noventa hasta 2012 la ciudad ha perdido 34.000 personas. Gracias a su soberbia Teófila Martínez es incapaz de reconocer ni siquiera hechos palmarios como la reducción de 156.000 a cerca de 123.000 habitantes.
La alcaldesa se aferra a unas viviendas sociales no contabilizadas por el INE y a la densidad de población. En eso tiene razón. Muchos gaditanos viven realmente apretados. Sin contar la extensión del parque natural de la Bahía, insiste, porque entonces la densidad de flamencos nos pondría por las nubes. La alcaldesa se escuda en la insularidad y la falta de término municipal. La alcaldesa nos insulta y denigra cuando dice que NO EXISTE un hecho tan evidente. El INE señala 34.000 habitantes fantasmas. Quienes vivimos aquí sabemos que la ciudad es otra. Enveceje y se muere. Que no se diga que no lo advertimos. De ejemplo otro botón, la calle José del Toro, en pleno centro comercial de la ciudad, con media docena de locales en venta o alquiler en apenas 100 metros.
A tenor del censo intermedio que realiza el INE cada diez años, y a pesar del Teofilato, más del 45% de la juventud -menores de 25 años- se ha perdido entre esas fechas, según resaltó Diario de Cádiz a principios de año. Se han duplicado los mayores de 85 años. Cádiz se consolida como ciudad balneario para el retiro de los que tengan algún dinero. Tumba de parados y de jóvenes con inquietudes. Tan sencillas como trabajar y tener una casa de alquiler, de las miles que están vacías en la capital. Pero la despoblación no existe. No cabemos. Es que somos densos.

Viva la ciudad menguante, la ciudad que funciona, manque pierda.

jueves, 12 de diciembre de 2013

La comisaria Vassiliou presenta la Película Europea del Año

En la ceremonia de los Premios del Cine Europeo que tuvieron lugar en Berlín el 7 de diciembre, Androulla Vassiliou, Comisaria Europea de Educación, Cultura, Multilingüismo y Juventud, presentó el premio más prestigioso, la Película Europea del Año.
Estos premios honran anualmente los mayores logros en el cine europeo. Durante la ceremonia de este año, la legendaria actriz francesa Catherine Deneuve recibirá un premio por su trayectoria y el director español Pedro Almodóvar será honrado con el logro europeo en el premio del cine mundial.
Antes de la ceremonia, la Comisaria Vassiliou dijo que "las películas seleccionadas para estos premios muestran la increíble riqueza, talento y creatividad de la industria cinematográfica europea, la Unión Europea continuará apoyando el sector audiovisual a través del nuevo programa Europa Creativa, que comienza en enero. Su sub-programa MEDIA aportará fondos para la distribución y los estrenos de películas europeas no nacionales, y apoyará el desarrollo del cine y la formación para responder a los retos de la digitalización y la globalización. Al ayudar a financiar al sector, la UE permite a los cineastas salvaguardar y promover la diversidad cultural y lingüística de Europa".