La asociación creada para salvar este edificio ya dispone de fondos para actuar en el suelo de la Casa del Capellán, donde se van a eliminar los desniveles y escalones originales
Después de casi ocho años cerrado a cal y canto y de una década hablando de su ambiciosa rehabilitación, al fin el monasterio de Santa María va a estar en obras. Y la inversión, llamativamente, no llegará de ninguna institución pública, sino que la hará una entidad privada, la Asociación de Amigos de Santa María, que hace dos años se creó precisamente ante el mal estado que presentaba el edificio y la llamada de ayuda que hacían las religiosas que desde 2005 viven realojadas en la calle Feduchy. Después de varias actuaciones anteriores en fachadas, iglesia y cubiertas, la asociación ya dispone de fondos para acometer la que será la primera intervención en el monasterio.
En concreto, y gracias sobre todo a la donación que acaba de recibir la entidad de manos de la asociación Cádiz Ilustrada (que ha entregado los 8.500 euros recaudados el pasado 10 de agosto durante la Noche Blanca de El Pópulo y Santa María), las obras se centrarán en la conocida como Casa del Capellán, un recinto de menores dimensiones que el antiguo convento que está destinado a ser la futura residencia de las religiosas.
La información completa en Diario de Cádiz
Las cosas que acabarán con la raza humana son: la política sin principios, el progreso sin compasión, la riqueza sin esfuerzo, la erudición sin silencio, la religión sin riesgo y el culto sin conciencia. - Anónimo
domingo, 13 de octubre de 2013
miércoles, 9 de octubre de 2013
Un paseo sobre el agua. Por Julio Malo.
| Bahía de Cádiz |
Las ciudades que asoman a la Bahía se han venido comunicando desde muy antiguo usando pequeñas embarcaciones que alegraban su espejo de agua mediante balanceos de mástiles y velas gaditanas. Hasta hace poco era frecuente el trasiego de barquitos llenos de ricos productos de esos huertos de Rota que secó la Base americana, así como el primoroso recorrido de los vaporcitos de Matagorda y El Puerto, éste último declarado Bien de Interés Cultural ahora reposa convaleciente en un varadero. Pero la Junta de Andalucía ha montado un servicio que recupera las líneas de cabotaje mediante embarcaciones ligeras. Los trayectos entre Cádiz y El Puerto discurren en 30 minutos y no sólo representan un eficaz medio de transporte público sino también la oportunidad de gozosos paseos entre los centros de dos bellas ciudades antiguas roturando las aguas desde la bocana del puerto de Cádiz hasta el viejo Guadalete, padre de la Bahía. El acceso al catamarán se produce desde un lugar con vistas privilegiadas a la ciudad que aún se disfrutan desde popa durante el inicio de la travesía, entre los enormes cruceros que configuran una rica barriada flotante cuyas fachadas cambian cada día. Inevitable lamentar que la inexplicable conservación de un edificio carente de valor impida ese umbral de Cádiz al mar que se podría configurar entre la estación ferroviaria y los muelles de pasaje.
La ruta discurre paralela al estrecho de Puntales y permite disfrutar la elegante belleza de las Torres de la Luz, la mejor arquitectura de la Bahía, obra del italiano Nero Scala. El trayecto se prolonga junto a la Península de Los Toruños, primero un leve horizonte de colores ocres y verdes, más allá la sucesión de edificios que en la lejanía no revelan su desafortunada arquitectura. Son diez minutos marineros desde la bocana al rio: «Las aguas del Guadalete,/ soñando van de verbena» (Alberti: ‘La Virgen de los Milagros’). Pueden mirarse con nostalgia los viejos pesqueros oxidados de la ribera este frente a las pulcras embarcaciones de recreo del Club Naútico, pronto la nave vira para atracar en la Terminal Marítima donde se puede tomar una bici para hacer más agradable el paseo por esta otra ciudad amable.
lunes, 7 de octubre de 2013
Arquitectos de toda España se unen por Olivillo y Náutica
Los consejos de profesionales andaluces y nacionales aprueban mociones en defensa de los edificios
07.10.13 - 01:02 -
ANTONIO M. DE LA VEGA amvega@lavozdigital.es | CÁDIZ
Un ciclo de conferencias pondrá de manifiesto el valor arquitectónico de los dos inmueblesEl Colegio de Arquitectos de Cádiz va a poner en marcha una campaña para captar apoyo ciudadano
El futuro de dos edificios emblemáticos de la ciudad, el de la antigua Escuela de Náutica y el del Olivillo, pinta negro. El abandono al que han sido sometidos en los últimos años ha provocado que su salud sea crítica. Algunos, más concretamente la administración responsable, que en este caso es la Junta de Andalucía, los dan por desahuciados, pero hay quien se resigna y está dispuesto a luchar por mantenerlos en pie.
Son precisamente los que mejor conocen el valor de estos inmuebles, ejemplo de la mejor arquitectura contemporánea de la ciudad de Cádiz, quienes han empezado ya a movilizarse para evitar el derribo. Los arquitectos de Cádiz están en marcha y por día cuentan con más apoyos. De momento, ya han conseguido involucrar en su lucha al Consejo Andaluz de Colegios de Arquitectos y al Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España. Ambas instituciones han aprobado en las últimas semanas sendas mociones de apoyo a la defensa de estos edificios. Fueron decisiones adoptadas en pleno, por lo que tienen un carácter formal que da aún más fuerza a las pretensiones del Colegio Oficial de Cádiz.
Su decano, Víctor Manuel Gómez, asegura que van a hacer todo lo que esté en su mano por salvar a estos edificios. Su principal reto es involucrar a la ciudadanía en una batalla por la conservación de Náutica y Olivillo que puede recordar a la que hace unos años se sostuvo para evitar el derribo del edificio de la Aduana. Y eso, sin contar con que el valor de estos dos edificios que ahora están en peligro es mucho mayor, arquitectónicamente hablando, que el del de la plaza de Sevilla.
Para lograr este apoyo, los arquitectos gaditanos van a desarrollar toda una serie de iniciativas de carácter público. No sólo están dispuestos a recoger firmas y a presentar un documento de adhesiones a la idea de salvar los inmuebles al que ya se han sumado algunos de los más prestigiosos arquitectos de todo el mundo, sino que tienen preparado un completo programa de actividades con motivo de la celebración, desde hoy 7 de octubre y hasta el próximo día 13, de la Semana Mundial de la Arquitectura.
El primero de los actos va a tener lugar hoy mismo. Se trata de una conferencia en la propia sede del Colegio, en la plaza de Mina, a cargo de Ricardo Sánchez Lampreave, profesor titular de la Universidad de Zaragoza y autor del libro 'La Escuela Oficial de Náutica de Cádiz'. Será una cita abierta a toda la sociedad y con la que se pretende poner de manifiesto el valor del edificio como «obra arquitectónica que hay que mantener».
La semana que viene se celebrará una nueva conferencia, esta vez con El Olivillo como objeto de la exposición, a cargo del arquitecto y profesor de la Universidad de Sevilla Eduardo Mosquera. El arquitecto y experto en patrimonio fue el encargado, junto a su mujer María Teresa Pérez Cano, de realizar en 1991 el catálogo 'Antonio Sánchez Esteve. Arquitecto en Cádiz, 1897-1977'.
El programa ideado por el Colegio, según explica el decano, continuará con un encuentro que se celebrará aprovechando que en 2013 se celebra el centenario del nacimiento de tres grandes arquitectos coetáneos de Sánchez Esteve, uno de los responsables de la construcción del edificio del Olivillo. Estos profesionales a los que se quiere homenajear son Miguel Fisac, Alejandro de la Sota y José Antonio Coderch. El catedrático de Proyectos de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid Manuel López Peláez será el encargado de disertar sobre la relación de la obra de estos tres grandes arquitectos con los dos edificios que en estos momentos están en cuestión en la ciudad. Eso sí, desde el Colegio se advierte de que el programa aún no está completamente cerrado, por lo que podría haber alguna variación en cuanto a las charlas o los ponentes proyectados en un principio.
Con todo esto, Víctor Manuel Gómez asegura que el Colegio Oficial de Arquitectos de Cádiz pretende ser «objetivo, no queremos entrar en ningún tipo de juego político. Por eso estamos invitando a estos expertos». El fin, como llevan tiempo diciendo, es salvaguardar una parte esencial del patrimonio gaditano. Edificios perfectamente integrados en la ciudad y que confieren al casco histórico el gran valor urbanístico que posee. «Son edificios protegidos como lo puede ser cualquier otro que esté catalogado en la ciudad y que pertenezca a otra corriente arquitectónica».
Hay que recordar que hace meses ya que la Junta de Andalucía presentó el informe de ruina del edificio del Olivillo y anunció su intención de derribarlo. Lo mismo ha sucedido hace escasas semanas con el de la Escuela de Náutica. La Junta también ha presentado un informe de ruina, pero en este caso el Ayuntamiento, a través de un informe de sus técnicos, ha respondido negativamente, asegurando que el inmueble puede ser restaurado. En cualquier caso, no parece sencillo que se puedan tirar unos edificios que están catalogados con alto grado de protección en el Plan General de Ordenación Urbana de la ciudad.
Aunque desde la Administración autonómica se ha dicho públicamente que no hay predisposición para derribar el edificio de Náutica, desde el Colegio de Arquitectos temen que esa sea la intención final, si no, ven difícil explicación para que «a la vez que se encarga el informe de ruina se encargue también el proyecto de derribo».
jueves, 19 de septiembre de 2013
Exigen el carril bici para Cádiz
Los colectivos sociales miembros de la Comisión de Participación del Consorcio Metropolitano de Transportes de la Bahía de Cádiz y presentes ayer en la reunión de este foro, Ecologistas en Acción, Asamblea Ciclista Bahía de Cádiz, FACUA Cádiz, FEGADI, Unión de Consumidores de Cádiz y Federación de Amas de Casa y Consumidores Gadir Al Andalus, solicitaron a la Gerente del Consorcio que le transmitiera al Ayuntamiento de Cádiz, miembro del Consejo de Administración de este órgano y de su Comité Ejecutivo, la petición unánime de que este ayuntamiento aceptara la propuesta de la Junta de Andalucía para implantar 16 kilómetros de carriles bici en la ciudad.
En el debate en la Comisión de Participación, los colectivos presentes analizaron la oportunidad histórica para nuestra ciudad de disponer de una verdadera red de carriles bici que comunicaran la ciudad y que facilitara también la movilidad con otras poblaciones de la Bahía de Cádiz.
Algunos de estos colectivos han tenido conocimiento de la planificación propuesta, comprobando que coincide casi al 100% con lo que recoge el Plan General de Ordenación Urbana de la Ciudad de Cádiz, por lo que no terminan de comprender los recelos del Ayuntamiento para promover estos equipamientos, que además no le costarían nada a la ciudad.
Estos colectivos entienden que ha llegado el momento de hacer una verdadera afirmación por una ciudad habitable, donde los vehículos privados dejen de imponer su primacía y devuelvan la ciudad a los ciudadanos.
jueves, 15 de agosto de 2013
Calles de Cádiz, José Pettenghi Lachambre
EL 2 de julio de 1943, el Ayuntamiento decidió cambiar el nombre de cuatro calles: Soledad por Sol, Chantre por Callejón de los Piratas, San Telmo por Leones y Santa Rosalía por Callejón del Parque. ¿El motivo? Que parecía impropio que calles conocidas por sus casas de citas llevaran un nombre religioso.
La beata hipocresía de aquellos munícipes del primer franquismo, que se hinchó a rotular calles con los nombres de generales fascistas y sus gestas, y de virtuosos obispos, santos y vírgenes, fulminó sin embargo esas cuatro en aras de la virtud pública (y de los vicios privados).
El callejero de las ciudades es fiel reflejo de su momento político, social e incluso económico. Me refiero al último cambio -hace unos días- en el callejero gaditano: Rodríguez Bouzo por Guillermo J. Chaminade. Como Edmundo Rodríguez Bouzo fue gobernador militar de Cádiz de 1941 a 1952 -supongo que esos son los méritos para que una calle llevara su nombre- pensé que el Ayuntamiento, por fin, empezaba a dar cumplimiento al artículo 15 de la Ley de Memoria Histórica. Tal vez, lo cierto es que la calle ha recibido el nombre del fundador de la Compañía de María, gracias al influyente colegio privado al que da la calle.
Y es que el callejero de una ciudad es fiel reflejo de su momento político, social e incluso económico. Así, Cádiz tiene unas 600 vías públicas; pues bien, más de la cuarta parte están dedicadas a santos, cardenales, obispos, beatos, monjas fundadoras y no tan fundadoras, a enrevesadas advocaciones marianas, a vírgenes y a cristos, amén de otros piadosos nombres.
Por ley, el gobierno local debe ir retirando del callejero los nombres franquistas que aún quedan. Un poné: Varela, Carranza, Gabriel Matute, Fernández Ladreda, García Escámez, Ejército de África, Brunete, Rico de Sanz, Infante de Orleáns, a su templo… Pero no debe preocuparse, porque la nómina de santos, santas, arzobispos y padres fundadores es inagotable. Y es que, en efecto, el callejero de las ciudades es fiel reflejo de etc., etc...
(Publicado en Diario de Cádiz)
La beata hipocresía de aquellos munícipes del primer franquismo, que se hinchó a rotular calles con los nombres de generales fascistas y sus gestas, y de virtuosos obispos, santos y vírgenes, fulminó sin embargo esas cuatro en aras de la virtud pública (y de los vicios privados).
El callejero de las ciudades es fiel reflejo de su momento político, social e incluso económico. Me refiero al último cambio -hace unos días- en el callejero gaditano: Rodríguez Bouzo por Guillermo J. Chaminade. Como Edmundo Rodríguez Bouzo fue gobernador militar de Cádiz de 1941 a 1952 -supongo que esos son los méritos para que una calle llevara su nombre- pensé que el Ayuntamiento, por fin, empezaba a dar cumplimiento al artículo 15 de la Ley de Memoria Histórica. Tal vez, lo cierto es que la calle ha recibido el nombre del fundador de la Compañía de María, gracias al influyente colegio privado al que da la calle.
Y es que el callejero de una ciudad es fiel reflejo de su momento político, social e incluso económico. Así, Cádiz tiene unas 600 vías públicas; pues bien, más de la cuarta parte están dedicadas a santos, cardenales, obispos, beatos, monjas fundadoras y no tan fundadoras, a enrevesadas advocaciones marianas, a vírgenes y a cristos, amén de otros piadosos nombres.
Por ley, el gobierno local debe ir retirando del callejero los nombres franquistas que aún quedan. Un poné: Varela, Carranza, Gabriel Matute, Fernández Ladreda, García Escámez, Ejército de África, Brunete, Rico de Sanz, Infante de Orleáns, a su templo… Pero no debe preocuparse, porque la nómina de santos, santas, arzobispos y padres fundadores es inagotable. Y es que, en efecto, el callejero de las ciudades es fiel reflejo de etc., etc...
(Publicado en Diario de Cádiz)
sábado, 10 de agosto de 2013
la batería de la Primera aguada, por José Manuel Hesle
HACE algunas semanas mi amigo Antonio Peinado, presidente de la asociación de vecinos 2ª Aguada, me comunicaba eufórico que dos de los cañones de Canalejas se instalarán próximamente en su barrio; al parecer formando parte de un monolito que recordará la existencia del Hospital Real Segunda Aguada en la plaza que, a instancias de la asociación que coordina, ya lleva su nombre. Me alegro por Antonio, porque me constan su entusiasmo e ilusión y por la zona a la que representa que poco a poco va dotándose de contenido histórico capaz de favorecer lo que los sociólogos llaman la identificación de los ciudadanos con el territorio. Disposición imprescindible para comenzar a amar y cuidar el lugar en que se vive.
En esa misma línea comenzamos a trabajar los vecinos de Puntales hace ya bastantes años. A este barrio se le conocía por entonces más por la línea de autobuses que le conectaba con casco antiguo, si acaso por la Térmica, la Campsa o por la Aviación, y menos por el destacado protagonismo que tuviera en la historia de la propia ciudad y en momentos tan decisivos como los que conmemoramos a lo largo del pasado año. Nos dedicamos, mediante el desarrollo de un programa cultural coordinado por la asociación de vecinos, a promover la creación de un barrio educativo; un lugar dónde las calles, la plaza, los patios de las viviendas; las rotondas más tarde fuesen capaces de aportar información relacionada con la relevante participación del lugar y sus habitantes en acontecimientos y momentos históricos destacados. Se instalaron textos explicativos bajo los rótulos de calles y plazas, se solicitaron denominaciones para los nuevos viales que iban surgiendo a la par de la remodelación que el barrio experimentaba, se señalaron lugares especialmente significativos, se gestionó la instalación en espacios públicos de maquinaria procedente de actividades laborales extintas y vinculadas a la náutica, así como de instrumentos de navegación destinados a poner de manifiesto la especial vinculación del barrio con la Armada Española, organizamos actos en los centros educativos y, próxima a la celebración del Doce, reclamamos la instalación en sus calles de elementos relacionados con la efeméride a la que estábamos directamente vinculados. Fue entonces cuando aparecieron los famosos cañones, en las obras de ampliación del aparcamiento de Canalejas. Nos dirigimos al Ayuntamiento y a la Junta de Andalucía para que algunos de ellos se ubicasen en el barrio. El debate sobre el asunto no solo ocupó espacio en el Pleno Municipal, sino que llegó hasta el mismo Parlamento Andaluz. Hubo que aclarar incluso que nunca fue nuestra pretensión instalarlos en la sede de la asociación, sino dotar de contenido cultural a las calles de un barrio cuyo suelo ha sido escenario de gestas y momentos trascendentes.
Formando parte de las actividades del bicentenario de la Constitución de 1812 tuve la satisfacción de coordinar, junto a Hilda Martín, el programa Cádiz y los lugares del Doce. Nos propusimos acercar la historia a los ciudadanos de hoy dándoles a conocer la decisiva implicación que en los acontecimientos que rememoramos tuvieron aquellos otros que residían en éstos parajes y, sobretodo, en la importancia de entresacar de los hechos remotos enseñanzas útiles para la mejora del presente. Apostamos porque esta forma de mirar la historia llegase a todos los barrios de la ciudad y muy especialmente a aquellos de Extramuros en que se localizan los restos de las fortificaciones que constituyeron el llamado frente de bahía.
Días atrás me sorprendía la noticia sobre la inexplicable intervención que se ha tenido en los restos del Batería de la 1ª Aguada, como consecuencia de las obras que se realizan en la avenida de Huelva. Llevo años esperando este momento para unirme a la reclamación pública que en su día ya hiciere Juan Antonio Fierro, de una adecuada actuación sobre ésta fortaleza. Aún estamos a tiempo. No, que no se oculten los restos, sino que por el contrario se aprovechen las obras del puente para sacarlos a la luz e incorporarlos al disfrute público como otro más de los importantes vestigios que, de la resistencia frente a las tropas napoleónicas, quedan en esta zona. Como otro más de los lugares del Doce que permitiría la progresiva y definitiva implantación de la propuesta Ruta de los Extramuros. Podría dársele un tratamiento similar al que se procuró en su día al Arco de los Blancos en el barrio del Pópulo. Es decir, que se descubra totalmente el lienzo de muralla o parapeto, dotándole de un foso perimetral protegido por una verja artística. Por supuesto que habrá de instalarse algún tipo de panel informativo que aporte datos al viandante.
Yo no descartaría, si en el lugar del Ayuntamiento me encontrase, el ubicar también aquí -sin olvidar a Puntales- otro de los famosos cañones.
(Publicado en Diario de Cádiz)
En esa misma línea comenzamos a trabajar los vecinos de Puntales hace ya bastantes años. A este barrio se le conocía por entonces más por la línea de autobuses que le conectaba con casco antiguo, si acaso por la Térmica, la Campsa o por la Aviación, y menos por el destacado protagonismo que tuviera en la historia de la propia ciudad y en momentos tan decisivos como los que conmemoramos a lo largo del pasado año. Nos dedicamos, mediante el desarrollo de un programa cultural coordinado por la asociación de vecinos, a promover la creación de un barrio educativo; un lugar dónde las calles, la plaza, los patios de las viviendas; las rotondas más tarde fuesen capaces de aportar información relacionada con la relevante participación del lugar y sus habitantes en acontecimientos y momentos históricos destacados. Se instalaron textos explicativos bajo los rótulos de calles y plazas, se solicitaron denominaciones para los nuevos viales que iban surgiendo a la par de la remodelación que el barrio experimentaba, se señalaron lugares especialmente significativos, se gestionó la instalación en espacios públicos de maquinaria procedente de actividades laborales extintas y vinculadas a la náutica, así como de instrumentos de navegación destinados a poner de manifiesto la especial vinculación del barrio con la Armada Española, organizamos actos en los centros educativos y, próxima a la celebración del Doce, reclamamos la instalación en sus calles de elementos relacionados con la efeméride a la que estábamos directamente vinculados. Fue entonces cuando aparecieron los famosos cañones, en las obras de ampliación del aparcamiento de Canalejas. Nos dirigimos al Ayuntamiento y a la Junta de Andalucía para que algunos de ellos se ubicasen en el barrio. El debate sobre el asunto no solo ocupó espacio en el Pleno Municipal, sino que llegó hasta el mismo Parlamento Andaluz. Hubo que aclarar incluso que nunca fue nuestra pretensión instalarlos en la sede de la asociación, sino dotar de contenido cultural a las calles de un barrio cuyo suelo ha sido escenario de gestas y momentos trascendentes.
Formando parte de las actividades del bicentenario de la Constitución de 1812 tuve la satisfacción de coordinar, junto a Hilda Martín, el programa Cádiz y los lugares del Doce. Nos propusimos acercar la historia a los ciudadanos de hoy dándoles a conocer la decisiva implicación que en los acontecimientos que rememoramos tuvieron aquellos otros que residían en éstos parajes y, sobretodo, en la importancia de entresacar de los hechos remotos enseñanzas útiles para la mejora del presente. Apostamos porque esta forma de mirar la historia llegase a todos los barrios de la ciudad y muy especialmente a aquellos de Extramuros en que se localizan los restos de las fortificaciones que constituyeron el llamado frente de bahía.
Días atrás me sorprendía la noticia sobre la inexplicable intervención que se ha tenido en los restos del Batería de la 1ª Aguada, como consecuencia de las obras que se realizan en la avenida de Huelva. Llevo años esperando este momento para unirme a la reclamación pública que en su día ya hiciere Juan Antonio Fierro, de una adecuada actuación sobre ésta fortaleza. Aún estamos a tiempo. No, que no se oculten los restos, sino que por el contrario se aprovechen las obras del puente para sacarlos a la luz e incorporarlos al disfrute público como otro más de los importantes vestigios que, de la resistencia frente a las tropas napoleónicas, quedan en esta zona. Como otro más de los lugares del Doce que permitiría la progresiva y definitiva implantación de la propuesta Ruta de los Extramuros. Podría dársele un tratamiento similar al que se procuró en su día al Arco de los Blancos en el barrio del Pópulo. Es decir, que se descubra totalmente el lienzo de muralla o parapeto, dotándole de un foso perimetral protegido por una verja artística. Por supuesto que habrá de instalarse algún tipo de panel informativo que aporte datos al viandante.
Yo no descartaría, si en el lugar del Ayuntamiento me encontrase, el ubicar también aquí -sin olvidar a Puntales- otro de los famosos cañones.
(Publicado en Diario de Cádiz)
miércoles, 7 de agosto de 2013
El Parlamento andaluz, a Cádiz, por Rafael Román
ES desagradable un enfrentamiento entre familiares. La crisis económica ha puesto de actualidad este tipo de trifulcas, por herencias o por divorcios, que terminan en los juzgados cada vez con mayor frecuencia.
Hablo de otros familiares: Sevilla y Cádiz. Somos provincias hermanas pero con características distintas. La cualidad de Sevilla es ser una auténtica metrópolis, que, además, es la capital de Andalucía y, como tal, sede de todas las instituciones, salvo del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, que tiene su centro en Granada. Cádiz por el contrario es una provincia con varios polos -Algeciras, Jerez y Cadiz- y tiene como principal carta de presentación su naturaleza marítima, con numerosos puertos y 285 kilómetros de costa.
El conflicto. Queda lejos el pleito del traslado de la Casa de la Contratación de Sevilla a Cadiz, que enturbió las relaciones entre ambas ciudades, y que contó Manuel Ravina -hoy director del Archivo de Indias-. La controversia es otra: Zona Franca. La Zona Franca de Cádiz existe desde 1929 y ahora el diputado por Sevilla y ministro de Hacienda, Montoro, y el presidente del PP-A y alcalde de Sevilla, Zoido, han firmado un acuerdo para poner otra en Sevilla. Es una decisión firme y respaldada políticamente. Es un claro ninguneo a Cádiz y pone en desventaja a la Zona Franca de Cádiz. Es una agresión. Sin dramatizar, sería como si el Gobierno le pusiera a la de Barcelona una en Tarragona o a la de Vigo una en Ferrol, que, con la crisis naval, le haría gran falta, pero sólo se le ha hecho a Cádiz.
¿Supone esto para Cádiz el fin de la historia? No, pero es un durísimo golpe económico y moral. No tuvimos parque tecnológico -siendo los más industriales- por el de Cartuja en Sevilla y el de Andalucía (PTA) en Málaga. Así que -permítaseme el exabrupto- pidamos el cambio del artículo 4 del Estatuto y que se traslade el Parlamento de Andalucía a Cádiz -títulos para ello nos sobran- y quizá así se empiece a comprender en Sevilla de lo que estamos hablando.
Nuestra Corporación se dio una enorme prisa por declarar persona "non grata" a Almunia. ¡Qué horror he sentido siempre por ese tipo de reprobaciones inútiles! ¿A qué esperan los que conceden esos abominables títulos para distinguir a Montoro y Zoido? El de Almunia era gratis. Pero la polémica en Cádiz se apaga pronto. En Sevilla lo saben. Y en Cádiz.
(Publicado en Diario de Cádiz)
Hablo de otros familiares: Sevilla y Cádiz. Somos provincias hermanas pero con características distintas. La cualidad de Sevilla es ser una auténtica metrópolis, que, además, es la capital de Andalucía y, como tal, sede de todas las instituciones, salvo del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, que tiene su centro en Granada. Cádiz por el contrario es una provincia con varios polos -Algeciras, Jerez y Cadiz- y tiene como principal carta de presentación su naturaleza marítima, con numerosos puertos y 285 kilómetros de costa.
El conflicto. Queda lejos el pleito del traslado de la Casa de la Contratación de Sevilla a Cadiz, que enturbió las relaciones entre ambas ciudades, y que contó Manuel Ravina -hoy director del Archivo de Indias-. La controversia es otra: Zona Franca. La Zona Franca de Cádiz existe desde 1929 y ahora el diputado por Sevilla y ministro de Hacienda, Montoro, y el presidente del PP-A y alcalde de Sevilla, Zoido, han firmado un acuerdo para poner otra en Sevilla. Es una decisión firme y respaldada políticamente. Es un claro ninguneo a Cádiz y pone en desventaja a la Zona Franca de Cádiz. Es una agresión. Sin dramatizar, sería como si el Gobierno le pusiera a la de Barcelona una en Tarragona o a la de Vigo una en Ferrol, que, con la crisis naval, le haría gran falta, pero sólo se le ha hecho a Cádiz.
¿Supone esto para Cádiz el fin de la historia? No, pero es un durísimo golpe económico y moral. No tuvimos parque tecnológico -siendo los más industriales- por el de Cartuja en Sevilla y el de Andalucía (PTA) en Málaga. Así que -permítaseme el exabrupto- pidamos el cambio del artículo 4 del Estatuto y que se traslade el Parlamento de Andalucía a Cádiz -títulos para ello nos sobran- y quizá así se empiece a comprender en Sevilla de lo que estamos hablando.
Nuestra Corporación se dio una enorme prisa por declarar persona "non grata" a Almunia. ¡Qué horror he sentido siempre por ese tipo de reprobaciones inútiles! ¿A qué esperan los que conceden esos abominables títulos para distinguir a Montoro y Zoido? El de Almunia era gratis. Pero la polémica en Cádiz se apaga pronto. En Sevilla lo saben. Y en Cádiz.
(Publicado en Diario de Cádiz)
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